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Consumo de nopal, con gran potencial

El nopal tiene múltiples aplicaciones en nuestro país y un enorme potencial para colocarse en diversos mercados, como el de Estados Unidos. Sus virtudes son muy amplias, tanto en su uso comestible como cosmético o curativo. Sin embargo, es un cultivo que sólo se ha desarrollado en pocas regiones.

Son cerca de tres millones de hectáreas, de las 13 millones que hay de matorral crasicaule en México, que están ocupadas por comunidades de nopal, y los cladodios jóvenes (nopalitos), son los que más se utilizan durante la temporada de brotación, que se da en primavera, para consumo humano. Estimaciones oficiales señalan que el volumen procesado de nopalitos fluctúa entre 2 mil a 3 mil toneladas por año.

En el país, el nopal del género opuntia, se aprovecha para obtención de fruta, hortaliza y forraje, para cercos de casas, jardines y parcelas agrícolas, para protección del suelo, como planta medicinal y como fuente de materia prima para la industria de cosméticos.

En el campo experimental, del nopal se han obtenido productos como fructuosa, pectina y colorantes, así como la cría de la cochinilla, insecto que se alimenta de los tallos y es usado como colorante rojizo.

El nopalito es una hortaliza que proporciona fibra, energía, minerales (especialmente calcio), vitaminas como ácido ascórbico y aminoácidos.

La variedad de nopalitos que se producen en nopaleras silvestres o en huertos familiares es muy amplia. Destaca en primer lugar la variedad Milpa Alta, que es la más importante del país en términos de área cultivada y por volumen de producción que llega a los mercados. Le sigue la variedad Atlixco, que se cultiva en Puebla y el Estado de México.

Habrá que mencionar en tercer lugar la Copena VI, que fue desarrollada por el doctor Facundo Barrientos en la década de los sesenta, y se caracteriza por su carencia de espinas, por su suculencia, su color verde intenso, buen sabor y baja acidez. La Copena F1 produce una gran cantidad de cladodios de color verde claro, sin espinas y poco mucílago. Esta variedad se selecciona para la producción de forraje y se cultiva principalmente en los estados de México, Tlaxcala, Puebla y Baja California.

Por otra parte, destacan también las variedades negra y blanca, que se cultivan en las cercanías de Uruapan, Michoacán; la Tamazunchale, que se cultiva en regiones tropicales y montañosas en Tamazunchale, San Luis Potosí; la Moradilla en el Valle de Texcoco y la Polotitlán en la parte norte del Estado de México.

La productividad de los buenos

En Milpa Alta, los trabajadores del campo dedicados a cultivar nopalitos son considerados como los de mayor productividad del país, al alcanzar rendimientos de entre 80 a 90 toneladas por hectárea al año, aunque con fuertes variaciones entre cortes a través del año. La mayor producción se presenta en primavera y verano y la menor en otoño e invierno. Esto afecta a los precios pagados al productor por el nopalito a lo largo del año.

Debido a la fluctuación en los costos, de marzo a septiembre sólo aquellos productores que cosechan y empacan los nopalitos utilizando su propia mano de obra familiar y sus propios vehículos, son los que continúan vendiendo en la Central de Abasto.

Según el reporte de investigación número 58, de la Universidad Autónoma Chapingo denominado Producción, industrialización y comercialización de nopalitos, de Claudio A. Flores Valdez, la superficie dedicada al cultivo del nopalito en el Distrito Federal es de 5,440 hectáreas, con un rendimiento de 600 toneladas por hectárea y una producción de 326,400 toneladas por año, seguida de Morelos, con una superficie de mil hectáreas, un rendimiento de 700 toneladas por hectárea y 70 mil toneladas de producción. El tercer lugar es ocupado por Jalisco con mil hectáreas de superficie, un rendimiento de 600 toneladas por hectárea y 60 mil toneladas de producción. Otros productores importantes son Puebla, Baja California, San Luis Potosí, Michoacán y Tamaulipas.

Dentro de los cultivos hortícolas de México, el nopalito ocupa el decimoquinto lugar por superficie y el sexto por producción. El producto se envía a los diferentes mercados del país en pacas, colotes (canastas de carrizo), a granel, en cajas y en arpillas (sacos de tejido ralo).

El desespinado, que incluye el limpiado y el desaguatado (eliminar glóquidos o aguates), se realiza de manera manual y mecánica, gracias a la existencia de más de 20 prototipos de máquinas despinadoras de nopalitos.

Una demanda homogénea

La demanda de nopalitos en México es bastante alta, siendo el consumo per cápita anual superior a los seis kilogramos, lo que los ubica en la sexta hortaliza más preciada después de la papa, el tomate, el chile, la cebolla y la sandía.

La demanda nacional es homogénea durante casi todo el año, presentándose aumentos sólo en la cuaresma y en navidad. Sin embargo, la demanda no es homogénea por estados, ya que en las entidades del centro del país es en donde el consumo es mayor y casi nulo en las costas y regiones tropicales.

Por otra parte, de la industrialización del nopal (pencas, frutas y nopalitos), se produce una gran cantidad de productos, como son cosméticos, fármacos y alimentos. El nopalito en conserva, ya sea en salmuera o en escabeche, es la mejor opción para la exportación porque no es aceptado en otros países con aguates y si se desespinan, se oxidan rápidamente y se tornan de color café, deteriorando así su presentación.

En cuanto a la industrialización del nopal, las dificultades se encuentran en la fase de su comercialización por falta de demanda en el mercado de productos derivados. México cuenta con la suficiente tecnología para elaborar los diferentes productos y lo que se necesita es desarrollar campañas publicitarias serias, profesionales y bien planeadas para animar a la población a que aumente el consumo de productos derivados del nopal.

Por último, el mercado de Estados Unidos está aún en pañales y es potencialmente muy atractivo. En México, con 100 millones de habitantes se consumen 5.66 kilogramos por persona, mientras que en el vecino país del norte, con 10 millones de personas de origen mexicano, se consumen sólo 1.400 kilogramos per capita.

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