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Haciendas de Yucatán, una opción para viajar tras la contingencia

Durante los primeros años de la época colonial, las ahora famosas haciendas, eran estancias asignadas a los encomenderos españoles

Teorema Ambiental/Redacción

Mérida, Yucatán, 20 de mayo de 2020.— Yucatán es un estado con gran historia, no solo es la cuna de la gran cultura maya, también es la región donde cayó el meteorito que produjo la desaparición de los dinosaurios, dando origen al cráter de Chicxulub y, además, fue un lugar clave en la historia de México.

Tras la conquista en 1521, cuando los españoles no encontraron oro y plata, con las perspectivas de las nuevas concesiones de tierras y de la facilidad de obtención de mano de obra, comenzaron los primeros esfuerzos por establecerse en la región, dando pie así al origen de las haciendas.

Durante los primeros años de la época colonial, las ahora famosas haciendas, eran estancias asignadas a los encomenderos españoles. Estas estancias fueron creciendo en extensión y número, y se situaron en regiones cada vez más apartadas de las poblaciones importantes; pero su actividad primordial era la producción de ganado. Durante el siglo XIX muchas de las haciendas maicero-ganaderas, especialmente las de Mérida, se transformaron en henequeneras.

Esta planta del género de los agaves, fue cultivada por los mayas en la época prehispánica, por la utilidad de sus fibras para la fabricación de sogas y cordeles. Su producción y explotación fue tan fructífera que se convirtió en el llamado “oro verde”. Los productos derivados del henequén comenzaron a venderse en lugares cada vez más lejanos hasta llegar a los mercados estadounidenses y europeos, lo que trajo consigo grandes riquezas.

Esta planta generó un nuevo paisaje alrededor de los edificios de la hacienda, incluyendo las viviendas de los trabajadores. La casa principal expresaba la presencia del hacendado; la casa de máquinas, considerada como un verdadero templo o palacio del trabajo; contaban también con una iglesia o capilla como parte de la casa principal; las casas de los trabajadores, de mampostería y teja, ubicaban al peón en el nuevo mundo apropiado por el hacendado, que abarcaba todo el territorio visible.

Construidas entre los siglos XVII y XIX, las haciendas son consideradas tesoros arquitectónicos de Yucatán, gracias a que la gran mayoría de ellas conservan su arquitectura original y remiten a una experiencia única por el paso de la historia de la región. Estas son algunas de las haciendas que han sido restauradas y muestran una parte del pasado en Yucatán.

Hacienda Yaxcopoil (en maya significa “lugar de los álamos verdes”). Fue fundada en el siglo XVII, a poco más de 30 kilómetros de Mérida, en el municipio de Umán. Es de las más emblemáticas por su conservación, tamaño y ubicación justo en el centro del mundo maya. En su momento de mayor esplendor, la hacienda contaba con 11 mil hectáreas, una de las más grandes de Yucatán. Hoy en día, conserva menos del 3 por ciento de su antigua superficie.

La casa principal está compuesta de amplios salones, rodeada de numerosos y extensos jardines. La oficina aún conserva libros, documentos y gran información de la administración de la hacienda cuando seguía en operación. El oratorio está decorado con un óleo de la época colonial, en él se encuentra la imagen del santo patrono de la hacienda, San Gerónimo de Yaxcopoil.

El comedor y cocina conservan sus muebles que reflejan la vida doméstica de la época y cuenta con piscina y vestidores, un tanque de riego y la noria con su motor original del siglo XX, que sigue extrayendo agua para su uso cotidiano. Cuenta con un pequeño museo que reúne numerosas piezas y reliquias arqueológicas que se encontraron en el lugar. Su monumental arco doble morisco del periodo colonial abre las puertas a la finca henequenera más conocida de la región.

Hacienda San Ildefonso Teya. Fundada en 1683, ubicada a unos 15 minutos de Mérida, inició como una hacienda agrícola y ganadera. A principios del siglo XX se posicionó como una de las haciendas más importantes en la industria henequenera.

Restaurada por Jorge Cárdenas Gutiérrez, volvió a la vida como uno de los recintos más espectaculares de la región. Posee uno de los restaurantes más importantes del estado con su emblemática comida tradicional yucateca, ubicado en la planta baja de la casa principal, opera hace 18 años.

Con la comodidad de sus amplios salones y hermosos jardines, es sede de eventos sociales que se han hecho gracias a su elegancia e historia.

Hacienda Poxilá. Posee claros antecedentes de la época hacendaria. Fue rescatada en 1954 por don Julio Laviada quien la restauró con un estilo colonial aunque guarda su historia del periodo henequenero.

Conserva su cuarto de máquinas casi intacto, dejando detalles que ayudan a imaginar cómo era la vida en la época colonial. En su interior, aún podemos encontrar cerca de 20 kilómetros de rieles casi intactos, donde se transportaba el henequén. La casa principal mantiene casi todos sus muebles originales, con hermosos candiles y detalles enigmáticos.

En el cuarto principal se puede ver una ampliación para la época henequenera; cuenta con una capilla privada y amplios jardines. Sin duda es una estancia llena de encanto y magia imperdible.

Hacienda Chenkú. Ubicada al noroeste de Mérida, conserva espaciosos interiores y una monumental arquería. Su nombre viene de la lengua maya y significa “Pozo de Dios” o “Pozo Sagrado”, y sus primeros registros datan de 1710, donde fue descrita como sitio poblado de ganado y colmenas, ahora es sede de eventos de todo tipo.

Conserva en perfecto estado la casa principal, su cuarto de máquinas, su estanque y la chimenea, al igual que dos construcciones consideradas anexos que fueron utilizados como bodegas. En la casa principal se puede apreciar su arquitectura colonial, con gran simetría y simplicidad detallada que la hacen llamativa al instante, con sus arcas imponentes en su fachada principal y posterior que son características de las antiguas haciendas henequeneras.

Hacienda Xcanatún. Es unode los hoteles más exclusivos de Yucatán. Fue construida en el siglo XVIII sobre ruinas mayas. Los edificios tienen un diseño que mezcla su arquitectura original colonial con su restauración a principios del siglo XX. La palabra Xcanatún viene de la lengua maya y significa “piedra alta” o “piedra en alto”. Se ubica a solo cinco minutos de Mérida.

Empezó siendo una hacienda con fines agrícolas y ganaderos, para posteriormente convertirse en henequenera a inicios del siglo XIX. Tras varios años en abandono y el paso del huracán Gilberto que la dejó prácticamente en ruinas fue remozada en 1993 a lo largo de seis años para rescatar su esencia.

Hoy es un lujoso hotel y spa de 18 habitaciones exquisitamente decoradas para crear un ambiente único y de lujo, cada una con su propio jacuzzi, además de dos piscinas, paisajes, jardines y estanques, todo esto en dos hectáreas. Su restaurante, Casa de Piedra, es conocido por haber ganado varios premios, uno de ellos es el Star Diamond Award del American Society of Hospitality Services por cinco años. Su técnica francesa combinada con ingredientes de la región, hacen del restaurante una experiencia imperdible.

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