Ciencia y tecnología

Secretos del hielo polar

Por vez primera se podrá determinar a qué ritmo se derrite el hielo de los polos norte y sur, lo que contribuirá al estudio de los cambios climáticos del planeta, adelantó Volker Liebig, director del Programa de Observación de la Tierra de la ESA.

El fracaso del lanzamiento del primer satélite Cryosat, en octubre de 2005, constituyó un considerable tropiezo para la comunidad científica mundial interesada en estudiar el impacto del efecto invernadero en las masas de hielo de los polos.

Pero la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), que en el marco de su Programa de Observación de la Tierra había organizado su lanzamiento, no renunció a la misión y la relanzará con una nueva tecnología de puesta en órbita, para garantizar su éxito.

«La misión del Cryosat de medir las tasas de cambio de volumen de las masas de hielo de los polos durante tres años, es crucial para comprender las consecuencias del calentamiento atmosférico», dijo Liebig.

Hasta ahora, las estimaciones sobre el volumen del hielo en los polos están basadas en mediciones aisladas y ofrecen resultados contradictorios. Por ejemplo, algunas indican que mientras la superficie del Ártico en el Polo Norte se redujo 9 por ciento en 30 años, aumentó de manera prácticamente equivalente en el mismo periodo en la Antártida.

La misión del Cryosat 2, que fue aprobada en febrero, deberá aportar informaciones definitivas al respecto.

«Cryosat 2 deberá medir el espesor del hielo, tanto en las masas de los polos como en los mares, para analizar el vínculo entre el derretimiento de esas masas glaciales y el aumento del nivel del mar, y cómo contribuye esto al cambio climático», apuntó Liebig.

Indicó que para la ESA es importante examinar cómo estos fenómenos modifican la naturaleza de la corriente del Golfo, que determina el clima en Europa septentrional.

«El clima en regiones europeas como las islas británicas y los países escandinavos está determinado por la corriente del Golfo, que lo hace muy distinto de zonas situadas a igual distancia del ecuador en América del Norte, como Canadá y Alaska —explicó Liebig—. El deshielo en los polos seguramente cambiará la naturaleza de la corriente del Golfo, afectando el clima de Europa del Norte.

Distintas instancias científicas establecieron que el deshielo polar es constante desde hace años.

Fuente: El Universal

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