Ciencia y tecnología

Cultivo de chile manzano en zonas altas

La producción de chile manzano es una alternativa para pequeños agricultores que habitan zonas altas de regiones serranas, sobre todo si incorporan un pequeño invernadero para proteger a las plantas de heladas, además de que obtendrían cosecha todo el año.

La Universidad Autónoma Chapingo (UACh) desarrolló tres variedades de chile manzano denominadas Chapingo amarillo, Puebla y Zongolica por Puebla, que brindan ventajas para los productores de chile.

En México se cultivan unas 1,500 hectáreas de chile manzano, que posee ciertas particularidades como su forma y apariencia que lo hacen atractivo para el consumidor, por lo que incluso se exporta.

El chile manzano (Capsicum pubescens) es originario de Suramérica, en las zonas altas de Bolivia y Perú se ubica su centro de origen. Es el único tipo de chile que se adapta a las condiciones altas mexicanas (1,700 a 1,400 msnm) y al clima templado-frío y cuyas semillas son de color negro.

El cultivo se localiza en la sierra norte de Puebla; en Coatepec de Harinas, Estado de México; en Zongolica, Veracruz, y en Tacámbaro, Michoacán. A campo abierto se cultiva asociado con árboles frutales, durazno o aguacate. Una vez que éstos empiezan a envejecer los productores colocan tres plantitas a su alrededor.

Mario Pérez Grajales, director del Departamento de Horticultura de la UACh, quien lleva 12 años realizando estudios en torno al chile manzano, precisa que es un chile de crecimiento indeterminado, de enredadera, perenne y que hay algunas plantas que alcanzan hasta 15 años. El problema de este cultivo es que si llega a haber heladas la planta muere.

Además, hay un hongo (Phytophthora capsicum) que daña particularmente a este cultivo, es semiacuático y se puede presentar cuando hay mucha humedad relativa o constante en el sustrato, lo cual propicia el desarrollo de la enfermedad y la muerte de las plantas.

El sistema intensivo de producción de chile manzano en invernadero trata de evitar que esto suceda, ya que existe un sustrato limpio (tezontle), el agua contiene una solución nutritiva adecuada y se emplean pequeñas macetas para evitar el contacto con el suelo a fin de proteger a la planta del hongo, para lo cual adicionalmente se le coloca un poco de cal que modifica el pH, la hace más alcalina y ya no crecen hongos. Es un sistema que está siendo adaptado por los productores.

La calidad del fruto en invernadero es superior en comparación con campo abierto, ya que cuando llega al mercado va “limpio” y uniforme, en tanto a la intemperie está sujeto al temporal y si la lluvia es irregular se presenta fluctuación en el contenido de agua, por lo que al fruto le crecen pequeñas costras, debido al rompimiento de la epidermis del fruto por esas fluctuaciones de agua. Cuando se cosecha el fruto por ahí penetran los hongos y las bacterias y se pudre más rápido, por lo que tiene poca vida postcosecha. En cambio en invernadero puede durar 15 a 20 días sin refrigeración.

Los invernaderos cuentan con sus mallas antiáfidos para que no penetren las mosquitas o mariposas grandes que provocan gusano.

Cada semana se hace un corte y al mes se obtiene en promedio una tonelada, en 1,500 metros. Si eso lo traspolamos a una hectárea tenemos una producción de 65 a 80 toneladas por ha al año. La ventaja es enorme, porque a campo abierto lo máximo que se produce son 15 toneladas, con un promedio nacional de siete a ocho toneladas.

En la Central de Abasto el chile tiene buena aceptación e incluso ya solicitaron ponerle una marca con los logos de Chapingo, lo cual está en proceso.

Variedades Chapingo

A partir de 1996 Mario Pérez Grajales –autor del libro Mejoramiento genético de hortalizas– y un equipo de investigadores empezaron a realizar cruzamientos de variedades de chile manzano recolectadas en la zona centro del país. Para 2002 ya contaban con tres, cuyas características son:

Amarillo Chapingo. Esta variedad cuenta con tres lóbulos. El consumidor prefiere un fruto cuadrado, ya que lo puede manejar mejor en la cocina.

Los entrenudos de las plantas no son muy largos sino intermedios y miden de ocho a 10 centímetros. El crecimiento de las plantas alcanza dos metros y los frutos son uniformes.

Una vez que se realiza la siembra en charolas, la planta tarda en emerger entre siete y 10 días. Cuando tiene dos hojitas se mantiene en la charola (de 200 cavidades) y luego se pasa a vasos cafeteros del número dos y se trasplanta. Cuando alcanza ocho a 10 hojas verdaderas ya se traspasa a la maceta en el invernadero. Este proceso dura 70 días. El primer corte se realiza a los cinco meses, se obtiene la primera cosecha y después se mantiene floreciendo y produciendo dos años.

Variedad Puebla. Es un fruto más grande y tiene cuatro lóculos, por lo que es más cuadrado. La parte carnosa (pericarpio) es más gruesa. El defecto de la planta es que tiene los entrenudos más largos y tarda un poco más en producir, unos 15 a 20 días más. Los frutos son más grandes.

Zongolica por Puebla. Es un fruto más pequeño, pero las plantas tienen los entrenudos más cortos por lo que nos da un mayor número de frutos, porque a los dos metros la planta da un mayor número de bifurcaciones. El fruto es más uniforme.

Costos de producción

El costo de producción por kilo es de cinco pesos. El precio más bajo al que se comercializa el kilo ha sido de seis pesos y el más alto de 40 pesos. Los precios más altos al productor se alcanzan de febrero a mayo y llegan hasta 60 pesos, es cuando a campo abierto hay muy poco, porque con el invierno la planta deja de florear y disminuye la producción. En agosto, septiembre y noviembre se incrementa la producción de temporal, con poca tecnología, y bajan los precios.

Una ha de invernadero puede valer unos dos millones de pesos.

Sin embargo, si se producen 70 u 80 toneladas por ha al año con un precio promedio de 20 pesos, en dos años recupera la inversión. A campo abierto lo más que se produce son 15 toneladas, pero el promedio es de siete a ocho toneladas.

Un invernadero de 1,500 metros cuadrados cuesta 200 mil pesos. El plástico dura de dos a dos y medio años. La estructura tiene una vida útil de 15 a 20 años. El costo de mantenimiento y manejo de cultivo es menor.

La cubierta plástica deja pasar el 50 por ciento de radiación, lo cual permite la máxima fotosíntesis y la hoja se pone activa. Por ejemplo, si afuera hay unos 1,500 micromoles de radiación adentro disminuye a una tercera parte.

Hay una distancia de 1.60 metros entre surcos y 50 centímetros entre plantas, con 1,800 plantas en 1,500 metros.

La rentabilidad es buena y hay productores de rosa de Villa Guerrero, en el Estado de México, que han cambiado a chile manzano.

La Dirección de Fitotecnia de la UACh asesora a los productores y cada sábado están en el invernadero del campus experimental. En septiembre organiza un recorrido de campo y puede asistir cualquier persona.

Mario Pérez Grajales asegura que no se trata de llevar un programa para que los productores lo adopten, sino por el contrario, los productores que se acercan es porque sí van a hacer su proyecto, saben que hay algo bueno.

Chile en México

En México existen unas 500 mil hectáreas de horticultura, de las cuales entre 80 y 100 mil cada año se cultivan con chile, tanto a cielo abierto como en invernadero. De esta superficie 20 por ciento es de chile ancho, otro tanto para jalapeño y la misma cantidad aplica en serrano, y el resto se reparte entre guajillo y pasilla. El restante 20 por ciento corresponde a otros tipos de chiles.

El chile manzano es fresco, carnoso, bulboso con forma cónica, piel brillante de color amarillo intenso, mide en promedio unos cinco cm de largo y tres cm en su parte más ancha. Es extremadamente picoso, tanto es así, que rivaliza con el chile habanero como los más picosos de todo el país. En Michoacán lo llaman chile perón, en Veracruz es el chile cera, en Oaxaca es el chile canario, por su inconfundible color amarillo. Básicamente existen dos tipos de este chile, los que son verdes y maduran a tono amarillo y los que son verdes y tornan en rojo al madurar, pero los amarillos son los más picosos.

El chile manzano al secarse toma el nombre de chile cascabel, se le da este nombre por el sonido que hace similar al de la víbora de cascabel, es muy picoso. (Con información del Consejo Estatal de Productores de Chile, Guanajuato.)

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