Ciencia y tecnología

Pruebas en animales retrasan progreso de tratamientos contra COVID-19

Se gasta una cantidad considerable de dinero y tiempo en investigación animal, a pesar de las diferencias entre especies que hacen que los resultados de dichos datos no sean confiables

Teorema Ambiental/Redacción

Los Ángeles, California, 18 de mayo de 2020.— La organización Animal Defenders International (ADI) publicó una carta acompañada de la firma de alrededor de 100 expertos, académicos y otras partes interesadas, para exigir que se utilicen métodos avanzados de investigación sin animales para acelerar el descubrimiento y el uso de vacunas y tratamientos efectivos contra el COVID-19.

La misiva fue dirigida a la Organización Mundial de la Salud (OMS), gobiernos, organismos de financiación y reguladores, antes de la Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra este lunes.

Esta petición plantea que “se está gastando una cantidad considerable de dinero y un tiempo precioso en investigación animal, a pesar de las conocidas diferencias entre especies que hacen que los resultados de dichos datos no sean confiables cuando se traducen a humanos”.

“Desde la identificación del SARS-COV-2, el virus que causa COVID-19, ha habido un aumento en la financiación de la investigación y las pruebas para encontrar una vacuna y tratamientos, con una colaboración y apertura sin precedentes entre los investigadores de todo el mundo”, señala.

La investigación y el desarrollo de vacunas suelen llevar entre 15 y 20 años y la investigación con animales, actualmente, es una parte notable del proceso. Sin embargo, hay informes de que una vacuna contra el virus podría estar disponible desde el próximo año.

Por ello, ADI plantea que para acelerar el proceso, la Coalición Internacional de Autoridades Reguladoras de Medicamentos (ICMRA) ha informado que no se requieren los modelos animales habituales de enfermedades para probar la eficacia de las vacunas potenciales para el virus antes de proceder con los ensayos clínicos en humanos. A pesar de esto, todavía se realizan dichas pruebas y en algunos casos en paralelo con los ensayos clínicos.

Aunque no es necesario realizar estas pruebas con animales antes que se pueda comercializar una vacuna potencial, aún serán necesarias pruebas de seguridad, para las cuales los animales generalmente serán alimentados a la fuerza o inyectados con una sustancia mientras están restringidos, y sufrirán debilitantes efectos secundarios que podrían provocarles la muerte.

Los animales responden de manera diferente a sustancias como las medicinas, por lo tanto, son una forma poco confiable de predecir los efectos en los humanos. Más del 90 por ciento de los medicamentos que demuestran ser prometedores en ensayos con animales fracasan en humanos, ya sea por falta de efectividad o por problemas de seguridad.

A pesar de este fundamental y reconocido problema, laboratorios de todo el mundo están utilizando animales para analizar posibles vacunas para COVID-19.

“Los ratones son una de las especies más utilizadas en la investigación de medicamentos y vacunas. Adicional a las diferencias entre los sistemas respiratorios humanos y de ratones, las diferencias específicas para la investigación del SARS-COV-2 incluyen que los ratones no tienen naturalmente los mismos receptores que el virus usa para infectar células humanas”, agrega la petición.

“Los investigadores ahora están intentando ‘humanizar’ a los ratones para asegurarse de que puedan contraer el virus. Estas diferencias fundamentales podrían impedir la producción de vacunas y otros tratamientos para prevenir y reducir los síntomas de COVID-19 en las personas”, añade.

La postura de la ADI plantea que el tiempo, recursos y esfuerzos en investigación se enfocan en intentar encontrar el modelo animal “ideal”, “se está avanzando en métodos científicos avanzados que no usan animales y que se relacionan directamente con la enfermedad en los humanos. Estos sofisticados métodos de investigación tienen el potencial de generar vacunas y tratamientos más seguros y efectivos para el mercado más rápidamente, pero necesitan más fondos y apoyo”.

Las técnicas avanzadas incluyen:

  • Modelos matemáticos de transmisión y tamaño de la epidemia;
  • Uso de cultivos de fluidos pulmonares para estudiar el genoma del virus;
  • Muestras de biopsia de pacientes para investigar el daño del tejido pulmonar;
  • Modelos de inteligencia artificial para predecir qué medicamentos podrían tratar el virus;
  • Utilizar anticuerpos de sobrevivientes para crear antídotos;
  • Tecnología de órgano-en-un-chip que emula la infección pulmonar humana para el descubrimiento de fármacos;
  • Organoides para investigar cómo la enfermedad infecta el tejido humano, y
  • Modelos de células in vitro en 3D de la vía aérea humana para evaluar medicinas.

De acuerdo con ADI, más de 51 mil personas han apoyado esta petición. Al respecto, Jan Creamer, presidenta de la organización señaló:

“Existe una necesidad urgente de abordar y tratar el COVID-19 y otras enfermedades humanas con una ciencia mejor y más rápida. Para proporcionar tratamientos más seguros y efectivos que ayuden a las personas, necesitamos alejarnos de la poco confiable investigación animal y usar métodos científicos avanzados que sean más relevantes para los humanos.”

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