Biodiversidad

Pronunciado declive de biodiversidad en América Latina: WWF

La región presenta la mayor pérdida en mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces entre 1970 y 2016, reporta el Informe del Planeta Vivo

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 14 de septiembre de 2020.— Los seres que habitan el planeta, así como los suelos donde habitan, enfrentan un serio declive, advierte la edición 2020 del Informe del Planeta Vivo, elaborado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

El documento establece que globalmente las poblaciones monitoreadas de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios han disminuido en 68 por ciento en promedio, mientras que en América Latina el resultado refleja una reducción en promedio del 94 por ciento.

El Informe destaca que el factor más relevante de la pérdida de biodiversidad en los sistemas terrestres es el cambio de uso de suelo, principalmente la conversión de hábitats nativos prístinos (bosques, praderas y manglares) en sistemas agrícolas, mientras que gran parte de los océanos ha sufrido sobrepesca.

“La conclusión es clara: la naturaleza está siendo transformada y destruida a una velocidad sin precedentes en la historia, con un costo muy alto para el bienestar del planeta y de la humanidad. La pérdida de biodiversidad es un auténtico reto para la economía, el desarrollo y la seguridad global”, indicó Roberto Troya, director regional de WWF para América Latina y el Caribe.

El reporte ofrece como uno de sus parámetros más relevantes el Índice del Planeta Vivo (IPV) que mide la abundancia de casi 21 mil poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios a escala global y recoge estas tendencias poblacionales para calcular sus cambios porcentuales medios en términos de abundancia entre 1970 y 2016.

Gran parte de la disminución general del IPV de América Latina y el Caribe se encontró en tendencias negativas de reptiles, anfibios y peces, que se ven afectados por una variedad de amenazas. Para los reptiles, incluyen el cambio de uso de suelo y la sobreexplotación.

Mientras que los peces de agua dulce son los más afectados por la sobreexplotación y la fragmentación del hábitat debido al desarrollo de la energía hidroeléctrica, que se prevé represente un desafío aún mayor en el futuro. En tanto, para los anfibios, las enfermedades y la pérdida de hábitat son las mayores amenazas.

El índice de este año incluye casi 400 especies adicionales y cuatro mil 870 poblaciones más que el último Informe que se publicó en 2018, con una representación mejorada en la mayoría de las regiones y grupos taxonómicos, particularmente especies de anfibios.

El informe reporta que en América Latina y el Caribe la pérdida de biodiversidad se debe en un 51.2 por ciento a los cambios de uso de suelo, incluyendo la pérdida de hábitat y la degradación de los suelos.

Esto implica la modificación del hábitat donde vive una especie, por remoción completa, fragmentación o reducción de la calidad del hábitat clave. Los cambios comunes son causados por la agricultura insostenible, la infraestructura, el crecimiento urbano, la producción de energía y la minería. Para los hábitats de agua dulce, la fragmentación de ríos y arroyos y la extracción de agua son amenazas comunes.

También destaca la relevancia del suelo como un componente crucial del entorno natural, cuyo papel y los servicios ecosistémicos de los que dependemos suele subestimarse. Se advierte que sin la biodiversidad del suelo los ecosistemas terrestres pueden colapsar, pues hasta el 90 por ciento de los organismos vivos de estos ecosistemas, incluidos algunos polinizadores, pasan parte de su ciclo de vida en estos hábitats. La variedad de sus componentes, llenos de aire y agua, crea una increíble diversidad de hábitats que sustentan nuestra vida en el planeta.

“Además de la producción de alimentos, la biodiversidad del suelo proporciona una amplia gama de funciones y servicios de los ecosistemas, incluida la retención y purificación del agua, el ciclo de los nutrientes, la degradación de algunos contaminantes y la regulación de los gases de efecto invernadero, así como el mantenimiento de plantas y animales”, puntualizó Luis Germán Naranjo, director de Conservación y Gobernanza de WWF Colombia.

La pérdida de biodiversidad amenaza también la seguridad alimentaria por lo que urgen acciones para transformar nuestro sistema alimentario mundial. El gran reto consiste en modificar las prácticas agrícolas y pesqueras, buena parte de estas insostenibles, en unas que produzcan la comida nutritiva que requerimos y protejan y conserven la biodiversidad.

Para el caso de la agricultura esto implica prácticas agroecológicas, reducir el uso de químicos, fertilizantes y pesticidas, así como proteger nuestros suelos y polinizadores.

También alerta sobre el creciente riesgo de extinción de especies vegetales. De hecho, la cantidad duplica la suma de mamíferos, aves y anfibios extintos. Se calcula que una de cada cinco especies vegetales (22 por ciento) se halla amenazada de extinción, en su mayoría en zonas tropicales. Su pérdida conlleva graves consecuencias, pues las plantas constituyen los pilares estructurales y ecológicos de virtualmente todos los ecosistemas terrestres.

Por otro lado, existe un declive reciente y acelerado de la abundancia de insectos, de su diversidad y biomasa, particularmente en Europa Occidental y en Norteamérica. Dado que la agricultura intensiva ha sido más temprana en estas regiones y esto podría ser un drástico declive, de proseguir con las perturbaciones antropogénicas y alteraciones de uso del suelo. En particular es de resaltarse un notorio descenso de especies de abejorros en Norteamérica.

Actualmente, la mayoría de los lugares sin huella humana se concentran en solo un puñado de países: Rusia, Canadá, Brasil y Australia. Ahí se encuentran las últimas zonas realmente vírgenes de nuestro planeta.

Los niveles actuales de impactos en el medio ambiente socavan la capacidad de los sistemas naturales para continuar beneficiando a la humanidad y también crean nuevas amenazas para la salud. Las contribuciones de la naturaleza a la salud son diversas, desde medicinas tradicionales y productos farmacéuticos derivados de plantas, hasta la filtración de agua por humedales. Como tal, la pérdida de la naturaleza amenaza con desacelerar y, en algunos casos, revertir las tendencias positivas de salud y bienestar.

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