Biodiversidad

No hay que bajar la guardia; el jaguar aún está amenazado en México

Es el único felino grande de América. Para considerar que su conservación ya es segura debe tener una población de unos 8 mil ejemplares

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 6 de enero de 2020.— El jaguar es una de las derivaciones modernas del tigre dientes de sable. Es considerado un animal sagrado en Mesoamérica y, aunque su población actualmente luce estable, todavía se considera como una especie amenazada en México por la caza furtiva y la destrucción de su hábitat natural.

En el mundo hay 36 especies de felinos, 18 de ellas viven en las selvas de América y seis en nuestro país: puma, ocelote, jaguarundi, tigrillo, lince y jaguar. Las únicas regiones del planeta donde no hay felinos son Oceanía y la Antártida.

En 1900 había más de 100 mil ejemplares de jaguar. Actualmente permanece la mitad, la mayoría de ellos en Brasil. En 2010, según un censo, había cuatro mil en México. Y en 2018, la población de este felino aumentó a cuatro mil 800, a pesar de la situación ecológica tan complicada que hay en el país, para la conservación de los hábitats que necesitan para subsistir.

“Para que este felino deje de ser una especie vulnerable en el país y su conservación resulte fácil, lo ideal sería que en México hubiera unos ocho mil ejemplares”, estimó Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, presidente de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, institución que estuvo a cargo de los dos censos antes mencionados.

“El origen de los felinos data de hace más de 50 millones de años, cuando también aparecieron los cánidos. Después, entre 20 y 16 millones de años atrás, surgió el género Pseudaelurus, del que descienden el tigre dientes de sable, extinto hace nueve mil 400 años, y el resto de los felinos”, indicó en entrevista con El Universal.

El linaje del ocelote, uno de los felinos más emblemáticos de las selvas mexicanas, es de los más antiguos que aún existen, con 12 millones de años de edad. Otro linaje se diferenció más tarde en el Pleistoceno, hace menos de 2.5 millones de años, con lo cual surgieron el lince y los grandes felinos, entre ellos el jaguar y el puma, que son los únicos de gran tamaño que habitan en América. Por tamaño, solo es más pequeño que el tigre y el león.

Todos los felinos pequeños del continente son parientes cercanos, excepto el jaguarundi, que es pariente del puma. Este es más adaptable que el jaguar y habita en casi todo el país, con una población estable.

“En cuanto al jaguar, es básicamente tropical. Se le encuentra desde la frontera de Sonora con Estados Unidos, a lo largo de toda la costa del Pacifico, hasta Chiapas; y desde Tamaulipas, a lo largo de toda la costa del Golfo de México, hasta la península de Yucatán”, explica el investigador.

La destrucción y fragmentación de sus hábitats naturales (bosques, selvas y manglares), así como las enfermedades y el tráfico y la cacería ilegales son los principales factores que impiden la recuperación de la especie.

“Particularmente, las cinco regiones de México donde vive el jaguar enfrentan la construcción de infraestructura sin medidas de mitigación y la expansión de la frontera agropecuaria, lo que ocasiona la destrucción de los hábitats de esta y otras especies y la pérdida de conexión entre los distintos grupos de ejemplares”, agregó.

Los felinos son especies clave para mantener los ecosistemas razonablemente bien conservados porque son claves para el control de otras especies de las que se alimentan. Al protegerlos, quedan protegidas otras especies y se mantienen los servicios ambientales de dichos ecosistemas. Pero la permanencia de los felinos en sus hábitats naturales está ligada al bienestar humano.

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