Biodiversidad

México, aún en etapa preecológica

México se encuentra en una etapa preecológica, porque todavía no está plenamente consciente de la problemática ambiental y por ello, no hay aún una verdadera concurrencia de la sociedad que ayude y pueda revertir el rezago que se presenta en este rubro.

Luis Manuel Guerra, director del Instituto Autónomo de Investigaciones Ecológicas (Inaine), indicó que por desgracia muchos sectores de la sociedad esperan que otros les resuelvan los problemas de, por ejemplo, abastecimiento de agua. Esperan que les lleven el vital líquido sin pagar su precio real.

Durante su ponencia en el Foro Enviro–Pro 2002, que se celebró en el World Trade Center de la ciudad de México en septiembre pasado, Guerra consideró que vivimos en un mundo mediático en el que los medios de comunicación están ocupando espacios muy importantes y que en muchos casos poco ayudan para crear una conciencia seria y real sobre la problemática ambiental.

En su conferencia denominada «La Ética en la Educación y la Contaminación Ambiental», Luis Manuel Guerra señaló que los niños y los jóvenes pasan más tiempo frente a la televisión que con un maestro y este fenómeno sólo es parte de una realidad más global: las instituciones clásicas se han retraído y los espacios han sido ocupados por otros actores sociales.

Para Guerra, es un hecho que la educación gubernamental en sus tres niveles ha fracasado (municipal, estatal y federal), y cuando un espacio fracasa o no se ocupa debidamente, es suplantado por otro, mafia, narcotráfico o medios de comunicación. Estos últimos, explotan el sensacionalismo y los eventos ecológicos o ambientales sólo aparecen cuando ocurren catástrofes o situaciones circunstanciales.

Olfateamos los problemas

En el ámbito gubernamental no existe una política ambiental coherente y bien estructurada, explica, y pregunta: ¿adónde vamos realmente en la protección de los recursos naturales? La situación mundial tampoco es halagüeña, sabemos que algo sucede y que tenemos que hacer algo, pero no sabemos cómo.

Para Guerra, lo que hace la mayoría de las personas es olfatear los problemas.

Lo que hace falta –insiste– es construir una cultura ecológica y diseñar políticas estructuradas, en la que participen todos los sectores, porque a todos compete el deterioro ambiental.

Hay que romper la inmovilidad de la sociedad frente a la catástrofe. Entre muchos de los problemas que tiene que enfrentar el mundo está el crecimiento explosivo de la población, que debe contenerse si de verdad queremos hablar de desarrollo sustentable. Y advierte, ya no podemos crecer a las tasas en que lo veníamos haciendo.

Otros problemas enumerados por Guerra son la persistencia de la pobreza, la negativa de muchos países para ingresar a un sistema democrático, las violaciones a los derechos humanos y los conflictos y violencia étnica-religiosa. Asimismo apuntó la desigualdad entre hombres y mujeres, que de no solucionarse difícilmente se podrán resolver los problemas ambientales.

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