Biodiversidad

Las montañas, gigantes olvidados

El impulso a las plantaciones forestales comerciales es un imperativo para generar una base de producción de materias primas suficientes para el desarrollo de una industria forestal moderna y competitiva a escala mundial y para generar beneficios económicos importantes para el país.

En México, el primer intento por desarrollar plantaciones forestales comerciales lo realizó en 1932 la compañía cerillera La Imperial, que sembró álamos en Chalco, Estado de México. Sin embargo, en términos generales, los esfuerzos se han diluido en programas de reforestación para zonas degradadas o marginales.

Tan sólo en la década de los ochenta con dificultad se podían contabilizar 25,000 hectáreas de programas terminados o en desarrollo que pudieran considerarse como plantaciones comerciales. Únicamente se pueden destacar 2 programas en la región tropical y 1 en la zona templada.

En 1953, la empresa Fibracel inició un programa para abastecer una industria de tableros de fibra, y estableció plantaciones de Eucalyptus spp, Melia spp y otras latifoliadas en las cercanías de Tamiun, San Luis Potosí, hasta totalizar al menos 5,000 hectáreas en 1969.

Entre 1984 y 1983 el gobierno federal, por conducto del Fideicomiso para el Desarrollo del Plan de Estructuración de Bosques Artificiales, plantó alrededor de 10,000 hectáreas en varios municipios de la cuenca baja del río Papaloapan, en Oaxaca.

Se utilizó principalmente Pinus caribaea va, hondurensis y P. Oocarpa, con el fin de complementar el abastecimiento de material celulósico de una fábrica de papel. Algunos rodales de estas plantaciones han sido y están siendo aprovechados.

A principios de la década de los ochenta, el organismo público descentralizado forestal Productos Forestales de la Tarahumara, plantó en Chihuahua alrededor de 6,000 hectáreas con diferentes especies de pinus, cuyo resultado no se conoce bien. Incluso, se sabe de la realización de infinidad de proyectos pequeños a lo largo del país, principalmente en la región tropical, con cedro, caoba y otras latifoliadas, pero no existen documentos.

Bosques naturales vs plantaciones comerciales

Hasta ahora, la producción de madera para la industria forestal en México ha provenido casi en su totalidad de bosques naturales. Sin embargo, establecer plantaciones forestales comerciales tiene grandes ventajas comparativas.

El país tiene un excelente potencial biológico, físico y climático, para el establecimiento de plantaciones de árboles forestales, tanto de especies coníferas, como de latifoliadas. Según el Inventario Nacional Forestal Periódico, el país tiene 8 millones de hectáreas de terrenos preferentemente forestales y con aptitud para realizar plantaciones forestales.

A esta superficie habría que agregar las áreas dedicadas a uso agropecuario marginal, que tienen un excelente potencial para plantaciones, con niveles de rentabilidad superiores a las actividades agrícolas y ganaderas de carácter extensivo. Datos conservadores consideran que existen 12 millones de hectáreas con buenas características para la producción de madera.

Las ventajas que tiene México para dedicarse a establecer plantaciones forestales comerciales son, en primer lugar, el clima y el suelo, que permite reducir a la mitad el tiempo requerido en otros países para cosechar las plantaciones. En el sureste, las lluvias son abundantes y los suelos son profundos, lo cual permite lograr que los árboles presenten crecimientos mayores a los de otras partes del mundo.

El segundo aspecto es la posición privilegiada de México, dada su cercanía a los principales mercados consumidores de productos forestales como son Estados Unidos y la Cuenca del Pacífico. Una tercera ventaja es la infraestructura con la que ya cuenta nuestro país, es decir, 324,000 kilómetros de carreteras y 27,000 kilómetros de vías férreas, además de 13 modernos puertos.

La vocación de los bosques mexicanos

Las plantaciones de rápido crecimiento se orientan principalmente a la producción de fibras cortas para celulosa y maderas tropicales de alto valor comercial y los bosques nativos se utilizan para la producción de madera sólida destinada a la industria del aserrío, tableros, y sus productos derivados como muebles, elementos para la construcción y manufacturas de madera que, por sus características, requieren de un crecimiento más lento para que le dé mayor densidad y resistencia.

El Programa para el Desarrollo de Plantaciones Forestales Comerciales fue iniciado en 1997 y rediseñado en 2001, para establecer el objetivo de largo plazo (25 años) de crear 875,000 hectáreas de plantaciones comerciales. Esto permitirá reducir las importaciones de productos forestales y crear oportunidades de desarrollo sustentable y diversificación productiva.

Se considera que el programa puede inducir la producción de 18 millones de metros cúbicos de madera por año (cifra 2.5 veces superior a la producción total actual), la generación de 332,000 nuevos empleos, el ahorro o la captación de divisas por más de 3,000 millones de dólares al año y la aportación de recursos fiscales por casi 1,000 millones de dólares anuales.

El gobierno federal tiene como meta sumar al menos un millón de hectáreas de masa forestal al final del sexenio y generar 52,500 empleos directos permanentes y 105,000 empleos indirectos en plantaciones. También, generar 35,000 empleos directos permanentes y 140,000 empleos indirectos en industrias vinculadas a las plantaciones.

Se calcula que los ingresos fiscales derivados de las plantaciones serán por 435 millones de pesos y de la industria forestal vinculada por 7,693 millones de pesos. El ahorro o generación de divisas sumará 32,300 millones de pesos.

Por último, a lo largo de los 25 años las plantaciones comerciales generarán inversiones por 44,770 millones de pesos y 73,670 millones de pesos en industrias vinculadas a dichas plantaciones.

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