Especies

Algunos de los animales más venenosos que habitan en México

Estos son cinco animales, que habitan en la tierra y son peligrosos para el ser humano

Teorema Ambiental/Redacción

Nuestro país es hogar de varias especies consideradas de las más venenosas del mundo. Algunos además son peligrosos por su agresividad y por habitar zonas donde es factible que entren en contacto con los seres humanos.

Estos son cinco estos animales, que habitan en la tierra y son peligrosos para el ser humano, pues hay otra variedad adicional en el agua:

Viuda negra o capulina
Latrodectus mactans: pese a que su veneno no es letal, su mordedura puede causar un dolor muy intenso. Es una de las dos especies de arañas, de las más de dos mil 500 que hay en nuestro país, cuyo veneno afecta a los humanos.

Es un bicho tímido y fácil de reconocer, sobre todo las hembras, pues en su abdomen negro brillante destaca una mancha de color rojo en forma de reloj de arena. A finales de 2018, los estados con mayor riesgo por mordeduras de capulina fueron Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas, San Luis Potosí y Nuevo León, de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social.

El número de casos aumenta durante el invierno porque buscan sitios abrigados y entrar a las casas. Solo ataca a los humanos si se siente amenazada, especialmente si percibe que algo (o alguien) la presiona. Su veneno es mortal para los insectos que constituyen su principal alimento.

En el humano, la mordedura tiene efectos neurotóxicos y puede derivar en intensos dolores musculares, cólicos que incluso pueden ser confundidos con los síntomas de apendicitis, hipertensión y sudoración excesiva, pero no hay un efecto fatal.

Monstruo de Gila
Este reptil del norte de México, denominado Heloderma suspectum, es uno de los únicos dos lagartos venenosos del mundo, entre unas cinco mil especies de reptiles. Su veneno es un poderoso coctel de toxinas. El monstruo de Gila es un animal poco agresivo y muy lento; llegan a medir unos 60 centímetros de largo, y habitan ecosistemas semiáridos. Se alimentan de huevos de otros vertebrados, pero cuando cazan se aferran con una mordida a la víctima y, sin soltarla, dejan escurrir el veneno entre sus dientes acanalados hacia el interior de la herida.

Esta mezcla de sustancias también les sirve como método de defensa. El veneno del monstruo de Gila contiene varias decenas de componentes; uno de ellos, la exendina 4, reduce los niveles de glucosa en sangre, por ello está siendo utilizado en el desarrollo de nuevos fármacos contra la diabetes tipo II.

Serpiente coralillo
Se cree que las serpientes coralillo mexicanas, de los géneros Micruroides y Micrurus, tienen un patrón de coloración —bandas negras seguidas de bandas amarillas— que las distingue de las falsas coralillo, cuyas supuestas bandas negras son seguidas de bandas rojas.

En nuestro país hay unas 16 especies de coralillos verdaderas y otras 40 especies muy parecidas, pero que son inofensivas; en algunos lugares, incluso, es posible encontrar una imitadora.

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Las coralillo verdaderas pertenecen a otro grupo de serpientes, los elápidos, donde también están incluidas las mambas y las cobras. Respecto a su veneno, se trata de una adaptación a sus hábitos alimenticios. Sin embargo, algunas de sus neurotoxinas pueden afectar gravemente a los humanos.

Primero bloquean el receptor de acetilcolina en las células nerviosas, mientras que las beta neurotoxinas impiden la liberación de dicho neurotransmisor; al final, el resultado es una interferencia de la actividad neuromuscular. Una persona con envenenamiento por mordedura de coralillo presenta parálisis y, en el peor de los casos, paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, solo el 4 por ciento de las intoxicaciones por mordedura de serpiente en México son causados por coralillos.

Araña violinista
Es la segunda especie en México que posee colmillos capaces de perforar la piel humana e inyectar su veneno, tan potente que uno solo de sus componentes es responsable de la intoxicación en las personas, la esfingomielinasa-D, proteína que produce la formación de una ampolla varias horas después de la mordedura, para luego destruir las células de la piel cercana a la región de la mordida, matando el tejido cutáneo.

Sin embargo, el 10 por ciento de los casos de mordedura se manifiestan como loxoscelismo sistémico, con alteraciones metabólicas, daño renal y pulmonar agudo, trastornos de la coagulación, anemia hemolítica y muerte.

Esta araña puede ser confundida con la araña patona que es inofensiva. En su espalda, justo en la unión entre la cabeza y el tórax, presenta una cutícula característica en forma de violín invertido.

Víboras cascabel
Alrededor del mundo existen unas 37 especies de víboras cascabel, y México tiene la mayor diversidad del género Crotalus. El 92 por ciento de las víboras cascabel viven en nuestra república y 22 especies son endémicas. Son responsables del 44.9 por ciento de los accidentes ofídicos en el país, que además tienen una gran diversidad de sintomatologías, pues sus venenos tienen varios cientos de componentes.

La ventaja ante las Crotalus es que previenen con el sonido de sus cascabeles a todo aquel que represente una amenaza. En el caso de su presa, lanzan rápidamente la mordida, inyectan el veneno con sus colmillos móviles y las sueltan. A los pocos segundos la víctima queda paralizada por la acción de dos proteínas, la crotoxina y la crotamina. En los humanos, el veneno de las cascabeles también tiene efectos en el sistema nervioso y en músculo; además, produce alteraciones en la coagulación, hipotensión y daño en el sitio de la mordedura (como ampollas y hemorragias).

En raras ocasiones este veneno produce muerte del tejido muscular.

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