Sostenibilidad

Semarnat impulsa la primera escuela agroecológica chinampera

Pionera en su tipo, constituye un proyecto de articulación entre conocimiento tradicional campesino, ciencia y tecnología, para la transición agroecológica

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 15 de septiembre de 2020.— El área de agroecología de la Subsecretaría de Planeación y Política Ambiental impulsa, desde abril de 2020, el proyecto Escuelas Agroecológicas para la Sustentabilidad, con el modelo pedagógico de la educación popular.

Su objetivo es sensibilizar y difundir entre las nuevas generaciones las prácticas agroecológicas y los conocimientos tradicionales que han permitido la resiliencia de sistemas tradicionales productivos, como la chinampa, el tecorral, el ecuaro, el metepantl y el kuojtakiloyan, entre otros.

La Escuela Agroecológica Chinampera cuenta con el apoyo directo de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei), la Secretaría de Medio Ambiente y la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la Ciudad de México, la Universidad Autónoma Chapingo y la Sociedad Cooperativa Chinampayolo.

Pueden participar niños, jóvenes y adultos promotores en cuatro ejes: producción agroecológica chinampera, cocina tradicional chinampera, medicina tradicional de la chinampa, y arte y cultura populares.

El proyecto busca la articulación entre el conocimiento tradicional campesino, la ciencia y la tecnología, para la transición agroecológica de la chinampa, con lo que este Sistema Tradicional Altamente Resiliente (Satare) continuará teniendo viabilidad en la Ciudad de México.

Los programas curriculares contienen cinco líneas formativas que son: agua, suelo, agricultura, apicultura y conservación, a partir de los cuales se podrá cumplir con el principio de conservar-produciendo y producir-conservando.

Desde el eje de la medicina tradicional de la chinampa se abordará el binomio salud-enfermedad sustentada desde la alimentación, las plantas medicinales, los hongos, los minerales y la sabiduría o conocimiento médico de los pueblos originarios de la zona lacustre. Se busca que las nuevas generaciones reconozcan y valoren la importancia de estos componentes de la salud.

Con la cocina tradicional se plantea que la población se reapropie de aquellos platillos originarios que han ido perdiendo terreno en la dieta. Se propone revitalizar la cocina tradicional lacustre, para que los “frutos tradicionales de la chinampa” vuelvan a la mesa de los habitantes de la Ciudad de México, como son las flores y camotes de las dalias, los huauzontles, el amaranto y los quelites.

La cocina tradicional se vislumbra como un elemento importante de la identidad y el arraigo territorial, así como un factor que promueve la biodiversidad y agrobiodiversidad.

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