Legislación Ambiental

Estas son las condiciones de Semarnat para aprobar aeropuerto de Santa Lucía

El proyecto debe considerar obras de mitigación concernientes al uso, manejo, escasez y contaminación del agua potable en la zona

Teorema Ambiental/Redacción

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) publicó este jueves el estudio de impacto ambiental para construir el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía en la actual Base Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en el que confirmó que la obra es viable para los próximos 50 años y solo generará daños mínimos al entorno.

En el “Estudio de riesgo modalidad análisis de riesgo”, del proyecto “Construcción de un aeropuerto mixto civil/militar con capacidad internacional en la base aérea militar No. 1 (Santa Lucía, Edo. Méx.), su interconexión con el AICM y reubicación de instalaciones militares”, indica que:

“La terminal es viable en materia de riesgo ambiental, pues las consecuencias potenciales de los eventos evaluados presentan afectaciones mínimas al ambiente, en su mayoría temporales, por lo que el sistema ambiental local tiene la capacidad de recuperar los valores normales en sus componentes ambientales presentes en la etapa de operación del proyecto.”

El estudio analizó los diferentes escenarios impactados por la obra mediante simulaciones. Sin embargo, el documento no menciona alguna comunicación con los vecinos de la zona y previamente el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas indicó que en el área de influencia directa del proyecto están San Miguel Xaltocan, Ozumbilla y San Lucas Xolox.

Tampoco se tomó en cuenta que a 13 kilómetros 600 metros opera el Centro de Almacenamiento de Desechos Radiactivos (Cader), considerado panteón de desechos radiactivos.

Sin embargo, actualmente hay 11 suspensiones judiciales vigentes, otorgadas por jueces federales y confirmadas por tribunales, que condicionan la construcción hasta que se cumpla una serie de requisitos adicionales, que la ley marca como indispensables, las cuales fueron obtenidas por casi 150 amparos tramitados por el colectivo #NoMásDerroches.

Entre ellas, el mantener intactas las obras realizadas en Texcoco, hasta que un juez federal analice a profundidad todos los elementos de prueba del expediente, así como la autorización ambiental de la Semarnat (que ya se cumplió) y el aval del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por la fuerte presencia de restos fósiles en la zona.

Los quejosos argumentaron que, si las autoridades implementaron la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía y el Proyecto Alternativo sin realizar los estudios necesarios, como los de aeronáutica, ambientales, financieros y de seguridad, existe riesgo para la vida e integridad personal de los ciudadanos que utilicen dicha terminal aérea.

Las condicionantes ambientales a resolver

El estudio ambiental, que abarca el impacto en diez municipios del Estado de México, planteó 16 condicionantes, una vigencia de 33 años para la preparación del sitio y la construcción de la obra, y 50 años para la operación de la terminal.

El proyecto se desarrollará en tres mil 688 hectáreas y contempla la ejecución de la obra civil, la reubicación de instalaciones militares que actualmente se encuentran allí y la interconexión con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Tendrá tres pistas nuevas, más la de uso militar y contempla un cambio de uso de suelo forestal de 17.22 hectáreas, que también deberá ser aprobado por la Semarnat.

Para proceder, la obra debe contemplar una serie de medidas de mitigación:

En relación con el agua, refirió que el aeropuerto requerirá para su operación de cinco millones 482 mil metros cúbicos en una zona donde el líquido escasea; por ello se utilizará como fuente alterna al Valle del Mezquital a través de un acueducto, para no afectar el suministro actual que se extrae del acuífero de Cuautitlán-Pachuca, al tiempo que se construirán seis plantas de tratamiento de aguas residuales y se instalarán sistemas para la recarga artificial del acuífero.

Sobre el cerro de Paula, la Sedena señaló que no implica un problema para la operación del aeródromo. En el tema de patrimonio arqueológico-histórico, específicamente la Hacienda Santa Lucía, construido entre 1580 y 1596, se conservará como monumento histórico en acuerdo con el INAH.

Para evitar daños a las aves migratorias, se realizará el saneamiento (desecado) de cuerpos de agua, eliminación de fuentes de residuos, uso de repelentes sonoros, medidas visuales de disuasión y control de aves por halcones o perros entrenados.

Finalmente, se deberá ejecutar un programa sustentable de agua; contar con un programa de vigilancia ambiental a cargo de un supervisor especializado; obtener un seguro de riesgo ambiental. Pero para garantizar que las obras no impactarán negativamente la zona, deberán contar con programas de rescate y reubicación de flora y manejo de vida silvestre.

También deberá presentar un programa de restauración ambiental y entregar a las presidencias municipales de Zumpango y Tecámac un resumen ejecutivo del Estudio de Riesgo Ambiental.

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