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Contaminación

CAMe y Centro Mario Molina regularán emisiones de motocicletas

En 2008, el parque era de 260 mil 280 motocicletas; 10 años después eran 1 millón 175 mil 701, por lo que buscarán que se vendan vehículos de bajas emisiones

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 23 de octubre de 2020.— En la última década la accesibilidad y el bajo costo de las motocicletas han provocado un importante aumento en el parque vehicular, con impactos negativos al medio ambiente.

Por esto, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), en coordinación con el Centro Mario Molina, presentarán una regulación federal para controlar las emisiones contaminantes de estos vehículos motorizados. Para ello, se presentará el anteproyecto y se conformará un grupo de trabajo interinstitucional con la academia, la sociedad civil y los empresarios, para que en 2021 se tenga la Norma para Regular las Emisiones de las Motocicletas Nuevas.

Víctor Hugo Páramo, coordinador ejecutivo de la CAMe, explicó que urge contar con un ordenamiento en la materia y adelantó algunas de las directrices que se busca estén presentes en el próximo ordenamiento.

Las emisiones de una moto son aproximadamente 12 veces mayores de hidrocarburos y de monóxido de carbono que las de un vehículo ligero equipado con un convertidor catalítico.

“Cuando uno ve las emisiones en la Megalópolis, por ejemplo, para los compuestos volátiles orgánicos que forman el ozono y forman partículas secundarias, las motos contribuyen con el 10 por ciento de las emisiones, los óxidos de nitrógeno equivalen al 3 por ciento; dióxido de azufre es de 6 por ciento y de las partículas es del 2 por ciento; mientras que el amoniaco, que no se reporta mucho, proviene en un 20 por ciento por las motocicletas”, dijo Páramo.

Estos porcentajes corresponden a lo que emite el parque vehicular, sin contar las industrias, de ahí que el impacto de las motocicletas en el medio ambiente es alarmante. Por ello resulta urgente contar con una normatividad que ponga orden a las emisiones permitidas por las motocicletas.

Además, en la última década el uso de las motocicletas se ha incrementado al 20 por ciento anual. Actualmente en la Megalópolis (conformada por Morelos, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, el Estado de México, Querétaro y la CDMX) el parque vehicular de motos es de 1.3 millones.

El principal problema es que las emisiones de las motos se incrementan de manera proporcional al crecimiento de la flota, algo que ya no sucede con los automóviles porque todos tienen instalados sistemas de control de emisiones.

“Es muy significativo, sobre todo las emisiones de compuestos orgánicos volátiles que forman el ozono y partículas secundarias. Por eso la principal preocupación son las motos”, apuntó.

Para regular las emisiones de las motocicletas el gobierno federal, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Ambientales (Semarnat) y la CAMe decidieron financiar un estudio, a cargo del Centro Mario Molina, y se hiciera una propuesta de regulación de emisiones contaminantes para las motocicletas. El anteproyecto está prácticamente listo, indicó el funcionario, y su objetivo es lograr menores emisiones para mejorar la salud.

“Se requieren tecnología más avanzada y sistemas de control que significará un costo adicional a una moto y eso se tiene que presentar en el anteproyecto, así como su impacto regulatorio para que ya se pueda formar un grupo de trabajo”, explicó el funcionario.

Con la aplicación de esta medida se buscaría reducir, para 2024, el 14 por ciento de la emisión de partículas PM2.5, alrededor del 10 por ciento de las PM10 y prácticamente un 50 por ciento en compuestos orgánicos volátiles.

Desde hace casi dos décadas estas normatividades han entrado en vigor en otras partes del mundo, principalmente en Europa.

En ese continente, la regulación a las motocicletas inició en 2003 con la norma denominada Euro 2, la cual contemplaba que para el monóxido de carbono no se emitieran más de 5.5 gramos por cada kilómetro que recorre la moto.

La propuesta que se pondrá en la mesa para que sea aplicable en México es una Euro 4 que para el monóxido de carbono pide 1.1 gramos por kilómetro recorrido, es decir, cinco veces menos de emisiones que la normatividad con la que se inició en Europa.

En el país hay 32 distintas marcas y con ellas también se ha trabajado para coordinar acciones conjuntas a fin de estar “en el mismo canal” mientras se trabaja en la nueva normatividad.

Por ejemplo, en 2017, de 800 mil motos nuevas el 29 por ciento fueron importadas, y en 2018, del total de importaciones, el 91 por ciento provinieron de Asia en donde están cumpliendo con la normatividad Euro 3, un poquito menos que la Euro 4 que se estaría proponiendo en México.

“El Euro 4 ya hace que la moto traiga un convertidor catalítico. Esa tecnología requiere inyección de combustibles electrónica como en los coches, que tenga una computadora para diagnosticar la operación… todas esas tecnologías requieren ya las gasolinas ultra bajas en azufre de la cual ya tenemos en el país. La mesa está puesta”, afirmó Páramo.

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