Ciencia y tecnología

Nobel de Química va para investigadoras de la edición del genoma

La Real Academia de la Ciencias Sueca de Estocolmo distinguió a genetistas que descubrieron unas “tijeras genéticas” para cambiar el ADN

Teorema Ambiental/Redacción

Estocolmo, Suecia, 9 de octubre de 2020.— La francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna fueron reconocidas este miércoles con el Premio Nobel de Química, por la Real Academia de las Ciencias de Suecia, por desarrollar un método para la edición genética que permite “reescribir” el código de la vida y con múltiples aplicaciones, desde la medicina a la agricultura.

Descubrir las “tijeras genéticas CRISPR-Cas9” ha permitido a los investigadores modificar el ADN de animales, plantas y microorganismos “con gran precisión”. Esta herramienta ha contribuido al desarrollo de nuevas terapias y abierto la posibilidad de curar enfermedades hereditarias, además de mejorar los cultivos para hacerlos más resistentes a sequías y plagas.

Dicho hallazgo tiene menos de una década de historia, pero hace años que se especulaba otorgar un galardón para esta técnica y se trataba de un premio “esperado por muchos” debido a que ha sido “de gran ayuda” para la humanidad, dijo Pernilla Wittung Stafshede, del comité Nobel.

La herramienta descubierta se basó en los estudios sobre el sistema inmunológico de las bacterias y cómo estas se defienden de los virus del investigador español Francis Mojica, quien sentó las bases de la técnica CRISPR (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas).

Cuando Charpentier creó su propio grupo de investigación en la Universidad de Viena en 2002, se centró en una de las bacterias más dañinas, el Streptococcus pyogenes, y en cómo sus genes estaban regulados. Así pudo descubrir una molécula ARN (tracRNA), con un código genético muy similar a la secuencia CRISPR del genoma de esa bacteria, capaz de derrotar a los virus partiendo su ADN.

Charpentier contactó en 2011 a la experta en ARN Jennifer Doudna, una bioquímica con dos décadas de experiencia en el estudio de los ácidos ribonucleicos.

El grupo creado por Doudna reveló años más tarde con éxito la función de varios tipos diferentes de proteínas “cas” (asociadas a sistemas CRISPR).

La colaboración entre las dos científicas surgió durante un congreso realizado en San Juan de Puerto Rico al que ambas habían sido invitadas y se concretó tras un encuentro casual en un café y un paseo por la zona vieja de la capital puertorriqueña.

Juntas lograron “recrear las tijeras genéticas” del Streptococcus pyogenes y simplificar sus componentes moleculares para facilitar su uso, luego las reprogramaron para controlarlas y poder cortar cualquier molécula de ADN en un lugar predeterminado, “reescribiendo” así el código de la vida en un “trascendental” descubrimiento publicado en 2012.

Charpentier y Doudna obtuvieron en 2015 el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Actualmente compartirán un millón 100 mil dólares con que está dotado este año el premio.

Es la primera vez en la historia del centenario galardón que dos mujeres comparten el Nobel de Química, que hasta este año había distinguido a cinco mujeres de entre un total de 184 premiados.

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