Ciencia y tecnología

La ingeniería hidráulica prehispánica fue sustentable

Fundada en un islote, la antigua Tenochtitlan sobrevivió en el agua gracias a la ingeniería hidráulica prehispánica, que era respetuosa del entorno, consideró Roberto Llanas y Fernández, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

En el Taller de Ciencia y Tecnología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el especialista explicó que el Chimalli, o escudo, simbolizaba a la ciudad de Tenochtitlan que los mexicas lograron erigir sobre el agua.

Representado por un caracol marino cortado, que significaba la eternidad de esa ciudad, y rodeado de una amenaza constante por el agua, el Chimalli azteca daba cuenta del mensaje divino de cómo debía protegerse para que no desapareciera, aseguró Llanas.

“Los aztecas fueron extraordinarios ingenieros hidráulicos y civiles; prueba de ello fue haber levantado en el agua a Tenochtitlan sobre una plataforma tipo isla, totalmente artificial, que prácticamente flotaba”, comentó ante alumnos de la Dirección de Estudios Históricos del INAH.

En la actualidad, no se ha entendido ese mensaje, pues se ha continuado con el constante deterioro del escaso entorno natural que hay en la ciudad de México y su periferia.

“Al haber levantado una ciudad sobre una zona con rellenos, que para entonces no eran de una masa consolidada, esta civilización no hubiera podido sobrevivir sin obras prehispánicas, como la creación de unas 40 calzadas-dique, con las que controlaban el agua”, expuso Llanas.

Durante la Conquista, ante el desconocimiento, los españoles destruyeron gran parte de las obras hidráulicas prehispánicas, e impulsaron otras que no respondían a las características de México.

“Ellos provenían de una zona seca de la península española, donde el agua no tiene los mismos efectos que en México, con grandes tormentas, lo que dio origen a diversas problemáticas de inundaciones y sequías”, manifestó el investigador.

Fuente: El Norte

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