Ciencia y tecnología

Así se vio el tránsito de Mercurio desde el observatorio prehispánico

Este espectacular fenómeno astronómico ocurrió este lunes y no se repetirá en México en 30 años

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 13 de noviembre de 2019.— Entre el amanecer y el mediodía de este lunes, los astrónomos invitaron a observar un pequeño punto negro que cruzaría el disco solar en un lapso de unas cinco horas. Diferentes lugares especializados en astronomía permitieron a la gente observar este interesante fenómeno astronómico que no se repetirá en nuestro país hasta dentro de 30 años.

Uno de ellos fue el telescopio del Museo Fuego Nuevo, ubicado en lo alto del Cerro de la Estrella en la alcaldía de Iztapalapa, pese a que la contaminación lumínica complicó la observación de este pequeño astro, que es unas 160 veces más pequeño que el Sol. El Cerro de la Estrella ha sido utilizado desde la época prehispánica como un observatorio natural.

Ahora, la observación no estuvo coordinada por observadores teotihuacanos, sino por astrónomos del equipo de Ipan tepeme ihuan oztome (ITIO) del arqueoastrónomo Arturo Montero y el Grupo Arqueoastronómico del Valle de Mezquital, además de contar con la colaboración del Museo Fuego Nuevo, Universidad del Tepeyac y la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

Desde una estructura piramidal, ubicada arriba del museo, personas de todas las edades observaron a Mercurio a partir de las 09:00 horas cuando se alinearon las órbitas del Sol, el primer planeta del sistema solar, y la Tierra, aunque aclararon que no se trató de una alineación perfecta.

Octavio David Plata Valdovinos, matemático y físico de la Facultad de Ciencias de la UNAM e integrante del equipo ITIO, explicó, “Mercurio se ve como un punto negro porque no hay luz que esté reflejando hacia donde nosotros vemos. Por lo que el fenómeno es similar al de la Luna cuando eclipsa al Sol, pero el fenómeno se denomina tránsito porque el objeto ocultador es mucho menor que el objeto que está ocultando, al menos aparentemente.”

El tránsito de Mercurio tuvo una duración de cinco horas con 28 minutos y se divide en varias fases que se llaman contactos:

  1. El círculo del planeta Mercurio contacta el círculo solar en el borde.
  2. El planeta entra al círculo solar.
  3. Mercurio pasa lo más cerca del centro de la esfera solar.
  4. El cuerpo celeste sale del círculo solar.

También explicó que este fenómeno no se repite cada año porque su órbita elíptica comparada con la de la Tierra está inclinada a 7 grados, por lo que la alineación ocurre solo 13 veces por siglo. Y este año solo fue visible en América Latina.

El telescopio por donde los observadores ven el fenómeno está diseñado para observar el Sol, pues contiene una serie de filtros para proteger la vista.

La organización de este evento en el Cerro de la Estrella, se debe a un homenaje a las observaciones que se hacían en este lugar por el importante papel que ha jugado a lo largo de la historia como centro astronómico, indicó el especialista Aarón González.

“Diversos grupos han tenido un dominio tan magistral de la bóveda celeste que lo han plasmado en su arquitectura. Muchas pirámides y templos tienen orientaciones hacia puntos cardinales, con trayectorias solares o de planetas; esto se hacía con la intención de marcar fechas en específico”, agregó.

Desde la antigüedad se le daban distintas atribuciones a Mercurio debido a que solo era observable por unos minutos al amanecer y al ocaso. Los babilonios lo llamaron Nabu, el mensajero de los dioses en su mitología, como también lo fue para los romanos.

“Debido a su cambio de posición de un lugar de otro, se le pensó como dios del comercio y como divinidad de los viajes. Es visible al alba por 38 días, luego desaparece cinco días, y vuelve a ser visible en el ocaso durante 38 días, no es observable otros 35 días y el ciclo se reinicia”, explica.

“En el Popol Vuh, se manifiesta como un búho, y se le atribuía como el mensajero del inframundo o Xibalbá, ya que pasa mucho tiempo por debajo del horizonte sin ser visible. Las interpretaciones del Popol Vuh sugieren también la imagen de un ave nocturna; así que los mensajes del periodo Posclásico, cuando Chaac parece estar asociado con un búho, puede que hagan referencia a Mercurio”, concluye.

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