Cambio climático

COVID-19 evidencia importancia de conservar la salud de los suelos: FAO

De acuerdo con el organismo de la ONU, 33 % de las tierras del mundo se encuentran degradadas

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 22 de junio de 2020.— Los suelos constituyen la base para el desarrollo sostenible de la agricultura, funciones esenciales de los ecosistemas y seguridad alimentaria. Por ello, fomentar la gestión sostenible de la tierra e involucrar a los actores e instituciones en un territorio, es una tarea impostergable para lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

El organismo mundial señaló que el 63 por ciento de las tierras en México sufren degradación, es decir, han sufrido pérdida de fertilidad, o capacidad para producir alimentos o conservar su vegetación.

“La degradación de la tierra es un fenómeno complejo, íntimamente relacionado con la seguridad alimentaria, cambio climático, estado de los servicios ecosistémicos, diversidad biológica y disponibilidad de agua, lo cual afecta seriamente los medios de vida de las y los productores y nuestra habilidad para alimentar a la población creciente, urbana y rural”, agregó el organismo.

Para hacer conciencia sobre este problema, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) organizó la charla virtual: “Estrategias de Desarrollo Sostenible contra la Desertificación y la Sequía”, con la participación de representantes de la FAO, en busca de estrategias para proteger los suelos, el agua y la biodiversidad.

Lina Pohl, representante de FAO en México, señaló: “La actual pandemia nos muestra cómo nuestras intervenciones en los ecosistemas naturales, nuestra falta de visión de soluciones basadas en la naturaleza, tienen implicaciones directas en la salud, en la vida y en la economía de las personas.”

Y agregó: “La crisis del COVID-19 ha manifestado la importancia de conservar y utilizar de manera sostenible los recursos naturales, reconociendo que la salud de las personas está vinculada a la salud de los ecosistemas.”

“Todos los escenarios climáticos indican que las sequías se van a intensificar, serán más frecuentes, más severas y se extenderán en el territorio. Los esfuerzos coordinados no pueden postergarse, son urgentes, para la adaptación de los efectos del cambio climático y para promover un desarrollo económico sustentable, pensando en soluciones basadas en la naturaleza y la protección de la biodiversidad.”

Por su parte, Víctor Villalobos, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), comentó: “La sequía y la desertificación, impactan la capacidad agrícola y ponen en riesgo la capacidad de alimentar a diez mil millones de personas para al año 2050.”

El funcionario federal resaltó que “el déficit de lluvias por tiempos prolongados, así como la degradación de las tierras, la pérdida de fertilidad de los suelos y la erosión, han provocado otros desastres como la inseguridad alimentaria, hambrunas, malnutrición, epidemias y migración”.

Por ello, la dependencia se ha dedicado a desarrollar políticas públicas para promover acciones de adaptación al cambio climático, trabajando con acciones coordinadas con instituciones nacionales, agencias internacionales como la FAO y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Para finalizar, León Jorge Castaños Martínez, titular de la Conafor, comentó: “Trabajar juntos sectorial e intersectorialmente, es una oportunidad que se nos presenta a las instituciones federales y estatales en estos tiempos en temas como: COVID-19, cambio climático, desertificación, de los objetivos del Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 de la ONU, para colaborar y poner nuestros recursos, conocimientos y sueños para favorecer el bienestar de las comunidades.

“Así también buscar la reconciliación con la naturaleza, integrar lo agropecuario con lo forestal, cambiar hábitos de consumo, mejorar la salud, enfrentar el cambio climático, no regresar al pasado y dejar a las generaciones millennials y centennials un futuro menos incierto”, comentó.

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