Agua

Un ecosistema en peligro de extinción el lago de Chapala

Enfermedades por beber agua contaminada

Asimismo, en los sedimentos del lago se ha detectado un incremento en los niveles de fósforo inorgánico, que supera en gran medida las concentraciones máximas recomendadas por organismos internacionales.

A pesar del grado de contaminación del agua, por falta de otras fuentes de abasto de agua potable, en los poblados de la ribera norte la gente consume ese líquido, por lo que las enfermedades gastrointestinales son muy frecuentes.

Los grados de contaminación varían en diferentes puntos del lago. La zona más contaminada es la que va de la desembocadura del río Lerma hasta Jamay y el área inmediata a la zona turística. Esto es, frente a Chapala, Ajijic, San Juan Cosala y Jocotepec. La contaminación de las riberas entre el Lerma, Jamay y el Santiago, es de origen químico –fundamentalmente–, mientras que la que se presenta frente a la zona turística es de origen orgánico.

Las corrientes y los fuertes vientos contribuyen a la dispersión de la enorme cantidad de contaminantes que entra al lago y se podría argumentar que por la baja aportación que actualmente tiene el Lerma al lago, el impacto de la contaminación es mínimo. Sin embargo, los pescadores reportan que cada año, cuando entra agua del río, hay gran mortandad de peces.

Los principales factores que afectan a las poblaciones vivas en Chapala, tienen que ver con todos los procesos mencionados y con prácticas pesqueras destructoras de la vida en el lago.

Por tratarse de un lago somero y cálido, y porque recibe demasiados nutrientes, Chapala tiende a perder su nitrógeno y le sobran fosfatos. La materia orgánica que entra al lago baja la productividad en el fitoplancton, del cual se alimentan los peces por la sobresaturación de amoniaco libre. El azolve y las corrientes que remueven los sedimentos, produce turbiedad en el agua y provoca la escasez de fauna bentónica.

A pesar de que los niveles de metales pesados en el agua han estado dentro de las normas internacionales establecidas para usos domésticos, después de recibir tratamiento, las concentraciones en algunas plantas como el lirio acuático y el tule son mayores. Los muestreos reportan concentraciones sobre 178 miligramos de cianuro, seis miligramos de cromo y cuatro miligramos de plomo para el primero y 552 miligramos de cianuro y 15 miligramos de mercurio por kilogramo seco para el segundo.

El expansivo crecimiento del lirio acuático es otro problema. Esta planta, originaria de África, fue traída al lago con fines decorativos hace aproximadamente 100 años. Ahora penetra al lago por sus afluentes. Su ciclo de vida es de 65 a 70 días, lo que propicia su rápida regeneración. Usa más agua en evapora-transpiración, de la que se pierde por evaporación en el área equivalente de agua abierta e inhibe el crecimiento del fitoplancton, por lo que afecta el adecuado desarrollo de las poblaciones de peces y es fuente de riesgo potencial para la salud pública, porque crea las condiciones favorables para la proliferación de las larvas de moscos transmisores del paludismo y diversos insectos.

Remedios que no funcionan

Asimismo, presenta serios problemas para la navegación, la pesca (particularmente del pez blanco y el charal), por ser especies que se encuentran cerca de la superficie. También afecta a los deportes acuáticos, la irrigación, la conservación de equipos e infraestructura, obstruye los canales de irrigación, de alimentación de turbinas en la generación hidroeléctrica y deteriora la cortina de las presas. Afecta a su vez, al necesario movimiento del agua y la penetración de los rayos solares indispensables para el desarrollo de la flora bentónica, por lo que altera las condiciones fisicoquímicas normales, como el ph, los gases disueltos y la turbidez.

En 1959, el Lerma –compactado por el lirio– hizo disminuir el gasto del río Santiago de 100 a 30 metros cúbicos por segundo en la presa de Poncitlán, a pesar de que las compuertas estaban totalmente abiertas. Durante las décadas de los sesenta y setenta, el lirio cubrió la superficie lacustre con su manto verde, por lo que se intentaron diversos remedios. Uno de ellos fue que los pescadores año con año, hacían limpieza a mano de las plantas, pero su rápida regeneración excedía sus esfuerzos. En 1986, varias uniones de pescadores de Ocotlán colocaron un retén de alambre a la entrada del Lerma, evitando así la penetración del lirio. Otro intento fue la introducción de manatíes traídos del sureste del país, en la idea de que comieran lirio a sus anchas, pero causaron pavor entre los pescadores, quienes los veían como monstruos y terminaron muertos a remazos.

La única ventaja que representa la presencia del lirio es que sirve de filtro natural para absorber los metales pesados como el mercurio, plomo, cobre, cobalto, arsénico, cadmio y otros que se encuentran presentes en el lago. Por el alto nivel de contaminación y la presencia de metales pesados en sus tejidos, la salud del ganado que se alimenta de estas plantas es discutible y por el alcance que estos contaminantes pueden tener al transferirse a peces y otros seres vivos, incluyendo a los seres humanos a través de la cadena alimenticia local.

Otro problema que empieza a aquejar al lago por el exceso de materia orgánica y nutrientes (particularmente los fósforos y la pérdida de nitrógeno), es el florecimiento de algas verde-azules, que le dan un olor y sabor característico y distintivo al agua.

Debido a que tiene un ph alto y a que es un lago de aguas cálidas y someras, la antigua Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), lo clasificó en una etapa entre oligotrófico y mesotrófico; esto es, entre un lago sano y un lago medio envejecido.

En el caso de amenaza o extinción de especies, no es sencillo determinar cuáles son los procesos que influyen más. Sin embargo, en algunos casos resulta una explicación correcta de ciertas causas directas, como cuando se hablaba de la disminución de captura de bagre a partir de 1974, provocada por la fuerte contaminación del lago por la descarga en el río Lerma de grasas y aceites de la refinería de Pemex, en Salamanca. Por último, otro proceso que también ha influido afectando a los pescadores y al ecosistema, es la presencia de bacterias perjudiciales a los peces y la presencia de detergentes.

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