Seamos coherentes

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En el caso que nos ocupa la amenaza es aún mucho mayor porque los lugares escogidos para realizar las perforaciones exploratorias están dentro de la zona uruguaya del acuífero Guaraní

Por Hernán Sorhuet Gelós

seamos-coherentesUruguay.— Resulta decepcionante advertir en la fuerza política que está en el gobierno una conducta ambiental tan contradictoria.

Presenta un proyecto de ley al Parlamento para incorporar en el Código Penal uruguayo los delitos contra el ambiente, lo que es una demostración de madurez.

Se compromete a realizar una lucha sostenida contra el cambio climático, firmando acuerdos internacionales, anunciando acciones en mitigación y adaptación al mismo, impulsando una buena política de incorporar más energías renovables a la matriz uruguaya.

Al mismo tiempo apoya y promueve la búsqueda y eventual explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales.

Con respecto a la búsqueda de petróleo convencional, lo más sensato sería abandonarla. Porque va a contrapelo de la intención de procurar nuestra independencia energética pero sobre la base de las fuentes renovables.

Otro asunto muy distinto y grave es el del petróleo no convencional. ¿Para qué buscarlo si su eventual explotación nos condenaría a introducir la técnica del fracking o fractura hidráulica al territorio nacional?

No hay forma segura de usarla. Siempre provoca serios impactos ambientales.

Considerando la situación uruguaya el problema adquiere especial gravedad porque el acuerdo que Ancap (ente regulador) tiene con una empresa estadounidense para la exploración y explotación de hidrocarburos en nuestro territorio, incluye ambas posibilidades.

La minera extranjera presentó un informe de impacto ambiental a la Dirección Nacional de Medio Ambiente sobre la perforación de cuatro pozos exploratorios en los departamentos de Tacuarembó, Paysandú y Salto.

Aunque las partes hablan de que están considerando únicamente la búsqueda de recursos convencionales, llama mucho la atención que la empresa extranjera en su informe reitere algo muy específico.

En dicho informe se dice que la aplicación del Código Minero uruguayo está por encima de cualquier regulación departamental en la materia, en clara alusión a la prohibición de aplicar fracking aprobada por algunas juntas departamentales, como la de Tacuarembó.

¿Qué sentido tiene realzar esa referencia si no está en su ánimo utilizar fracking en Uruguay?

En el caso que nos ocupa la amenaza es aún mucho mayor porque los lugares escogidos para realizar las perforaciones exploratorias están dentro de la zona uruguaya del acuífero Guaraní. Cualquier acción realizada en el subsuelo con capacidad contaminante, pondrá en riesgo real a la segunda reserva de agua subterránea del mundo.

Por esa razón el noroeste del territorio nacional debería estar especialmente protegido contra acciones que puedan afectar su subsuelo y las zonas de recarga del gran acuífero sudamericano.

El solo hecho de considerar la posibilidad de utilizar la técnica de fracking en esa zona del territorio nacional ya es un acto de extrema irresponsabilidad de las autoridades, de los técnicos y de las empresas actuantes.

Ni siquiera se debería permitir que se autoricen las perforaciones de exploración. Pero parece que seguimos yendo de aquí para allá.

Fuente: El País de Montevideo

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