Biodiversidad

Buscan proteger volcán

Dentro de la ciudad de México existe un antiguo volcán inactivo en los límites de la Delegación Iztapalapa y Tláhuac, el Yuhualixqui, el cual fue adquirido hace 25 años por la iniciativa privada con el fin de extraer tezontle.
Juan Carlos Machorro

Su explotación, que se estima en más de 100 camiones de volteo diarios, ha traído graves daños a la estructura del volcán y a la vegetación de los alrededores. El permiso para explotarlo como una mina fue otorgado por el Departamento del Distrito Federal. Sin embargo, éste no ha sido renovado, por lo que los dueños han tramitado amparos para continuar sus actividades comerciales.

El volcán Yuhualixqui forma parte de la historia del antiguo pueblo de San Lorenzo Tezonco, por lo que la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en su plantel San Lorenzo, lo adoptó como un símbolo de la institución, y propone detener la destrucción del volcán, protegerlo jurídicamente como un área de conservación, restaurarlo y convertirlo en un área verde importante para la Delegación Iztapalapa.

Por este motivo, los estudiantes y el profesorado organizaron en días pasados una marcha-recorrido por el cerro Yuhualixqui, con el fin de protestar por la explotación que se hace de este volcán para obtener materiales de construcción.

El profesor Sergio Luna, del Programa de Educación Ambiental, denunció que el volcán ha sido explotado de manera constante por una empresa “que lo adquirió a un precio irrisorio” hace 25 años con el fin de extraer tezontle, pero que actualmente no cuenta con permisos de explotación por parte de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi). De hecho, “la empresa ha continuado trabajando mediante amparos”. Durante el mitin previo también se comentó que “desde 1997 la Seduvi decretó que el polígono número 5, denominado ‘El Cerro’, es y seguirá siendo de preservación ecológica”.

Entre los problemas ambientales que está ocasionando la sobreexplotación del volcán, se encuentra la reducción en la captación de agua que de manera natural se lleva a cabo en los cráteres; la pérdida de vegetación y fauna local, como conejos y liebres silvestres; la pérdida de una barrera natural contra los vientos que provocan mayor erosión, sequía, “y pueden traer gérmenes, como ya ocurrió con el caso de una salmonela que recorrió el Valle de México desde el Vaso de Texcoco, y para la que no tenían defensas los habitantes de la ciudad, por lo que provocó una epidemia importante”, afirmó.

A partir de las mediciones realizadas con altímetro por parte del grupo de académicos, se pudo constatar que de diciembre del año pasado a la fecha, el volcán ha perdido 40 metros de altitud debido a su explotación.

Fuente: Teorema

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