Sostenibilidad

El mundo cumple su meta de áreas terrestres protegidas

Desde 2010 hasta la fecha, el progreso ha sido notable. 42 por ciento de los más de 22 millones de km2 de tierra y 28 millones de km2 de océano protegidos o conservados se agregaron en la última década

Nairobi, 27 de mayo de 2021.— La comunidad internacional ha logrado avances significativos hacia la meta global de cobertura de áreas protegidas y conservadas, pero se ha quedado corta en sus compromisos sobre la calidad de estas áreas, según un nuevo informe del Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente (PNUMA-WCMC) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), elaborado con el apoyo de la National Geographic Society.

La última edición del informe Planeta Protegido que se publica cada dos años es la evaluación final de la Meta 11 de Aichi sobre áreas protegidas y conservadas que tenía como objetivo brindar importantes beneficios tanto a la biodiversidad como a las personas para 2020, tras un periodo de diez años.

Esta meta incluía el objetivo de proteger al menos 17 por ciento de la tierra y las aguas continentales y 10 por ciento del medio marino. En la actualidad, 22.5 millones de km2 (16.64 por ciento) de ecosistemas terrestres y aguas continentales y 28.1 millones de km2 (7.74 por ciento) de aguas costeras y el océano se encuentran dentro de áreas protegidas y conservadas documentadas, un aumento de más de 21 millones de km2 desde 2010 (42 por ciento de la cobertura actual), revela el nuevo informe.

De hecho, la cobertura terrestre superará considerablemente el objetivo de 17 por ciento cuando los datos de todas las áreas estén disponibles, ya que muchas áreas protegidas y conservadas siguen sin registrarse.

En la Conferencia de las partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB COP15) que tendrá lugar en Kunming, China, en octubre, se establecerá el Marco Mundial de la Diversidad Biológica posterior a 2020, y se prevé que incluya la ambición de ampliar la cobertura y la eficacia de las áreas protegidas y conservadas.

El Informe Planeta Protegido concluye que el desafío será mejorar la calidad tanto de las áreas nuevas como de las existentes para lograr un cambio positivo para las personas y la naturaleza, ya que la biodiversidad continúa disminuyendo, incluso dentro de muchas áreas protegidas. El estándar de la Lista Verde de la UICN es la única medida global para evaluar el cambio general en la calidad.

“En los últimos años se han logrado grandes avances en el fortalecimiento de la red global de áreas protegidas y conservadas, las cuales juegan un papel crucial para abordar la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, designarlas y contabilizarlas no es suficiente; es necesario que se administren de manera eficaz y que se gestionen de manera equitativa para que sus múltiples beneficios se aprovechen a escala local y global y para asegurar un futuro mejor para las personas y el planeta”, dijo Neville Ash, director de PNUMA-WCMC.

La eficacia y la equidad son cruciales en la etapa posterior a 2020

Para ser eficaces, las áreas protegidas y conservadas deben incluir lugares importantes para la biodiversidad. Sin embargo, un tercio de las áreas clave en materia de biodiversidad, ya sea en tierra, aguas continentales o el océano, todavía no tienen protección alguna, según el informe.

Las áreas protegidas y conservadas también deben estar mejor conectadas entre sí, para permitir que las especies se muevan y los procesos ecológicos funcionen. Si bien ha habido una mejora en tiempos recientes, menos de 8 por ciento de la tierra está protegida y conectada a la vez, una cifra muy por debajo de la proporción de 17 por ciento de la superficie terrestre que ahora está bajo protección. Asimismo, hace falta garantizar que las áreas circundantes se gestionen adecuadamente para mantener los valores de la biodiversidad.

El informe hace un llamado a que, además de designar nuevas áreas, se identifiquen y reconozcan las áreas protegidas y conservadas que ya existen, mediante la contabilización de los esfuerzos de los pueblos indígenas, las comunidades locales y las entidades privadas y el reconocimiento de sus derechos y responsabilidades. Los esfuerzos de conservación de estos custodios siguen siendo infravalorados y subestimados, no obstante la importancia de sus contribuciones para asegurar un futuro para la biodiversidad.

El informe también encuentra que es necesario hacer más para administrar las áreas protegidas y conservadas de manera equitativa, de modo que los costos de conservación no sean asumidos por la población local mientras que otros disfruten de sus beneficios. Esto es clave para construir redes de conservación que cuenten con el apoyo y la participación de todas las personas en todas partes.

“La UICN reconoce el enorme progreso logrado, en particular en la última década, con una proporción cada vez mayor del globo cubierta por áreas protegidas. Dado que la biodiversidad continúa disminuyendo, ahora pedimos a las Partes en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica de Kunming que establezcan un objetivo ambicioso, de proteger 30 por ciento de la tierra, el agua dulce y los océanos para 2030. Estas áreas deberán ubicarse de manera óptima para proteger la diversidad de la vida en la Tierra, administrarse de manera efectiva y gobernarse equitativamente”, dijo Bruno Oberle, director general de la UICN.

La protección y la restauración de la naturaleza son mutuamente dependientes

Al proteger áreas intactas y restaurar ecosistemas degradados, los países pueden crear una red que ayude a detener y revertir la pérdida de biodiversidad, mantenga los servicios ecosistémicos esenciales, apoye a la sociedad para enfrentar y adaptarse al cambio climático y reduzca el riesgo de futuras pandemias. Si se gestionan de manera eficaz, las áreas protegidas y conservadas pueden ayudar a prevenir una mayor degradación de los ecosistemas y consolidar el progreso a lo largo del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas que se lanzará oficialmente el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

En muchos casos, las áreas en proceso de restauración se agregarán a la red de áreas protegidas y conservadas, para garantizar que los beneficios de la restauración se mantengan a largo plazo.

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