Energía

La transición energética: la venta del tema verde

En lo que va de año, los mercados financieros no siguen las políticas y pláticas sobre clima y cero emisiones que han sido tan dominantes

Norbert Rücker*

Ciudad de México, 7 de mayo de 2021.— Los mercados financieros van en contra de la agenda política, al menos en lo que va de año. La energía limpia ha bajado alrededor de 25 por ciento, mientras que los productores de petróleo han subido alrededor de 35 por ciento desde principios de enero. La venta masiva del tema verde fue particularmente dura ayer, probablemente relacionado con los reportes de ganancias que dieron un control de realidad a las altas expectativas. La perspectiva fundamental sigue siendo en general positiva, especialmente para la movilidad eléctrica, pero los flujos, es decir, la reducción del exceso de entusiasmo de los inversionistas continúa nublando las perspectivas, especialmente para las energías limpias. Hoy por hoy, la paciencia parece una virtud a la hora de invertir en temas de transición energética.

En lo que va de año, los mercados financieros no siguen las políticas y pláticas sobre clima y cero emisiones que han sido tan dominantes. Reflejando la fortaleza de los precios del petróleo, los productores de petróleo han subido alrededor de 35 por ciento, mientras que la energía limpia ha bajado 25 por ciento, según el índice de referencia que se use. Tal vez esto sea simplemente un reflejo del conflicto entre “fomo” y “flygskam”, un conflicto que de alguna manera describe el repunte económico actual desde una perspectiva de sostenibilidad. “Fomo”, o el miedo a perderse algo, refleja el rebote en la actividad de ocio y viajes o nuestras proyecciones de demanda récord de gasolina en Estados Unidos. “Flygskam”, o la expresión sueca para sentirse mal por razones ambientales al volar en avión, refleja cómo nuestros comportamientos cambian individualmente si seguimos un estilo de vida neto cero. La liquidación de los temas verdes fue particularmente dura ayer. Encontrar razones específicas parece en gran medida una conjetura, pero incluye la publicación de ganancias, que generaron grandes expectativas e impaciencia en el mercado financiero, o un chequeo de realidad para las empresas que cotizaron en la vía rápida a través de las llamadas sociedades de adquisición de propósito especial (SPAC, por sus siglas en inglés), que se ha convertido en una vía popular de financiamiento en este espacio.

Nuestras opiniones no han cambiado. Todavía vemos ventajas para la movilidad del futuro, dada la solidez de las ventas de automóviles, el probable apoyo de EEUU y, no menos importante, los altos precios de la gasolina en ese país. También reconocemos que el chequeo de realidad podría continuar, lo que agrega incertidumbre para las perspectivas a corto plazo.

En el caso del hidrógeno, todavía creemos que se pasan por alto los problemas de ineficiencia relacionados con el almacenamiento y el transporte. Este problema de ineficiencia es particularmente evidente para las aplicaciones de movilidad, pero menos urgente para las aplicaciones industriales donde se puede utilizar el calor residual. Solo a finales de esta década veremos qué lugar ocupa el hidrógeno en última instancia en la transición energética. Por lo tanto, creemos que el hidrógeno es un tema que aún necesita paciencia por parte de los inversionistas, así como sustanciales subsidios públicos.

* Director de Economía e Investigación de Next Generation, Julius Baer

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