Transporte

UNAM desarrolla Plan de movilidad en bicicleta para CDMX

Una opción diferente, de bajo costo, y rápida en distancias cortas. Fue desarrollado por los institutos de Geografía e Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Teorema Ambiental/Redacción

En la Ciudad de México, donde hay poco más de dos millones de carros y circulan diariamente poco más de un millón, con un transporte público colapsado y carísimo, la bicicleta es el transporte más barato y el que se desplaza a mayor velocidad en horas pico. La mitad de los viajes en bicicleta en esta urbe son de menos de ocho kilómetros y duran entre 25 y 35 minutos.

Aunque la lluvia hace que disminuya el número de viajes en bicicleta, es predecible: en verano empieza a llover en la tarde. Además, la mayor actividad laboral de la Ciudad de México (85 %) se desarrolla en zonas sin altas pendientes.

“(El) 65 por ciento de la urbe tiene pendientes de menos de seis grados y 71 por ciento de las personas viven en zonas con pendiente de menos de seis grados. Arriba de ese nivel cuesta más trabajo pedalear”, apunta Manuel Suárez Lastra, director del Instituto de Geografía de la UNAM y coautor del “Plan de movilidad en bicicleta para la Ciudad de México”.

Duplicación de la infraestructura

Las distancias en la ciudad son muy largas. Para este tipo de viajes, el “Plan de movilidad en bicicleta para la Ciudad de México” propone no solo incrementar y mejorar la infraestructura vial ciclista, sino también alternar la bicicleta con otros modos de transporte.

Este plan, diseñado por expertos de la UNAM, contempla tres componentes:

1) Rutas potenciales (ejes viales y avenidas) para la construcción de nuevas ciclovías.
2) Instalación de biciestacionamientos en las cercanías de estaciones del metro (sales de casa en bicicleta, llegas a la estación, dejas la bicicleta bien resguardada, te subes al metro, llegas a la otra estación y de ahí caminas o usas el servicio del programa Ecobici al trabajo, y viceversa).
3) Expansión del programa Ecobici.

Otras medidas son:
• Duplicar la infraestructura vial ciclista con ciclovías en distritos que conectan la avenida Insurgentes con ejes viales, formando una retícula.
• Instalar más biciestacionamientos en las cercanías del metro (en el norte, en las estaciones Rosario, Indios Verdes y Tlatelolco; y en el sureste, en las estaciones Constitución de 1917 y Calle 11).
• Expandir el programa Ecobici hacia el sur (a las alcaldías de Coyoacán y Álvaro Obregón) y hacia el norte (a la alcaldía de Miguel Hidalgo y una parte de la de Azcapotzalco, en zonas complementarias que ya cuentan con dicho programa), para que haya 480 nuevas cicloestaciones.

Actualmente, del total de la movilidad vial en la Ciudad de México, el transporte en bicicleta representa 2.5 por ciento (poco menos de 300 mil viajes); hace diez años representaba 1 por ciento (98 mil viajes). Con la duplicación de la infraestructura vial ciclista y una adecuada promoción se espera que los viajes en bicicleta se dupliquen en 2024.

“Para duplicar la infraestructura vial ciclista se necesita una inversión de mil 145 millones, lo cual equivale al costo de 630 metros de una línea del metro”, asegura el investigador, quien explica que su proyecto es la continuación de una estrategia de movilidad ciclista que se implantó hace diez años, desarrollado por los institutos de Geografía y de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La Secretaría del Medio Ambiente del gobierno de la Ciudad de México será la encargada de ponerlo en práctica.

Con el “Plan de movilidad en bicicleta para la Ciudad de México” se quita espacio para la circulación de los automóviles, pero por el bien común.

Al respecto, el director del Instituto de Geografía de la UNAM comenta: “Poco más de 20 por ciento de los viajes en la zona metropolitana se hacen en automóvil. Los automóviles son dueños de 90 por ciento de las calles. No se vale. Es necesario desincentivar el uso del automóvil mediante la instauración de políticas que lo hagan más caro, como ocurre en distintas ciudades de Europa.”

En el centro de Londres, la circulación de un automóvil se cobra por minuto y estacionarse cuesta carísimo, por lo que la mayoría de las personas usan transporte público.

Y en Ámsterdam es imposible circular en automóvil, pues en esa ciudad no hay calles rectas, todas se van encontrando con contrasentidos. Así que, para ir del punto A al B, hay que pasar por puntos intermedios y dar vueltas. Debido a esto, 30 por ciento de los viajes se hacen en bicicleta.

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