Transporte

Sobre la subestación principal del STC Metro

Estas instalaciones se inauguraron en el año 1968, junto con la Línea 1 del Metro, y hoy también es la fuente alimentadora de energía a las líneas 2 y 3 del sistema

Luis Contreras Ávila

Ciudad de México, 13 de enero de 2021.— Hace ya algunos años, participé activamente en el Comité de Substitución de Importaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro. Este comité se formó para resolver de manera local el abasto de equipos, partes y componentes que se requerían para la correcta operación del sistema, su mantenimiento y reducción de obsolescencia. Incluso tuve la oportunidad de suministrar e instalar uno de los transformadores de la hoy siniestrada subestación, debido a que uno de los equipos originales mostraba altas posibilidades de falla. Para esas fechas, 1983, los equipos principales de esa subestación ya andaban por la mitad de su vida útil.

Lo que pasó el fin de semana en la subestación principal del metro de la CDMX, conocida como subestación Buentono, por la calle donde se encuentra la entrada, es algo que ya se veía venir desde hace mucho tiempo; digamos 20 años atrás. Y no se debe a ningún sabotaje, esto lo ocasionó principalmente la antigüedad de los equipos, que ya cumplieron los 52 años. Estas instalaciones se inauguraron en el año 1968, junto con la Línea 1 del Metro y hoy también es la fuente alimentadora de energía a las líneas 2 y 3 del sistema.

Los equipos principales: cinco transformadores de 38.6 MVA-85KV/15KV, de los cuales cuatro son de origen francés y uno nacional, interruptores, tableros, etc., tienen una vida útil de 30 años, por lo que a finales del siglo pasado se debió iniciar su sustitución de manera planeada, al igual que la de los equipos de tracción instalados en las líneas 1, 2 y 3, en ese orden.

La parte complicada para hacer estos trabajos es el montaje ya que solo se cuenta con cinco horas por día, de las 01:00 a las 06:00 a. m. El sistema opera de las 06:00 a las 00:30 horas. Es esta la principal razón que complica los cambios de equipos y componentes, como transformadores, interruptores y cableado.

Es importante reconocer que, al menos hasta finales de 2018, el mantenimiento a estos equipos era el adecuado, aunque ya insuficiente debido a la edad de estos. Conociendo la situación, STC consideró en el año 2017 efectuar una licitación cuyos objetivos eran, además de la modernización, los siguientes:

  • Reducir los costos por consumo de energía eléctrica e incrementar su calidad, mediante la sustitución de la infraestructura de alimentación eléctrica de 85 KV por infraestructura en 230 KV. El costo de la energía por cambio de tarifa de HM a HT se reduce aproximadamente en un 30 por ciento.
  • Se estimó también una reducción del 30 por ciento en el consumo, por estar agrupados los alimentadores en los transformadores de potencia.

El proyecto tenía un costo de inversión de dos mil 750 millones de pesos. Por cierto, ese dinero se obtuvo del incremento de la tarifa y se estableció un fideicomiso para realizar las compras de equipos y las obras de modernización.

El STC ya había realizado los estudios de factibilidad y riesgo, efectuado un sondeo de mercadeo de equipos para realizar el proyecto, preparó las especificaciones técnicas e hizo el análisis de factibilidad de alimentación en dos nuevas subestaciones con la CFE.

Los tableros de control ya se actualizaron durante la administración 2012-2018. Esto se pudo hacer gracias a que en este caso se puede operar en paralelo.

No hay que inventar sabotajes ni mantenimiento inadecuado, estos equipos se deberían haber cambiado hace por lo menos 20 años.

Hoy se da la oportunidad no planeada de hacer la actualización integral de las instalaciones eléctricas y extender la vida útil del sistema de transporte público más importante del país. Como sea, las tres líneas y la subestación ya están fuera de operación, así que la presión para la instalación en un tiempo tan altamente reducido ya no es impedimento; eso sí, entre más rápido pongamos manos a la obra, mejor.

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