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Xochimilco y Tláhuac produjeron más de 1 millón de flores de cempasúchil

A través del componente “Centli” del programa Altepetl, se ofrece apoyo a los productores con el propósito de fomentar un desarrollo rural sustentable

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 12 de noviembre de 2019.— Durante la temporada de julio a noviembre de este año, productores de las alcaldías de Xochimilco y Tláhuac cosecharon más de un millón 200 mil flores de cempasúchil.

José Paz Xolalpa Martínez y Lilia Pérez Ramírez son productores de flores de ornato del barrio San Luis Tlaxialtemalco, alcaldía Xochimilco, y por más de 30 años se han dedicado a preparar el suelo, para lograr una cosecha de más de 45 mil plantas de cempasúchil cada temporada, luego de que empezaron con dos mil plantas.

El productor indicó que el secreto para que su cultivo fuera exitoso está en el amor que siente por la tierra y también por el trabajo de él y su familia en el campo: “Si uno no ama su trabajo y no le pone empeño seguramente no saldrán bien las cosas. Cuando nuestro producto sale de buena calidad, con orgullo llegamos al mercado a venderlo, con esa satisfacción de que salió mejor que el año pasado.”

Pero señala que también hay que tener “buena mano” y cariño a las planta: “Hay compañeros que como yo les damos los buenos días a las plantas, y es que siempre he pensado que son como las mujeres: crecen, las vemos desarrollarse y al final ya floreadas esperamos que alguien se enamore de ellas y se las lleve. Es una gran satisfacción ver que de mis plantas alguien se enamoró de ellas y lo único que espero es que alguien las hidrate y las quiera como yo las quiero.”

Rodolfo Telésforo es otro de los productores de la alcaldía Xochimilco, quien por herencia se ha dedicado de lleno a la siembra del cempasúchil y asegura que el amor al campo, inculcado desde sus antepasados, es lo que lo lleva a cultivar el cempasúchil: “Para nosotros esto no es un trabajo, es algo que nos gusta, que nos nace y que trae bonitos recuerdos de la familia, aquí comemos, desayunamos, cenamos, aquí pasamos hasta los cumpleaños.”

Pero productores como él tienen formación profesional. Por ejemplo, es licenciado en Derecho pero todo el tiempo se la pasa en los campos de cempasúchil: “Orgullosamente formo parte de tres generaciones que se han dedicado al cultivo, más de 50 años que mi abuelo inició con este vivero y seguimos manteniendo la tradición en el ejido de San Gregorio.”

Para la temporada del Día de Muertos, Rodolfo y su familia cultivaron más de 300 mil plantas. “La verdad para mí ser productor es un orgullo porque trabajamos de una forma honrada, el sol nos indica cuándo debemos salir y cuándo debemos regresar a casa, comemos del campo, comemos del trabajo, de estas manos y creo que también vamos preservando muchas tradiciones”, agrega.

Al respecto, Ángel Víctor Ortuño Ramírez, subdirector de Patrimonio de los Recursos Naturales y Servicios Ambientales de Milpa Alta, perteneciente a la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Dgcorenadr) de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, destaca que la mitad de la Ciudad de México es zona rural con actividades agrícolas, pecuarias y forestales.

Señala que a través del componente “Centli” del programa Altepetl, se ofrece apoyo a los productores con el propósito de fomentar un desarrollo rural sustentable.

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