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Uso médico de marihuana divide a Italia

Pacientes con enfermedades incurables defienden un polémico proyecto para usar la planta contra el dolor. El parlamento tiene la última palabra

MILÁN, ITALIA.— En Italia solamente 10 enfermos tienen autorización para usar la marihuana como terapia contra el dolor. Pero este número puede crecer en los próximos meses, si el parlamento aprueba un proyecto de ley para emplear esta planta con fines medicinales.

Federico Fantoni es un médico tetrapléjico de 58 años. Hace ocho que está en una silla de ruedas y sufre dolores en los brazos por la contracción muscular que le causa su enfermedad. Para atenuarlos probó todos los medicamentos posibles, incluidos los parches con opio, pero no soportó sus efectos colaterales.

Tras informarse sobre el uso terapéutico de la marihuana (Cannabis sativa), decidió probarla. “En cinco horas no sentí ninguna molestia”, aseguró en un testimonio para la Asociación Italiana para el Cannabis Terapéutico.

Esta entidad integra la Asociación Internacional por el Cannabis como Medicamento, cuyo objetivo es mejorar el marco legal en el mundo para utilizar la marihuana y sus componentes farmacológicos en aplicaciones terapéuticas.

En Italia el proyecto de ley para legalizar el uso médico de la marihuana, presentado en octubre de este año por el consejo de ministros, provocó reacciones encontradas entre políticos, especialistas y ciudadanos.

Los opositores al uso de la planta dudan de sus efectos terapéuticos, piden que la ley no sea aprobada y alertan sobre un aumento en el consumo.

Según cifras oficiales, en Italia hay tres millones de fumadores de marihuana, quienes pueden portar hasta sólo un gramo para consumo personal. Debido a sus propiedades psicotrópicas y a que se considera la puerta de entrada hacia drogas más peligrosas, el uso de la planta está prohibido en casi todo el mundo.

Pero los centros de curación alternativa y los pacientes con enfermedades incurables defienden su utilización por sus propiedades contra el dolor.

“Los médicos conocen poco el uso de la marihuana con fines medicinales. Nunca se incluyó (esa planta) en la farmacología. Italia es uno de los países más atrasados de Europa en la curación alternativa, pero ya tenemos casos de enfermos que la descubrieron y aseguran vivir mejor”, dijo a Tierramérica Pietro Moretti, consultor de la Asociación por los Derechos de Usuarios y Consumidores.

Los defensores de la marihuana alegan que es menos destructiva que el alcohol o el tabaco. En Italia, el cigarrillo ocasiona 90 mil muertes anuales y el abuso de alcohol 20 mil.

“La marihuana puede ser utilizada con fines terapéuticos; si la ciencia da respuestas claras, estamos con ella. Pero la política en Italia funciona con estímulos ideológicos y propogandísticos, no con base en datos científicos. Por ejemplo, la morfina es una droga más fuerte que la marihuana y se usa en los enfermos terminales”, declaró a Tierramérica Alessandro Litta, representante de Lombardía por el partido socialista Rosa nel Pugno.

Numerosos estudios señalan que la marihuana es eficaz para tratar algunas patologías. En 1985, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), aprobó el comercio de cannabinoides sintéticos —sustancias fabricadas en laboratorios con los componentes químicos de la marihuana— para combatir las náuseas provocadas por la quimioterapia.

Un informe de la British Medical Journal, revista publicada por la Asociación Médica Británica, demostró la eficacia de la controvertida planta para aliviar el dolor neuropático ocasionado por los espasmos musculares en la esclerosis múltiple.

La marihuana también podría aliviar los dolores provocados en los tratamientos del sida, bajar la presión arterial y dilatar los bronquios.

Giampiero Tiano es un geómetra de 27 años. A los 19, un auto lo atropelló, pasó dos meses en coma y un año después tuvo una crisis epiléptica. Durante 12 meses tomó medicamentos, hasta que leyó que la marihuana servía para prevenir esas crisis. Decidió probarla y fumó hasta ocho cigarrillos diarios. No tuvo ninguna convulsión en cuatro años.

Pero en 1996 la policía se llevó las 11 plantas de cannabis que tenía en su casa y lo arrestó. Dos años después lo condenaron a 18 meses de cárcel, sentencia que fue anulada en 1999 por el Tribunal de Apelaciones. La defensa demostró que la marihuana tenía efectos terapéuticos en casos de epilepsia.

Según médicos que han experimentado con la planta, como Antonio Mussa, director de cirugía oncológica del hospital Le Molinette de Turín y ex eurodiputado, ésta quita el dolor, aumenta el apetito y da una sensación de euforia a los pacientes. “Si no puedo alargarles la vida, al menos puedo mejorar su calidad. ¿Cómo un paciente con seis meses de vida puede convertirse en adicto?”, señaló al diario Il Manifesto el 13 de junio.

Pero el consumo de marihuana con fines terapéuticos también tiene otros efectos y según sus detractores, no se puede controlar la dosis y no es mejor analgésico que la morfina.

“Si los principios activos de la marihuana sirven para disminuir el sufrimiento de los enfermos terminales, es positiva su utilización, pero debe ser controlada”, dijo a Tierramérica Maurizio Crestani, farmacólogo de la Universidad de Estudios de Milán.

“No estoy de acuerdo con la liberalización indiscriminada, porque puede desencadenar un tráfico de drogas o un mercado negro. Solamente debe ser utilizada bajo prescripción médica y en casos específicos”, señaló.

Fuente: Tierrámerica

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