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La estruthiocultura, económica y redituable industria pecuaria

La estruthiocultura –cría intensiva de avestruces– es un negocio joven y en expansión en México, y por sus características de explotación, mercado y alta rentabilidad se ha consolidado como una de las mejores opciones pecuarias de la actualidad.

En comparación con la explotación de otras especies domésticas tradicionales destinadas al sacrificio, las ventajas de esta industria son el requerir un mínimo espacio, infraestructura e inversión. Además de que consumen poco alimento, estas aves son muy resistentes, de fácil adaptación a cualquier clima y de sencillo manejo. A todo ello se suma un ascenso en la demanda de sus productos y subproductos.

Es posible establecer la rentabilidad de la estruthiocultura al confrontar costos de otras industrias pecuarias, ya que para la explotación de cabezas de ganado se necesitan cerca de 25 animales y una superficie de por lo menos 40 hectáreas y para que reditúe hay que esperar tres años; en el caso del avestruz son necesarios tan solo siete ejemplares, que ocupan 3 mil 500 metros cuadrados y su crías adquieren a los tres meses de edad un valor comercial de mil 600 pesos.

Para iniciar el negocio con proyección de crecimiento, la infraestructura necesaria es de por lo menos una hectárea de terreno, en un área que sea plana o semiplana, con buen drenaje; se recomienda comenzar con una colonia de siete pies de cría –15 mil pesos cada reproductor, que incluye un seguro de vida, transportación y asesoría técnica durante un año–, no necesitan un clima específico, hasta el momento se han adaptado a todas las zonas en donde se han establecido explotaciones en nuestro país.

Se considera que para iniciar el negocio es necesario invertir 105 mil pesos en animales, 23 mil pesos en equipo de incubación, siete mil en la adecuación de las instalaciones, que pueden ser sumamente sencillas y económicas, más salarios, alimento y otros gastos, todo ello con un promedio de 200 mil pesos en una temporada.

Desde el punto de vista de la inversión, resulta un negocio redituable ya que desde la primera temporada se tienen ingresos y la inversión inicial se recupera en dos años, en cuanto a rentabilidad se debe considerar que actualmente el kilo en pie se encuentra por encima de otras especies domésticas, en 1999 y 2000 se mantuvo en un promedio de 35 pesos kilo en pie, es decir, un animal de 100 kilos que va para el abasto. La venta de carne al consumidor fluctúa entre 80 y 140 pesos, según la presentación.

En cuanto a la alimentación, en su estado natural estos animales son omnívoros y herbívoros, en granjas se les da alimento balanceado destinado específicamente para avestruces, la dieta se complementa con forrajes –alfalfa y alguna gramínea, según la disponibilidad de la región.

Un avestruz en reproducción consume dos kilos de alimento balanceado por día, ración que se divide en dos, mañana y tarde, se le adiciona un kilo y medio de forraje. En total cada ave que va al sacrificio consume 4.5 kilos de alimento balanceado por cada kilo de carne producida.

Su aprovechamiento comercial radica básicamente en cuanto a carne y piel; las plumas, los picos, pestañas y uñas son productos que cuentan con un mercado específico con demanda constante pero el volumen de producción actual debe aumentar para lograr cubrir el abasto.

La carne de avestruz es roja pero con características de carne blanca, combina un exquisito y particular sabor, es suave y jugosa, con un elevado contenido en ácidos grasos como el omega tres, bajo contenido en colesterol, grasa y calorías, cualidades nutritivas que la colocan como la mejor y más sana carne comercial que le está generando un mercado de consumidores cautivos.

Fructífero negocio ante un mercado de carne insatisfecho a escala mundial, países exportadores como Sudáfrica, venden principalmente su producción a Europa y Asia. La piel de avestruz también es altamente cotizada en la industria talabartera.

Otros elementos ventajosos tienen que ver con la rusticidad del ave, su capacidad de adaptación y la aplicación de un sistema práctico de alimentación que se adecua a cualquier región geográfica que representan para los ganaderos una alternativa con buena proyección de rentabilidad.

Corporación Agropecuaria Sidartha (Corassa), propiedad de José Luis Isla y Alejandro Rivera, inició sus actividades formales en 1996, se dedica a promover el establecimiento de criaderos y se compromete a entregar aves sanas, con los certificados zoosanitarios que estipula la ley; también ofrece asesoría técnica en construcción de instalaciones, manejo, incubación artificial y crianza, además de ser la vía ideal para la comercialización y procesamiento de los productos.

Asimismo, cuentan con dos centros de incubación, en Xochimilco y Tulancingo, donde el productor que no cuente con el equipo necesario pueda enviar los huevos fértiles, donde tiene un costo por pollo entregado de 150 pesos. Si el productor quisiera adquirir estos implementos necesitaría como mínimo para una colonia de siete aves, una incubadora para 40 huevos y una nacedora para 15 pollos.

La etapa reproductiva

En un mal año, una hembra puede dar hasta 40 huevos, y en una temporada regular dará el doble con un estimado de 28 pollos por hembra y temporada, segmentados en varios ciclos durante el periodo de reproducción, 25 por ciento de infértiles –entre infértiles de origen y muertes embrionarias–, en cada nidada deposita 10 o 15 huevos, para pasar al periodo de descanso que puede durar hasta 30 días.

Después de la puesta, el productor debe recolectar el huevo lo más rápido posible y guardarlo en una bolsa de papel de estraza, posteriormente será almacenado a una temperatura de 18 grados promedio, sin movimiento y acostado, para después llevarlo al centro de incubación, donde se establece un día para ingresar huevos y el periodo de desarrollo es de 42 días.

La incubación se divide en dos fases, la primera se realiza en la incubadora durante 40 días, cuando se cumple esta etapa se traslada a la nacedora donde el pollo eclosiona y puede permanecer de 12 horas hasta tres días, para transitar al área de crianza, zona en la que el periodo de mayor cuidado es desde el primer día hasta los dos meses, el pollo es entregado tan pronto como sale de la nacedora.

Aunque los avestruces son sumamente resistentes a enfermedades no quiere decir que sean inmunes; en la primera etapa de vida se debe evitar grados de humedad altos donde permanecen los pollitos, por ello es imperativo controlar la temperatura, un pollito nace a 37 grados centígrados, por lo que gradualmente se le debe ir descendiendo a razón de dos grados de forma sistemática, después de los 30 días pueden soportar una temperatura de 15 grados.

Su explotación en México

Las explotaciones de avestruz en México iniciaron en 1986, fecha en la que el primer viaje comercial llegó a América, aunque su destino original era Estados Unidos. De procedencia africana arribó primero a México y se estableció así el primer rancho en Río Bravo, Tamaulipas, que constituyó la primera explotación comercial en esta región, de ahí se pobló el sur de la Unión Americana y el norte de México.

El objetivo inicial de Corassa era establecer criaderos de pie de cría, etapa que aún está en su apogeo, posteriormente comenzó a vender la carne con lo que creó paulatinamente un mercado cautivo, especialmente en lo referente a restaurantes y eventualmente tiendas de autoservicio, por lo que en 1998 surgió su filial Avestrubeef.

Según datos proporcionados por Corassa, compuesta por una unión de 300 estruthiocultores, en México se consumen aproximadamente 10 toneladas mensuales de carne de avestruz, la corporación cubre aproximadamente 40 por ciento del consumo nacional y en la capital del país abastecen 60 por ciento del mercado del restaurante.

En México hay alrededor de 800 explotaciones de avestruz registradas ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Para la obtención de carne, la edad ideal del ave es de los 10 a los 14 meses, que es cuando alcanzan un peso en pie promedio de 100 kilos, volumen del que se derivan 38 kilos de carne aprovechable –90 por ciento proveniente de las piernas–, de los cuales 40 por ciento son para filete y el resto para las demás presentaciones.

Otros usos

Esta industria nace en Sudáfrica como un negocio de traspatio para la producción de huevo, posteriormente se ocuparon las plumas y la carne.

La totalidad del ave es aprovechable, pero México se encuentra en la etapa de la explotación de la carne, en forma de filete, bistec, hamburguesa, jamón, salami y chorizo, y eventualmente paté de hígado; la piel se utiliza para la fabricación de diversos artículos como botas, carteras, agendas y bolsos.

En este rubro, México importa de Canadá, Estados Unidos y Sudamérica 60 por ciento de las pieles de avestruz consideradas exóticas y muy valoradas por su resistencia, destinadas para la industria talabartera y que compiten directamente con las de cocodrilo, por lo que Corassa logró consolidarse con otra de sus filiales Botas pa´l Jefe, dedicada desde principios del 2000 a la fabricación de artículos de piel de avestruz.

De la piel de un ave de 12 a 15 meses de edad el número de botas que se pueden obtener son: de primera calidad, dos pares; de segunda –con menor cantidad de folículo–, tres pares, y de tercera -–que son de sobrantes–, cuatro pares, la más valorada es la de pata, que es muy costosa porque tiene una textura parecida a la de la víbora.

En lo referente al uso de las plumas, es toda una industria en el orbe, principalmente ornamental, aunque se usan para la fabricación de plumeros que tienen la virtud de no hacer estática y son muy útiles para microcomponentes, de hecho el primer consumidor de plumas de avestruz en Estados Unidos es la industria automotriz. Incluso las pestañas son muy cotizadas para pinceles.

Uno de los principales riesgos para un productor surge al no considerar su opción de mercado, por ello cuando adquieren un pie de cría Corassa establece con sus clientes un contrato que le otorga las garantías de producción y un compromiso de comercialización. Pueden hacerlo porque cuentan con canales de distribución, de hecho ya están exportando a Venezuela y El Salvador.

• La industria productora de avestruz nace en Sudáfrica como un negocio de traspatio para la producción de huevo, posteriormente se ocuparon las plumasy la carne.

• Un huevo de avestruz pesa alrededor de 1.5 kilogramos, pero no se usa para consumo porque es más lucrativo desarrollar una cría.

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