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Economía circular para reducir el uso de plásticos y ayudar al planeta

Al año llegan a los océanos aproximadamente 12 millones de toneladas de plástico, lo que equivale a un millón de autobuses de dos pisos llenos de basura

Teorema Ambiental/Redacción

Este miércoles se celebra el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, que busca fomentar un uso responsable de este recurso y señala que es importante que el cambio provenga de todos lados: individuos, empresarios, sector público, fabricantes y distribuidores.

El plástico es el material que revolucionó la manera en que realizamos muchas de nuestras actividades diarias gracias a su versatilidad. Sin embargo, el mal manejo de los desechos de este material y su larga durabilidad ha desencadenado una crisis medioambiental. El problema no es el material en sí mismo, sino el trato que se le da después del uso por el cual fue concebido.

Al año se tiran al mar aproximadamente 12 millones de toneladas de este material, lo equivalente a un millón de autobuses de doble altura llenos de basura que terminan en los mares y si la tendencia continúa, podría haber más plástico que peces en el océano para el año 2050. Los datos son más alarmantes si se considera que solo 14 por ciento de todos los envases se recolectan para su reciclaje.

Una de las principales iniciativas para atender esta problemática consiste en realizar una transición de la economía lineal a una economía circular. Lo que significa pasar de un modelo de producción, uso y desecho, a uno que utiliza y optimiza los flujos de materiales, energía y residuos con el objetivo de lograr la eficiencia del uso de los recursos, basado en la naturaleza donde no existe el concepto de desperdicio sino que los materiales funcionan de una manera cíclica y todos los elementos cumplen una función de manera continua y son reutilizados en otras etapas.

La economía circular, promueve una nueva manera de producir y consumir: no se trata solo de evitar los objetos de un solo uso, sino de renovar todo el proceso y ser conscientes de la amplia variedad de materias primas posibles, reutilizar los materiales, reducir la producción al mínimo indispensable, entre otras prácticas.

“El contar con un modelo de economía circular que va desde la filosofía del consumidor hasta acciones claras de industria, representa un reto que debemos atender como sociedad. Debemos tener consciencia del impacto social y medioambiental que generamos, y a partir de ahí realizar un cambio significativo a largo plazo”, afirma Raquel Macías, directora de responsabilidad social y asuntos corporativos de SAP México.

“Adicionalmente, las empresas también debemos innovar constantemente y mejorar los procesos para reducir los desperdicios y para ello, el diseño de política pública es crítico. Se deben establecer también incentivos a la innovación para que las industrias sean proactivas en la transición para librarse de residuos”, concluyó.

En esta carrera contra el tiempo, se pueden realizar diferentes iniciativas que promuevan mejores prácticas. Estas pueden ir desde el uso de inteligencia artificial y soluciones innovadoras, pasando por programas que fomenten la transformación de la cadena de suministro con materiales reciclados, hasta políticas públicas que involucren a empresas, sociedad civil y expertos.

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