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Dieta desbalanceada es más mortal que consumir tabaco

Bajas cantidades de alimentos saludables, incluidas las bebidas endulzadas, son causa de una de cada cinco muertes en el mundo

Teorema Ambiental/Redacción

Una dieta deficiente provoca más muertes en el mundo que el consumo de tabaco, ya que es causante de hipertensión arterial, entre otros riesgos para la salud, según indica un estudio encabezado por el doctor Ashkan Afshin, profesor asistente en el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington, EEUU.

El consumo de cantidades bajas de alimentos saludables, como los cereales integrales, incluidas las bebidas endulzadas, representa una de cada cinco muertes en el mundo.

“Somos lo que comemos y los riesgos afectan a las personas en una variedad de características demográficas, que incluyen edad, género y estado económico”, aseguró el investigador y explicó que su estudio se centra en el efecto de los alimentos en los problemas de salud crónicos, como las enfermedades cardiacas y la diabetes, independientemente de sus conexiones con la obesidad.

El estudio fue publicado en la revista médica internacional The Lancet y confirma que las dietas deficientes fueron responsables de 10.9 millones de muertes en adultos durante 2017, es decir, 22 por ciento del total. Provocaron enfermedad cardiovascular (ECV) como la causa principal de decesos, seguida de cáncer y diabetes.

También afectaron a 255 millones de años de vida acumulada, es decir, los años perdidos y vividos con discapacidad entre la población mundial. De hecho, la mala alimentación representa el 16 por ciento de todos los años acumulados en adultos de todo el mundo.

El estudio menciona que aunque el impacto de los factores dietéticos individuales varía de un país a otro, tres factores específicos: ingesta baja de cereales integrales, frutas y alto consumo de sodio representaron más del 50 por ciento de las muertes relacionadas con la dieta y el 66 por ciento de años acumulados.

El otro 50 por ciento de las muertes y el 34 por ciento de los años acumulados se atribuyeron al alto consumo de carnes rojas, carnes procesadas, bebidas azucaradas y ácidos grasos trans, entre otros alimentos.

“Las políticas dietéticas que se centran en promover una alimentación saludable pueden tener un efecto más beneficioso que las políticas que abogan contra los alimentos poco saludables”, advirtió. “Las mayores brechas entre las dietas actuales y las óptimas se observaron en el caso de nueces y semillas, leche y granos enteros”, finalizó.

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