Tendencias

Calidad, seguridad y cuidado ambiental

Ante los retos que representa la globalización, las empresas mexicanas deben impulsar una mayor capacidad de competencia para formar parte de las cadenas productivas nacionales e internacionales a fin de incorporar como parte de su misión, visión y filosofía empresarial la cultura de la calidad total; reorientarse a los procesos de reingeniería y reconversión tecnológica en las áreas administrativas, operacionales y productivas.

Por ello es necesario que incorporen en la producción y generación de sus bienes y servicios, elementos técnicos internacionales de reconocimiento, credibilidad y confianza, tales como las normas y su certificación.

A raíz de esta importante necesidad por medir y certificar la calidad de diversos productos y servicios, se fundó en 1994 Calidad Mexicana Certificada (Calmecac) como el organismo nacional de certificación y verificación.

Mediante auditorias, pruebas de laboratorio e inspecciones se verifica que un producto, persona, proceso o una empresa cumpla con una norma específica nacional o internacional.

Por ello, Teorema conversó con el presidente de Calmecac, Jaime Acosta Polanco, a fin de aclarar y ampliar algunos conceptos, sobre todo aquellos relacionados con la calidad.

Si una empresa hoy en día no cumple con las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) o con los reglamentos técnicos de seguridad de otro país, sus productos no van a ser autorizados por los gobiernos para comercializarse y al no cumplir con estas especificaciones demostrarán que no son proveedores confiables.

Para Jaime Acosta, las empresas actualmente tienen dos retos: demostrar que sus productos o servicios cumplen con las normas nacionales e internacionales y a la vez probar que tienen la capacidad de organización, administración y producción para poder repetir mil, diez mil o cien mil veces sus productos de acuerdo con las características, propiedades y especificaciones que son base de la relación contractual en un pedido nacional o internacional.

Explicó que las micro, pequeña y mediana empresas como parte de las cadenas productivas pueden fabricar un producto o servicio que puede ser parte de un subproducto con calidad de exportación lo que les permite ampliar su visión y a la vez adentrarse en la globalización del mercado, desarrollando elementos puntuales orientados a cuidar el mercado nacional y por supuesto tener más posibilidades de éxito para penetrar y conquistar nuevos clientes.

«No necesariamente lo durable o lo caro significa que mis expectativas y necesidades van a quedar satisfechas en relación con la calidad, si hablamos de aspectos subjetivos y cualitativos estamos hablando de aspectos de gustos y preferencias, para poder hablar de calidad tenemos que ser objetivos y cuantitativos, poder medir, comparar y referenciar.»

¿Quiénes requieren un certificado de calidad?

Todas las empresas del sector público y todo el que genere un servicio público o privado debe definir la calidad.

En este sentido, el presidente de Calmecac es enfático: «Podemos hablar desde un consultorio, una línea aérea, un hospital, un despacho de contadores, una agencia de viajes, un proveedor de mantenimiento de aires acondicionados, un taller mecánico, cualquiera que genere un producto o servicio debe definir calidad, sobre todo hoy en día ante los retos de la globalización y la apertura comercial de acuerdo a normas internacionales y a definiciones conceptuales y herramientas internacionales.»

Explicó que actualmente de un universo nacional de aproximadamente 500 mil empresas, sólo tres mil 500 están trabajando bajo procesos de certificación y de ellas mil 500 ya están certificadas, de las cuales 60 por ciento exporta a más de 60 países, en los cinco continentes.

Aclaró que no existe ningún organismo internacional de certificación sino un vocabulario emitido por la International Organization for Standardization (ISO) para la normalización que tiene su sede en Ginebra, Suiza, con una antigüedad de 55 años y que ha emitido cerca de 14 mil normas.

Sin embargo, los certificados emitidos por Calmecac tienen pleno reconocimiento internacional, bajo la premisa de costos bajos.

«Con el mismo reconocimiento internacional y con la misma aceptación, Calmecac cuesta en pesos lo que los otros organismos cobran en dólares, ésa es la diferencia, entonces nosotros estamos entre 50 y 80 por ciento por debajo de cualquier cotización y tenemos prestigio porque las auditorías son rigurosas, apegadas a la norma pero no son una carga económica para la empresa.»

Esto se puede lograr porque es una asociación sin fines de lucro, una opción para la industria nacional, para que las empresas puedan demostrar que sus productos y servicios cumplen con normas nacionales e internacionales.

Certificación

Una certificación ISO 9000, para una microempresa puede costar siete mil 500 pesos, esto implica desde las auditorias, los informes, las reauditorías, la emisión del certificado, el derecho de uso de marca y la promoción y publicidad que se hace en directorios nacionales e internacionales de que es una empresa certificada; para una empresa grande el costo puede ser de aproximadamente 45 mil pesos y el proceso tiene una duración de seis a nueve meses.

Suscribete al Boletin

PAÍSES QUE NOS ESTÁN VIENDO