Sostenibilidad

WWF destaca proyecto de restauración social y ecológica en Oaxaca

Las comunidades locales han dirigido un proceso de restauración de la cuenca y del paisaje forestal circundante, en actividades que mejoran las relaciones entre la cuenca y el bosque

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 20 de julio de 2020.— La cuenca hidrológica Copalita-Zimatán-Huatulco en el estado de Oaxaca, México, es un ecosistema de valor incalculable que ha sustentado la actividad social, cultural y económica de las comunidades locales durante siglos. Alberga aproximadamente un tercio de la biodiversidad del país y es una fuente vital de agua dulce, que se utiliza para cultivar productos básicos como maíz, café y frijol.

Alrededor de ella hay un paisaje forestal que está profundamente conectado con la salud de esta importante cuenca. A principios del siglo, este ecosistema estaba desapareciendo a un ritmo considerable como consecuencia de la deforestación, la producción agrícola insostenible, el turismo mal explotado y el cambio climático.

Durante 15 años, las comunidades locales han dirigido un proceso de restauración de la cuenca y del paisaje forestal circundante, invirtiendo en actividades que mejoran las relaciones entre la cuenca y el bosque.

Para revertir esta situación, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), en asociación con la Fundación Gonzalo Río Arronte y la empresa Caudalie, adoptaron prácticas de manejo sostenible de los recursos hídricos para mejorar el estado de la cuenca, instalaron 280 baños ecológicos secos, 204 biofiltros para tratamiento de agua en viviendas y escuelas, y sistemas de captación para la recolección del agua pluvial. Estas instalaciones han contribuido a aumentar el suministro de agua y a reducir la contaminación hídrica.

Una parte importante de la restauración de la cuenca y el bosque ha sido la transición a la producción agrícola sostenible, señaló WWF. “Las comunidades formaron 13 organizaciones de conservación para producir plantas nativas a través de métodos sustentables. Siembran cultivos que precisan de árboles para su crecimiento, como plantaciones de vainilla y café orgánico, con lo que ayudan a reforestar la tierra. También utilizan fertilizantes orgánicos en lugar de químicos para cultivar sus cosechas y restablecer la salud de las tierras de cultivo.”

Con el uso de estas técnicas han mejorado significativamente su productividad agrícola. Por ejemplo, en la región, el costo promedio de la producción convencional de maíz por hectárea es de 12 mil 900 pesos (577 dólares estadounidenses) para una cosecha de 600 kilogramos. En cambio, estas empresas comunitarias han reducido los costos de producción en un 33 por ciento y han aumentado en un tercio su cosecha a 800 kilogramos.

Además de la gestión sostenible de los recursos hídricos y la producción agrícola, las comunidades han reforestado más de dos mil 625 hectáreas de terreno con 27 variedades de especies de árboles nativos. Como resultado de estas actividades de reforestación, han surgido 14 nuevas fuentes de agua que abastecen a dos mil 500 personas.

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