Sostenibilidad

Trabajo en Equipo y productos sustentables

Dentro de los creadores de una nueva arquitectura del siglo XXI, la cual está enfocada al cuidado del medio ambiente, habría que mencionar a la firma Kaplan Mc Laughlin Díaz (KMD), que ha tenido una presencia internacional desde 1963. KMD se ha desarrollado en las ramas de la arquitectura, planeación y diseño urbano.

La experiencia de KMD abarca una amplia gama de edificios comerciales, complejos de uso mixto, instalaciones académicas, instalaciones de justicia, hoteles, proyectos residenciales, instalaciones de salud, restauración de inmuebles y diseño urbano. El éxito que ha tenido KMD se debe a que gracias a un intercambio de ideas interdisciplinarias ha permitido proponer nuevos conceptos y soluciones a proyectos.

La empresa tiene presencia en 25 estados de la Unión Americana y en países como Japón, Corea, China, Taiwán, Filipinas, Malasia, Indonesia, Costa Rica, Brasil, Portugal, España, Francia y México. Al funcionar en grupos, KMD puede trabajar en cada proyecto asignado directamente con el cliente y el usuario, durante todo el proceso de diseño y desarrollo.

Se trabaja bajo un esquema que da pie a la intimidad, al compromiso, al servicio y a la atención personal por ser despachos pequeños, pero que a su vez forman parte y conservan los recursos y la experiencia de una organización global, señaló John Newcomb, director general de KMD de México.

De esta manera, la empresa está organizada en departamentos divididos por tipo de edificios que se trabajan y cada unidad está apoyada por grupos de especialistas en documentos de construcción y administración de construcción.

En México, KMD ha trabajado durante casi dos décadas, y cuenta con una oficina de representación en el Distrito Federal. Desde sus inicios en el país, KMD se ha distinguido como una firma internacional de arquitectura dedicada al diseño y la producción de importantes desarrollos corporativos, instalaciones de manufactura y distribución, así como el diseño de interiores corporativos.

Ayudamos al cliente desde la localización del terreno más adecuado, mediante un análisis minucioso del tipo de propiedades que se ofrecen en determinado país o región, puntualizó Newcomb, «esto nos permite conocer las condiciones ambientales de los terrenos, no sólo la mecánica de los suelos en cuanto a la parte estructural, sino también sobre los problemas de contaminación que puedan existir», agregó.

Diseños más allá del tiempo

Los conceptos arquitectónicos no buscan soluciones únicas y, sobre todo, se desarrollan edificios atemporales que no siempre corresponden a la última moda. Así por ejemplo, se han redescubierto elementos y materiales locales de gran valor como las lámparas de ónix diseñadas por Goodrich, Riquelme y Asociados y BP Amoco, o las escaleras de acero y piedra en las oficinas de UBS y Goodrich Riquelme y Asociados en la ciudad de México.

El uso del mármol tiene un significado de solidez, de una institución duradera. Este tipo de material, por ejemplo, se recomienda para un hospital, el cual más bien requiere de materiales que ofrezcan calidez, cuidado y seguridad. Aquí se puede recomendar el uso de agua.

En los proyectos industriales, por ejemplo, nos encargamos de explicarle al cliente la necesidad y la conveniencia de no descargar aguas negras sin ser tratadas o que no emitan gases tóxicos a la atmósfera, es decir sin filtrarla. En este sentido, nuestra preocupación incluye el que los clientes cumplan con las normas ambientales con responsabilidad. El ahorro de energía siempre va incluido en cualquier tipo de proyecto, lo que tiene que ver con la necesidad de contar con sistemas eficientes.

Un problema que se presenta constantemente en México, explicó Newcomb, es que los proyectos están sobrecalculados, es decir, se construyen más metros cuadrados de los que en verdad se necesita. Con el cliente se plática para que recapacite y se le hace ver que no necesita una «caja» tan grande. Esta sobredimensión, afecta por supuesto al entorno ambiental, se orienta mal el edificio, se calcula erróneamente la entrada de sol, lo cual da por resultado una carga térmica excesiva.

KMD es un grupo que ha sabido trasplantar requisitos técnicos y corporativos a la realidad mexicana, combinando la experiencia de la organización mundial con los conocimientos locales.

Entre los proyectos realizados en México se pueden mencionar: las oficinas de Goodrich, Riquelme y Asociados sobre Paseo de la Reforma; la compañía de cable Direct TV, en la torre de Inverlat sobre el Anillo Periférico; instituciones financieras como Goldman Sachs y UBS Wardburg; Regus Instant Offices, en Torre Esmeralda, y Edificio Signi, así como las oficinas corporativas de Merck, Sharp & Dohme, BP Amoco, Levi Strauss, VF Jeanswear, Roche Syntex, División de Vitaminas y Diagnosis, Givaudan Roure, División de Saborizantes y Fragancias y Global Star.

Muchas empresas han logrado incrementar el volumen de sus ventas en México, debido en buena medida a la operatividad y eficiencia de sus instalaciones, así como gracias a la creación de una cultura corporativa que enorgullece y motiva a los empleados. Al analizar el costo-beneficio con los clientes, ellos se han beneficiado con una mejor calidad de vida tanto para las personas que trabajan en los edificios, como para los inquilinos o los proveedores, quienes visitan con placer las instalaciones.

Creatividad

Gracias a la creatividad de KMD, la empresa ha recibido reconocimientos no sólo en las áreas de diseño técnico como en laboratorios, sino también en espacios corporativos y comerciales. Dos ejemplos de esto son las salas de exposición para Levi Strauss y VF Jeanswear, que incluyen diseño de mueblería y de elementos decorativos.

Estos espacios han empleado nuevos conceptos en las dimensiones, con características de uso mixto, en donde las personas pueden juntarse y trabajar. La clave ha consistido en diseñar espacios funcionales y eficientes, donde la decoración y el mobiliario se ajusta a la imagen que quieren dar los clientes. En el proceso se toman en cuenta presupuestos y «dejamos que aprovechen» la experiencia y los conocimientos internacionales de la empresa en combinación con el gusto mexicano.

Pero este gusto mexicano implica también una toma de conciencia en cuanto al uso de materiales, los cuales deben ser reciclables, reciclados o productos que tengan larga duración. Estas medidas, además de cuidar el medio ambiente, protegen las inversiones de los clientes. Aunque las construcciones son diferentes entre países como México y Estados Unidos, la firma siempre está abierta al intercambio de opiniones. Además, los espacios son similares y las experiencias mexicanas pueden aplicarse en el vecino país del norte y viceversa.

El intercambio y el trabajo en equipo son la base para que los proyectos logren obtener la mejor calidad y ambientalmente sean sustentables, concluyó Newcomb.

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