Sostenibilidad

Pagar para que un país cuide bosques, funciona; presume gobierno noruego

El país nórdico “invirtió” en 2009 cerca de 250 millones de dólares para evitar que Guyana deforestara sus bosques para la extracción de oro

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 30 de diciembre de 2019.— Hace diez años, el gobierno noruego decidió pagarle a Guyana —uno de los tres países de influencia no española ni portuguesa ubicados en Sudamérica— para reducir la desforestación, como parte de un experimento del que se dudaba surtiera efectos positivos. Una década después, un estudio publicado en EEUU confirmó que fue una estrategia acertada.

En 2009, Noruega destinó unos 250 millones de dólares para que el pequeño país sudamericano limitara a 0.056 por ciento la tasa de desforestación anual entre 2010 y 2015. El objetivo fue logrado. Posteriormente la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), determinó que América Latina es la región con mayor deforestación del planeta.

Además, la tasa de deforestación señalada fue casi del doble a la década precedente, de 0.036 por ciento, pero los investigadores calculan que el contrato noruego permitió en realidad reducir en 35 por ciento la pérdida de árboles en relación a la que hubiera tenido lugar sin contrato, es decir, el equivalente a 12.8 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Sin embargo, esta clase de programas internacionales, conocidos como reducir las emisiones de gases con efecto invernadero debido de la desforestación y la degradación (REDD+, por sus siglas en inglés), fue vista con recelo por varios países desde la década de 2000.

Los bosques, gracias a la fotosíntesis absorben el dióxido de carbono de la atmósfera, por lo que cortar un árbol equivale a emitirlo de vuelta. Gracias a los satélites de observación, se puede contar con bastante precisión el número de hectáreas deforestadas en determinada región.

Sin ese contrato, agregan, la deforestación hubiera aumentado fuertemente en razón de la explosión de los precios del oro, un metal cuya búsqueda justifica la deforestación.

Sin embargo, el gobierno de Guyana, puso más interés en controlar a los mineros de oro y limitar la deforestación, porque la cantidad involucrada, 250 millones de dólares, excedía lo que potencialmente generaba el comercio del metal, concluyen los autores. Pero el contrato terminó en 2015 y la tala de árboles se reinició, lo que reforzó la validez del programa.

Además, durante el periodo “pagado” crecieron los desmontes en la región fronteriza de Surinam, lo que corresponde a una “fuga” de mineros. Su vecino, Brasil, registró en agosto la mayor deforestación en la zona del Amazonas en la historia por los incendios.

En septiembre, Noruega firmó un nuevo tipo de acuerdo con Gabón por el cual el país africano será remunerado de acuerdo a la cantidad de toneladas de carbono no emitidas en comparación con el promedio reciente.

Noruega abonará diez dólares por tonelada no emitida, pero informó que pagará solo si las metas se alcanzan.

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