Sostenibilidad

Grupo Gisamac desarrolla soberanía alimentaria justa y sostenible

La postura ambiental y de desarrollo rural del gobierno federal plantea crear formas de producción agropecuaria y silvícola para disminuir efectos negativos en la salud humana y en la vida silvestre

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 7 de mayo de 2020.— La soberanía alimentaria es uno de los desafíos por enfrentar desde un cambio del sistema agroalimentario globalizado, pues ante los grandes desequilibrios generados es fundamental promover una transición agrícola y alimentaria que favorezca el desarrollo territorial inclusivo de forma social, sustentable y plural, planteó Cecilia Elizondo, coordinadora del Grupo Intersectorial de Salud, Agricultura, Medio Ambiente y Competitividad (Gisamac).

La funcionaria federal explicó que por ello las dependencias que conforman este grupo diseñan un programa especial para un sistema agroalimentario justo, saludable y sustentable, aprobado por la Secretaría de Hacienda.

El grupo está conformado por las secretarías de Medio Ambiente (Semarnat), Salud (Ssa), Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Bienestar, del Trabajo y Previsión Social (STPS), Economía (SB), Educación Pública (SEP), además del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Instituto Nacional Indigenista (INI).

Precisó que la alimentación debe ser un motor de desarrollo y no de deterioro de la salud con la generación de problemas como obesidad, sobrepeso o desnutrición.

Detalló que las políticas públicas del gobierno en las últimas tres décadas provocaron el quebrantamiento del sistema agroalimentario: “Las prácticas agrícolas predominantes han provocado costos ambientales significativos, además de un acceso inequitativo a alimentos sanos. Esto se observa en las epidemias de sobrepeso y malnutrición, muestra de la desigualdad extrema y pobreza que viven muchos mexicanos.”

Cuestionó al que llamó un “modelo decadente”, que junto con políticas agrícolas de comercialización, distribución y abasto impulsadas hasta ahora, fomentaron la dependencia alimentaria y no benefician a pequeños productores con menos recursos, poseedores de tierras marginales.

Por ello, destacó la necesidad de reconocer a la población campesina mexicana como agentes innovadores y resilientes, personas con derechos plenos y ricas en conocimientos y saberes. El Gisamac busca promover la producción suficiente y sustentable de alimentos saludables, priorizando la agricultura familiar, de medianos productores, así como la protección y restauración de los servicios ecosistémicos de los que depende el campo mexicano.

El Gisamac ha conformado 18 grupos de trabajo que atienden metas específicas como salud alimentaria, agua potable para todos, programa de transición agroecológica y bioinsumos, maíz y soya transgénica, plaguicidas altamente tóxicos, polinizadores y aflatoxinas en la cadena agroalimentaria, entre otros.

Estos trabajos han derivado la aprobación de la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 sobre el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados, iniciativa de la Secretaría de Salud, así como el Decreto sobre la prohibición de sustancias tóxicas, iniciativa de Cofepris, con el apoyo de Semarnat y Ssa.

Finalmente, Cecilia Elizondo expuso que este esfuerzo es una nueva forma de hacer políticas públicas, para impulsar acciones bajo una visión de recuperación ambiental y social del territorio nacional, el cual cobra mayor importancia frente a la situación actual y que llama a plantear nuevas formas de producción agropecuaria y silvícola para disminuir los efectos negativos en la salud humana y en la vida silvestre.

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