Desarrollo sustentable, paradigma del siglo XXI

La finalidad de este trabajo es revisar el surgimiento y aplicación de los conceptos de desarrollo sustentable y ecoeficiencia, como un reto que, día con día, un mayor número de empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil integran en sus objetivos y operaciones.

Punto importante de este documento es recalcar las ventajas de las auditorías ambientales, como herramienta de suma utilidad que permite a las empresas contribuir al desarrollo sustentable del país.

El reconocimiento de que los países dependen de sus recursos naturales para su desarrollo, de que las formas actuales de apropiación de los mismos atentan contra su renovabilidad y de que se trata de recursos limitados y frágiles pero con un enorme potencial, ha llevado a la reflexión de la necesidad de adoptar formas distintas de desarrollo que impliquen una producción sostenida, para lo cual la base natural en la que se sustenta tiene que ser respetada.

Por lo anterior el desarrollo sustentable configura un nuevo paradigma que se articula en torno a un proceso gradual de transición hacia formas cada vez más racionales de utilización de los recursos naturales.

Modelos de crecimiento cero

La preocupación de algunas organizaciones no gubernamentales por el cuidado del ambiente en los países más industrializados alcanzó un grado tal, que algunas de ellas llegaron al extremo de exigir un crecimiento económico cero en el mundo, con el fin de detener el proceso de deterioro ambiental.

El argumento que éstas presentan asume que la relación entre el crecimiento y contaminación es lineal positiva al infinito.

La experiencia del pasado indica que el deterioro ambiental derivado de la actividad industrial siguió una tendencia de “U” invertida, en donde la contaminación fue menor al principio y al final. Esto, dentro del eje del proceso de industrialización, el cual ha ido muy estrechamente asociado al del desarrollo económico. Asimismo, muestra que fue en las etapas intermedias donde se registró el daño ambiental más severo.

En el presente se cuenta con un desarrollo tecnológico que hace posible una industrialización basada en el uso de tecnología limpia y procesos ecoeficientes, evitando así el paso por la etapa intermedia de mayor contaminación. No hay razón por la cual la industrialización de los países en desarrollo tenga que realizarse de la misma forma que los actuales países industrializados.

Dado el desarrollo tecnológico con que se cuenta, y, en caso de que se diera la voluntad política necesaria y el apoyo financiero para hacerlo, sería posible imaginar un proceso de industrialización que gráficamente sería:

Origen del desarrollo sustentable

El concepto “sustentabilidad” es un término que comenzó a considerarse desde la Conferencia sobre los Aspectos Ecológicos del Desarrollo Industrial, llevada a cabo en Washington en 1968. Fue hasta 1987 cuando el Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo conocido habitualmente como Informe Brundtland, acuñó el término “desarrollo sustentable”. En fecha más reciente, el término adquirió mayor importancia después de la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992. En ésta se detallan más características que el desarrollo sostenible debe tener, además de que introdujo nuevos actores que habían permanecido hasta ese momento al margen de los problemas ambientales globales, entre los cuales destaca el empresariado.

El desarrollo sustentable se define como sigue:

“Modelo de desarrollo socioeconómico que satisfaga nuestras necesidades de hoy, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.”

En la industria, este término toma la forma de minimización de desechos, reciclaje de materiales, maximización del uso de recursos renovables y aumento en la durabilidad de los productos y servicios, entre otros.

El desarrollo sustentable está conformado por tres componentes: económico, social y ambiental.

En lo económico los elementos que destacan son la eficiencia, el crecimiento y la estabilidad; en lo social, la igualdad de oportunidades, la movilidad social, la cohesión social, la consulta o participación, la identidad cultural y el desarrollo institucional, y en lo ambiental, la integridad de los ecosistemas, la capacidad de carga, la biodiversidad y los asuntos globales. Es importante mencionar que no existe un modelo universal de desarrollo, ya que cada situación tiene una solución de acuerdo con sus necesidades particulares.

Ecoeficiencia: la respuesta de la empresa privada

Ante la difícil tarea de generar riqueza, de sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo, de crear fuentes de trabajo estables y de promover el desarrollo económico y social, y a la vez reducir el impacto ambiental negativo de los procesos productivos, las mismas empresas generaron el concepto de ecoeficiencia, que implica lograr una eficiencia económica mediante una eficiencia ecológica.

La ecoeficiencia se define como:

“Armonía e interrelación que debe existir entre la energía, la economía y la ecología en el ámbito industrial, a fin de aprovechar de forma ética y racional los recursos materiales y energéticos; sin afectar el medio ambiente y logrando mayor rentabilidad y competitividad.”

A pesar de ser un concepto acuñado recientemente y aún en etapa evolutiva, la ecoeficiencia es una visión a futuro que ha irrumpido con fuerza en el ámbito empresarial mundial, que cuenta con el instrumento fundamental por medio del cual las empresas pueden contribuir a la implantación del desarrollo sustentable.

La visión central de la ecoeficiencia es producir más con menos, significando el hecho de utilizar menos recursos naturales y energía en el proceso productivo, reducir los desechos y atenuar la contaminación, contribuyendo finalmente a la mejora del medio ambiente. Esto también trae beneficios a la empresa, ya que sus costos de producción y operación se ven disminuidos.

Por esto, en el futuro el triunfo será para aquellas compañías que tengan el mayor y más rápido progreso en mejorar su ecoeficiencia.

Además de beneficiar a la organización, la implantación de programas de ecoeficiencia también resulta positiva tanto para el desarrollo sustentable a escala regional como global, ya que la reducción del consumo de materias primas y desechos repercute de manera favorable en el balance del planeta. También es importante tomar en cuenta el aumento en los niveles de seguridad y desarrollo de recursos humanos, motivando un panorama de equidad social, que aunado a la eficiencia y responsabilidad pública, se convierten en un instrumento eficaz para establecer acciones conjuntas entre la empresa y la sociedad civil.

Auditorías ambientales

Derivado del proceso de industrialización de los últimos años en nuestro país y a raíz de los sucesos trágicos ocurridos en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, en 1992, el gobierno federal elaboró una política ecológica moderna de vanguardia internacional, reestructurando su administración ambiental y para ello creó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en cuya estructura opera la Subprocuraduría de Auditoría Ambiental, para desarrollar y aplicar criterios, técnicas y metodologías de auditoría ambiental, instrumento voluntario y alternativa de solución para el industrial a sus problemas ambientales.

El objetivo primordial de la auditoría ambiental es la identificación, evaluación y control de los procesos industriales que operen bajo condiciones de riesgo o provoquen contaminación al ambiente, y consiste en la revisión sistemática y exhaustiva de una empresa de bienes o servicios en sus procedimientos y prácticas, con la finalidad de comprobar el grado de cumplimiento de los aspectos tanto normados como los no normados en materia ambiental y, en consecuencia, poder detectar posibles situaciones de riesgo a fin de emitir las recomendaciones preventivas y correctivas a que haya lugar.

El industrial al auditarse da un tratamiento integral a su proceso productivo, lo que le permite, entre otras cosas:

• Comprobar el grado de cumplimiento de la normativa ambiental y de los aspectos no normados.

• La obtención de ahorro sustancial mediante un manejo adecuado de materias primas y productos terminados, evitándose emisiones, derrames y pérdidas.

• Permite establecer la programación de acciones para minimizar riesgos de alteración al ambiente, a las personas y sus bienes.

• Mejorar la imagen pública de la propia empresa y fomentar el arraigo de una cultura ecológica.

Como resultado de los trabajos de auditoría ambiental surge un informe en el que se plasma quién realizó la auditoría, objetivos, alcances, desarrollo, conclusiones y recomendaciones para regularizar el proceso auditado, así como las recomendaciones sobre acciones preventivas y correctivas, para posteriormente concertar con la empresa auditada el plan de acción para dar solución a los problemas detectados.

Tanto autoridad como auditado suscriben un convenio de concertación en el que el auditado asume la obligación de subsanar las irregularidades encontradas.

Desde 1992 a mayo 2000 se encuentran dentro del programa de auditoría ambiental mil 439 instalaciones en 31 entidades federativas.

De esas auditorías, 465 se han terminado y cuentan con el Certificado de Industria Limpia.

Como país firmante del TLC, México está comprometido a cumplir de manera efectiva con su propia legislación ambiental. La auditoría ambiental es aceptada como una forma de cumplimiento de la ley.

Del total de auditorías destacan el Distrito Federal y Veracruz con 116 y 105 auditorías, respectivamente.

Resultados de las auditorías ambientales

La cantidad de emisiones a la atmósfera se ha reducido en 22.5 por ciento, que extrapolando a mil 440 empresas equivale a la contaminación de 34.6 millones de vehículos (11 años, del parque vehicular de la zona metropolitana del Valle de México).

Por otra parte el consumo de agua se ha reducido en 18.6 por ciento, que extrapolando a mil 440 empresas representa un volumen de 345 millones de metros cúbicos, que equivale al consumo de 90 días en la zona metropolitana del Valle de México.

La generación de aguas residuales se ha reducido en 41.2 por ciento, que extrapolando a mil 440 empresas representa un volumen de 174 millones de metros cúbicos anuales, que equivale a la descarga de 45 días en la zona metropolitana del Valle de México.

En cuanto al consumo de combustibles líquidos se ha tenido una disminución de 10.65 por ciento, que extrapolando a mil 440 empresas representa un volumen de mil 571 millones de litros anuales, que equivale al consumo de gasolina de 800 mil vehículos durante un año.

Respecto al consumo de combustibles gaseosos se ha tenido una disminución de 0.3 por ciento, que extrapolando a mil 440 empresas representa un volumen de 313 millones de metros cúbicos anuales, equivalentes al consumo de gas LP y natural durante 70 años en la zona metropolitana del Valle de México.

La generación de residuos peligrosos líquidos ha disminuido 5 por ciento, que extrapolando a mil 440 empresas representa un volumen de 10 millones de litros anuales, equivalentes a una alberca del tamaño de una cancha de futbol de dos metros de profundidad.

Perspectivas de la auditoría ambiental

Aun cuando la norma ISO 14001 puede ser de gran importancia para el sector industrial, ya que permite a las empresas realizar transacciones comerciales con Europa, no es suficiente para acreditar el cumplimiento de la legislación ambiental en México. Esto significa que, el contar con la certificación ISO 14001 no provee una garantía en materia ecológica que pueda impedir un acto de autoridad.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, promueve la realización de auditorías ambientales, alcanzando simultáneamente notables beneficios ambientales en materia de riesgo, agua, aire, suelo, subsuelo, ruido, residuos sólidos y peligrosos, seguridad e higiene, así como importantes beneficios de carácter económico y social.

En conclusión, la auditoría ambiental en México se perfila como una responsabilidad objetiva del industrial, ya que por ser voluntaria supera los problemas derivados de los procesos normales de inspección, vigilancia y sanción.

Por lo anterior, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha abierto este programa a toda la industria nacional, pues considera que es mejor un programa de industria responsable que una acción coercitiva; de esta manera, se permite a las empresas desarrollar prácticas ecoeficientes que contribuyan al desarrollo sustentable del país.

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Una respuesta a Desarrollo sustentable, paradigma del siglo XXI

  1. bueno says:

    bueno para la vidA

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