Sostenibilidad

Biodiversidad marina, crucial en la lucha contra el COVID-19

Una enzima proveniente de un microbio que se halla en los respiradores hidrotérmicos marinos y en las aguas termales es una pieza clave en los kits de detección de varios virus

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 7 de mayo de 2020.— De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), para combatir la pandemia actual es indispensable que los países aumenten el número de pruebas para detectar el nuevo coronavirus. Este aumento dramático en la demanda de pruebas diagnósticas ha renovado el interés en la diversidad genética del océano.

Una enzima proveniente de un microbio que se halla en los respiradores hidrotérmicos marinos y en las aguas termales es una pieza clave en la tecnología que se emplea en los kits de detección de varios virus, incluido el SARS-CoV-2. El genoma oceánico es una fuente rica de compuestos antivirales.

Una proteína presente en un alga roja del arrecife de coral que se encuentra alrededor de las islas Canarias fue fundamental contra el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés), una enfermedad causada por un coronavirus estrechamente relacionado con el SARS-CoV-2.

Sin embargo, esta diversidad genética de los organismos oceánicos enfrenta varias amenazas, lo cual a su vez pone en peligro su uso en estos y otros potenciales avances científicos y también comerciales; de acuerdo con el Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible, hay serios problemas con la conservación de los organismos oceánicos e inequidad la investigación de los océanos, lo cual compromete salvaguardar el genoma de los océanos.

El genoma oceánico se refiere al material genético presente en todos los organismos marinos y a la información codificada que contiene. Dicho genoma es la base de los ecosistemas oceánicos y determina la abundancia y la resistencia de los recursos biológicos marinos, tales como la pesca y la acuicultura, que son pilares de la seguridad alimentaria.

Estas industrias oceánicas proporcionan alimentos a cientos de millones de personas en todo el mundo y emplean a más del 10 por ciento de la población mundial.

Debido a que el material genético asociado a cada especie marina es único, la extinción de cualquiera de ellas conllevaría la desaparición de su información genética, lo cual mermaría el potencial del genoma oceánico para abordar desafíos actuales como el cambio climático y el COVID-19, así como amenazas futuras, entre las cuales podría haber nuevas enfermedades. La contaminación, el cambio climático, las especies invasoras, la sobreexplotación y la pérdida y degradación del hábitat oceánico amenazan la subsistencia de los organismos marinos.

Además, existen grandes lagunas en la información científica sobre el océano, a pesar de los progresos tecnológicos que posibilitan la exploración de la vida marina en el plano genético. La desaparición de estos organismos podría dejarnos sin recursos valiosos para adaptarnos y hacer frente a amenazas globales como la degradación del medio ambiente y las enfermedades.

Los países desarrollados cuentan con la capacidad financiera necesaria para llevar a cabo investigaciones en genética marina y actividades comerciales relacionadas con el genoma del océano. Sin embargo, la exploración y el muestreo de este genoma del océano suelen realizarse en territorios oceánicos de países de ingresos bajos y carecen de los recursos necesarios para realizar investigación.

El genoma del océano debe utilizarse de manera sostenible, justa y equitativa. Las investigaciones encargadas por el Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible identificaron varias oportunidades de acción para proteger la diversidad del genoma oceánico y procurar una distribución equitativa de sus beneficios y potenciales usos:

  • Aumentar las medidas de conservación de los océanos

Se necesita otorgar el carácter de área marina protegida a por lo menos 30 por ciento del océano, tomando en cuenta los derechos y el acceso de las comunidades locales a los recursos oceánicos, y garantizando su participación en la toma de decisiones.

  • Procurar una mayor equidad en la investigación y la comercialización

Las investigaciones sobre el tema deben garantizar la inclusión de científicos e instituciones de investigación de países de ingresos bajos y medios, mediante la asignación de presupuestos justos, la transferencia de tecnologías y mediante el desarrollo de la capacidad científica de todas las partes.

Mientras los entes financiadores ofrezcan incentivos para la investigación dirigida a problemas sociales importantes que no reciben suficientes fondos, tales como la recuperación ambiental y las enfermedades que afectan a los países en desarrollo, los gobiernos tienen que crear mecanismos y acuerdos que garanticen una repartición más equitativa de los beneficios de investigaciones y actividades comerciales que se realizan en las aguas pertenecientes a terceras naciones.

  • Asegurar que la propiedad intelectual apoye una economía oceánica sostenible y equitativa

Los gobiernos deben encontrar un balance entre impulsar los derechos de propiedad intelectual y garantizar que haya un intercambio de tecnologías entre productores y usuarios. Una vez concedidos estos derechos deberían aplicarse limitaciones razonables a su ejercicio que permitan un acceso mayor a estas tecnologías y así reforzar la capacidad de investigación global. Se puede lograr mediante la concesión de licencias no exclusivas, el impulso de tecnologías patentadas asequibles y la imposición de excepciones amplias en los derechos de propiedad intelectual por motivos de investigación.

  • Evaluar los riesgos y beneficios de las nuevas tecnologías y prácticas de genética marina

Esto se aplica al uso de tecnologías de ingeniería molecular en el océano, y a la creación de organismos marinos genéticamente modificados. La evaluación de esos riesgos requiere la iniciación de un proceso deliberativo internacional en el que participen interesados de todos los sectores para elaborar principios que permitan determinar si las tecnologías genéticas deben utilizarse en el medio marino y cómo hacerlo, y para debatir sobre las ventajas de los distintos enfoques.

  • Aumentar el apoyo financiero y político para mejorar el conocimiento

Las organizaciones filantrópicas deben desempeñar un papel más coordinado para proporcionar infraestructura y financiación a la ciencia marina, y apoyar iniciativas que promuevan la investigación conjunta y la creación de investigaciones que sean propiedad y que beneficien a los países de bajos ingresos y a los grupos marginados.

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