Residuos

Stadler fabrica su separador balístico número 1000

La máquina se fabricó para Vaersa, empresa de gestión de residuos y saneamiento de la Comunidad Valenciana

Teorema Ambiental/Redacción

Altshausen, Alemania, 20 de octubre de 2020.— La empresa Stadler informó la fabricación de su separador balístico número mil. La máquina se fabricó para Vaersa, empresa de gestión de residuos y saneamiento de la Comunidad Valenciana y se entregó el 28 de septiembre en la planta de clasificación de envases ligeros que Vaersa tiene en Castellón, donde inició su operación.

“Estamos encantados de trabajar con Stadler. Ya conocíamos su excelente reputación y sabíamos que es una marca de referencia en el sector de clasificación de residuos”, dice Noelia Almiñana, jefa del departamento de gestión de residuos de Vaersa.

“La demanda de separadores balísticos en el mercado español ha experimentado un aumento muy rápido debido a la automatización de las plantas de reciclaje, que también han aumentado su capacidad”, explica Luis Sánchez, director de Operaciones de la española Stadler Selecciona SLU.

“Sin los separadores balísticos sería muy difícil lograr estos dos objetivos. Por ello, actualmente, más del 75 por ciento de las plantas de reciclaje españolas cuentan con este tipo de maquinaria. Somos pioneros en esta tecnología, cuyo rendimiento hemos mejorado sin parar con el paso de los años. Por eso empresas como Vaersa se decantan por nuestros separadores balísticos. El STT5000_6_1 es la solución perfecta para la planta de clasificación de Castellón, ya que ofrece la ventaja de contar con unos costes de mantenimiento increíblemente bajos.”

Separadores balísticos pioneros, colaboración duradera

Stadler es una empresa pionera en el desarrollo de esta solución eficiente y económica. Su desarrollo comenzó a principios de la década de los noventa. Las primeras cuatro unidades STT2000 se entregaron en 1992 a Fischer, para la planta de clasificación que tiene en Ravensburg, Alemania.

“Actualmente, nuestros separadores balísticos son muy eficaces y extremadamente resistentes, pero los primeros pasos de su desarrollo no fueron nada fáciles”, explica Willi Stadler, de Stadler. “Por aquel entonces era muy difícil fabricar una máquina lo suficientemente robusta para soportar los retos que plantea el segmento de residuos. No teníamos ejes especiales, así que adquirimos uno del sector agrícola. Sin embargo, no estaba diseñado para su aplicación con residuos y no tenía la resistencia que queríamos.”

Hans Fuchs, jefe de planta por entonces de Fischer, señala que: “Al principio tuvimos unos problemas debido a que el eje no estaba diseñado específicamente para su uso con residuos. Ya en ese entonces era la empresa pionera en el campo de la clasificación de residuos. Es lógico que se necesitase tiempo para solventar los problemas que iban surgiendo, y la empresa lo hizo estupendamente.”

El equipo de Fischer posteriormente adquirió otras dos máquinas para su planta de Villingen-Schwenningen. Ahí empezó una duradera colaboración con Stadler, que sigue plenamente vigente hoy en día. Más tarde, Remondis adquirió Fischer, a pesar de lo cual no se ha roto la relación y siguen siendo un cliente fiel.

“A día de hoy, los separadores balísticos son perfectos y cumplen totalmente su cometido”, afirma Hans Fuchs. “La máquina que compramos en 2012 ha estado operativa más horas de las que garantiza Stadler y sus ejes siguen dando un magnífico resultado. Aún no hemos tenido que cambiar ninguno de ellos.”

Una relación tan fuerte y duradera entre empresas se asienta también en la calidad de la asistencia y el asesoramiento técnico que Stadler lleva ofreciéndoles todos estos años: “Ha estado ahí, ayudándonos y asesorándonos, en todas las renovaciones y optimizaciones que hemos hecho en nuestra planta de clasificación de papel”, explica Hans Fuchs.

“Siempre logran dar con la mejor solución para que la línea sea aún más eficaz que antes. Su servicio de mantenimiento y piezas de recambio también es perfecto y puntual en todo momento. En los años 2000, empezamos a desarrollar junto a Stadler un concepto para las inspecciones de planta con el objetivo de evitar que se produzcan daños y surjan problemas en épocas complicadas (como Navidad o Semana Santa). Gracias a ello, no hemos sufrido nunca periodos de inactividad ni reparaciones importantes.”

En 1996, Stadler lanzó su primer separador balístico con eje propio y un 100 por ciento de componentes originales. La máquina la adquirió la empresa alemana Böhme, en lo que supuso nuevamente el inicio de una relación duradera.

Los separadores balísticos gozan de gran prestigio internacional y operan en mercados de todo el mundo: se han vendido más de 770 unidades en Europa, unas 70 en Norteamérica, más de 80 en Asia, 60 en Australia y más de 20 en Latinoamérica.

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