Residuos

Por plásticos en el organismo, humanos serán considerados “reciclables”

Esta nueva iniciativa busca generar mayor conciencia en la gente, bajo pena de pasar de un ataúd a un centro de separación de residuos

Teorema Ambiental/Redacción

Un grupo de científicos en Suecia ha ido más allá en el estudio de la cantidad de plástico que consume de manera “accidental” el ser humano y que permanece en su organismo.

De acuerdo con estudios de la Universidad de Gante, en Bélgica, toda esta basura que nos rodea y que no se biodegrada se erosiona y fragmenta hasta volverse minúscula, por lo que acaba dentro de nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta.

Hay plásticos incluso imperceptibles desde el inicio, como las microesferas usadas por la industria cosmética en pasta de dientes, exfoliantes, detergentes o geles que se escurren por el desagüe y escapan a los filtros de las depuradoras. Todos ellos son los llamados “microplásticos”.

Cada año ingerimos alrededor de 11 mil partículas de microplásticos, que flotan en el agua potable, sin importar si es de la llave o está embotellada. También se encuentra en la sal, en pescados y mariscos, en cervezas y en la miel.

Ante ello, los investigadores de la Universidad de Estocolmo han propuesto considerar los restos humanos como susceptibles de separar residuos plásticos para su reciclaje. La idea es que, al morir, sean separadas las partículas inorgánicas contenidas en el cuerpo humano para que puedan ser recicladas y no contaminen el suelo en caso de ser enterrados o el aire, al ser inhumados.

Además, explicaron, se reduciría el tema de la disposición final de los cuerpos humanos, para cerrar la cadena de manejo sostenible.

El “soylent verde” podría hacerse real

De hecho, consideraron que para abatir la crisis alimentaria que se cierne en los próximos años sobre la humanidad, los restos humanos podrían ser tratados higiénicamente para convertirlos en alimento balanceado, como auguraba la película apocalíptica Soylent verde o Cuando el destino nos alcance en México, de 1973.

En la cinta, Charlton Heston, un detective del siglo XXI, explica la crisis ambiental en la que vivirá la humanidad, que solo puede ser alimentada con un producto supuestamente hecho con algas, llamado “soylent verde”, el cual, al final de la cinta, se descubre que es fabricado con cadáveres de gente que se somete voluntariamente a la eutanasia.

Ahora, aunque el tema de los plásticos es real y preocupante…

Inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día, en nadie puedes confiar.

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