Residuos

Operadora de ferrocarril y manejo de rellenos de Morelos, estrena planta de Stadler

El objetivo era posibilitar la recuperación de los diversos tipos de envases y materiales reciclables para reintegrarlos el mayor número de veces posible

Teorema Ambiental/Redacción

Cuautla, Morelos, 18 de noviembre de 2020.— México se encuentra entre los diez primeros generadores de residuos sólidos urbanos (RSU) a escala mundial debido a su gran tamaño y a su elevado número de población. En cifras, genera unas 120 mil toneladas al día o 44 millones anuales, aproximadamente.

A este panorama se le añade un incremento específico de residuos, estimado entre un 3.3 y un 16.5 por ciento según el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), derivado del periodo de cuarentena de la población, que ha afectado a los patrones de consumo y de los tratamientos de atención médica.

“Stadler quiere ser promotor del cambio que necesita México para crear un patrón de economía verde con la aportación tanto de innovaciones tecnológicas, como de modelos de negocio. Ambos, sin duda, se traducirán en ventajas ambientales, sociales y económicas”, explicó Natalya Duarte, directora comercial para México de Stadler.

Como prueba, se estrenó la planta de separación de Operadora de Ferrocarril y Manejo de Rellenos (OFMRS), una empresa privada, dedicada a la disposición final de RSU, instalada por Stadler para desarrollar en la ciudad de Cuautla una planta para gestionar el tratamiento integral de residuos de 16 municipios de Morelos y de una pequeña parte de Ciudad de México.

“Este proyecto nació de una visión común sobre la gestión de residuos, que culminó en el desarrollo de un modelo distinto al actual modelo de explotación”, aseguró la vocera de la empresa. “El objetivo era posibilitar la recuperación de los diversos tipos de envases y materiales reciclables para reintegrarlos, el mayor número de veces posible, en diversas cadenas productivas. Bajo este innovador modelo de negocio y de gestión se hacen viables económicamente este tipo de proyectos y se incrementa, además, su rentabilidad gracias al alto grado de eficiencia en la separación y a la pureza de los materiales.”

Crisóforo Arroyo, gerente general del relleno La Perseverancia, coincidió: “Nuestra decisión de invertir y de llevar a cabo el proyecto con Stadler se basó en su reputación como tecnólogo alemán serio y líder dentro del sector. También valoramos el desarrollo de un proyecto integral que fuese sustentable y que tuviese en cuenta las condiciones del mercado nacional.”

Y agregó: “Esta nueva planta brinda múltiples beneficios para nuestros objetivos: obtención de un biogás más puro; disminución de la huella de carbono; alianzas estratégicas con recicladores y transformadores de los materiales valorizados en empaques verdes; reintegración de los materiales valorizables dentro de una economía circular; aportación de un valor compartido en base a sostenibilidad y calidad; y generación de empleos en la región.”

“Queremos que este proyecto se convierta en una plataforma de intercambio de conocimiento entre los distintos agentes involucrados en la cadena de reciclaje. También, en un laboratorio continuo donde se puedan poner a prueba nuevos procesos de gestión de residuos a nivel nacional”, dijo, por su parte, Natalya Duarte.

Un proceso basado en automatización y tecnología

Los puntos de diferenciación más relevantes de OFMRS son su alto grado de automatización (uno de los más importantes en el ámbito nacional); la capacidad de separar por tipo de polímero y color; y el modelo de gestión planteado.

Con una superficie de tres mil 800 metros cuadrados, y una capacidad máxima de 640-700 toneladas/día, OFMRS lleva a cabo la separación, clasificación, compactación y comercialización de RSU, recuperando materiales como cartón, papel, tetrapack, plásticos, vidrios y material ferroso y no ferroso.

Asimismo, recupera el biogás procedente de los desechos orgánicos mediante dos motogeneradores con capacidad de generar dos megavatios de energía. El equipamiento de la planta, consistente en un sistema cerrado automatizado, se compone, además, de diez equipos de alta tecnología y de 35 cintas transportadoras y de recirculación.

El proceso comienza con la recepción de los RSU que, después de varios pasos y de la eliminación de los residuos “no valorizables”, se someten a tres tipos de separación: en primer lugar, los residuos finos, metálicos y orgánicos, que son conducidos a un contenedor de rechazo; en segundo lugar, los residuos planares o 2D (cartón, papel, playo y tetrapack); y finalmente los residuos embotellados o 3D (PET, PEAD, PP, tetrapack y aluminio).

Estos dos últimos tipos de residuos van a una zona de separación manual para su correcta clasificación. Por último, se alimenta la cinta transportadora hacia la prensa, dando lugar al producto final: pacas de residuos valorizables (cartón, papel, playo, tetrapack, PET, PEAD, PP y aluminio).

Punto de mira: la economía circular y el cuidado del medio ambiente.

Además, OFMRS está incorporando la normativa internacional ISO a todos sus procesos desde mediados de 2020: la 9001 de calidad; la 45001 de seguridad laboral y la 1400 de medio ambiente.

“Este es el primer proyecto en México que integra a distintos actores en la cadena de reciclaje con el objeto de cuidar el medio ambiente. También es el primer proyecto a nivel nacional en el que el objetivo es la industrialización y profesionalización del proceso, buscando la máxima eficiencia en explotación y pureza de los materiales e incorporándose a procesos de calidad de producción, bajo las premisas de los certificados más exigentes. Entre ellos, los ISO”, afirma Natalya Duarte.

“La incorporación de la tecnología de Stadler, ya testada, se integra en la creación de un modelo de negocios atractivo desde el punto de vista del aprovechamiento, de la recuperación y del reciclaje de residuos. Con esta valorización de los residuos, se disminuye la explotación de recursos naturales y se disminuye el consumo de agua y de energía”, señaló el vocero de la OFMRS.

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