Residuos

El verdadero problema con los plásticos de un solo uso

Se ha pensado que el plástico es una alternativa para evitar contagiarse del virus, pero la OMS ha confirmado la persistencia del virus en superficies plásticas entre 72 y 96 horas

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 22 de julio de 2020.— El plástico es considerado como una alternativa segura para prevenir el contagio de COVID-19. Pero es capaz de vivir hasta 96 horas en este material, en productos que se venden en cualquier tienda de autoservicio, tianguis o cocina económica para ser testigos de que, a pesar de las prohibiciones contra del uso de bolsas de plástico, continúa su uso descontrolado.

El unicel, los cubiertos de plástico y demás productos se catalogan como materiales que protegen a las personas del COVID-19 y otros virus, pero su uso descontrolado en realidad le hace mucho daño al medio ambiente.

A partir del 1 de enero, en la Ciudad de México entró en vigor la legislación que prohibía las bolsas plásticas de un solo uso. Se trató de una medida que, si bien empezaba a dar resultados, con la pandemia de la COVID-19 quedó rebasada. Aunque en ningún momento haya sido suspendida.

De acuerdo con la Dirección General de Servicios Urbanos de la CDMX, diariamente se recolectan 150 toneladas de plástico desechable, el triple de las 49.49 toneladas que se reportaron, en promedio, cada día de 2018, de acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos de la CDMX publicado a mediados de 2019.

Erróneamente se ha pensado que el plástico, especialmente el de un solo uso, es una alternativa para evitar contagiarse del virus, porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado la persistencia del virus en superficies plásticas entre 72 y 96 horas.

Mientras que en superficies como el vidrio, el virus puede permanecer activo dos días. Vive un día en tela o madera, y hasta siete días en la capa exterior de una mascarilla médica, por ejemplo.

“Ante lo desconocido el reto fue inmenso, sobre todo por creer que los plásticos pudieran asegurar una disminución en el riesgo de contagio. Pero no, el plástico no reduce el riesgo de contagio por COVID-19. El plástico o cualquier otro material tiene la misma probabilidad, no solamente de contener el virus, sino que permanezca en una superficie plástica”, explica Lilian Guigue Pérez, directora general de evaluación de impacto y regulación ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente de la CDMX (Sedema).

Si bien es cierto que por cuestiones de higiene e inocuidad la ley permite el uso de plásticos en la venta de alimentos, el pan no está considerado en estos supuestos. Por ello, como parte de los cambios que traerá consigo la “nueva normalidad” este producto se deberá exhibir como se hacía antes de la pandemia.

Consideró que, aunque la contingencia requiere el uso de elementos que sean de un solo uso, por ejemplo, guantes, batas y cubrebocas, se debe hallar un balance entre el cuidado a la salud de las personas y del medio ambiente.

Para la doctora Aura Elena Moreno, profesora de cátedra del departamento de Ingeniería Civil y Tecnología Sustentable del Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla, a escala global hay “una pandemia de plástico”, porque cuando se empezaba a generar conciencia sobre su impacto, la emergencia sanitaria “representa otro riesgo”, pues de acuerdo con la ONU, en el mundo, cada día se producen 300 millones de toneladas de basura plástica, lo que equivale a llenar un camión de basura cada minuto.

La experta señala que el plástico no se ha utilizado de forma responsable, con un impacto muy fuerte que repercute en la pérdida de ecosistemas. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se estima que si no se endurecen las acciones de reciclaje para 2050, en el mar habrá más basura que peces y este proceso se aceleraría a consecuencia de la pandemia.

El organismo señala que en América Latina solo se recicla el 10 por ciento de los desechos plásticos por lo que, a escala global, se estima que cada año 13 millones de toneladas de este material son vertidas en los océanos. Mientras que en la Ciudad de México, las autoridades reportan que el 76.3 por ciento de los residuos plásticos que se generan en los hogares capitalinos son reciclados, sin embargo, esta es una actividad que en su mayoría recae en la gente que recolecta la basura y la separa manualmente.

En México, la industria del plástico representa más de 30 mil millones de dólares y cada año se producen siete millones de toneladas; el 47 por ciento solo se refiere a empaques, envases y embalados, de acuerdo con la Asociación Nacional de la Industria del Plástico (ANIPAC).

Ellos señalan que su industria no es de villanos, aunque la sociedad civil les reproche de utilizar la contingencia para beneficiarse. “El impacto que (el plástico) está teniendo no es solo atribuible a la pandemia como tal, sino más bien al oportunismo de la industria de los plásticos haciendo uso de la pandemia”, reprochó Ornela Garelli Ríos, activista ambiental y responsable de Greenpeace México.

Dijo que durante estos meses, la industria del plástico ha incentivado el consumo de este material contraviniendo legislaciones.

“El plástico no es el héroe de la película, pero tampoco fue el villano cuando lo queríamos crucificar. Yo creo que el plástico únicamente es un excelente aliado”, afirmó Almidir Torres, presidente de la ANIPAC. Resultado de la pandemia por el COVID-19, estimó, la industria que representa tendrá una pérdida, al menos, del 10 por ciento. Para el empresario, la lucha contra la contaminación ambiental no tiene su origen en la existencia en sí de la propia industria, sino en la falta de responsabilidad, además, de la población y las autoridades.

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