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Residuos

Ciudad de México: los retos para la nueva administración Parte II

La gran metrópoli mexicana crece a pasos agigantados, los residuos sólidos que este crecimiento implica, representan un reto más para la siguiente administración capitalina, que correrá a cargo de Miguel Ángel Mancera

Alejandra Crail
Parte II

En un territorio de mil 495 kilómetros cuadrados, que concentra a más de 20 millones de habitantes —considerando el área conturbada del Valle de México—, indudablemente la basura representa una gran problemática en el lugar. Y sí, el Distrito Federal tiene estas características, lo cual significa que este tema representa una prioridad.

Se estima que cada habitante de la ciudad de México produce un promedio diario de un kilogramo de basura, lo que resulta en miles de toneladas diarias que necesitan cierto espacio para ser depositadas; a esos miles hay que agregarles la basura extra que generan las millones de personas que vienen a trabajar o estudiar al DF.

El problema de la basura no puede ser visto a escala territorial, como dice el sociólogo Héctor Castillo Berthier, “su desarrollo lleva implícito el crecimiento natural y la expansión geográfica de su zona metropolitana, así como de toda la cuenca del Valle de México”.

En este sentido, el reto para la nueva administración gubernamental, que encabezará Miguel Ángel Mancera, está justamente en reconocer que el problema de la basura debe ser atacado mediante un trabajo conjunto con los estados aledaños, todos aquellos municipios que forman la zona conurbada del Valle de México.

Castillo Berthier asegura que el tema de los desechos sólidos en la ciudad de México tiene cuatro vertientes principales que, a su consideración, son los principales ejes de la problemática.

El primero radica en que, a partir de la alta explosión demográfica, se requieren mayores servicios de limpia, recolección y disposición final de los residuos, que actualmente son insuficientes en contraste con la demanda poblacional y que permiten la creación de “tiraderos clandestinos” en lotes baldíos, barrancas, lechos de ríos y zonas deshabitadas.

La Dirección General de Servicios Urbanos, que pertenece a la Secretaría de Obras Públicas y Servicios y que tiene como misión atender los servicios relacionados con la recepción y disposición de los residuos sólidos urbanos que se generan en el Distrito Federal, registra diariamente —de manera oficial— alrededor de 12 mil toneladas de residuos sólidos, las cuales son recolectadas por medio de un parque vehicular integrado por dos mil 90 unidades con capacidades que van de los 0.5 hasta los 18 metros cúbicos, dependiendo del tipo de contenedor que transporten o del tipo de vehículo. La plantilla de personal es de más de 17 mil personas que laboran en las 16 delegaciones de la ciudad, las cuales, tienen a su cargo la recolección de los residuos y su correcta transportación.

De acuerdo con el sociólogo, el siguiente eje expone que la mayoría de los equipos de recolección son obsoletos, insuficientes y que la demanda poblacional los rebasa con frecuencia.
Los demás puntos abarcan el crecimiento industrial y la generación de altos volúmenes de residuos peligrosos y tóxicos; así como la creación de tiraderos a cielo abierto, municipales, “con nulos o mínimos controles y que se encuentran ubicados en lugares donde no se practicaron estudios previos para su operación”.

El reto real

Si bien es cierto que en gestiones pasadas se ha trabajado para mejorar las condiciones antes mencionadas, el tema sigue representando un alto riesgo para la ciudad, puesto que las capacidades del Relleno Sanitario Bordo Poniente —único lugar adonde llegaban los desechos finales de la ciudad— ya han sido rebasadas, situación que llevó al cierre de la última etapa de recepción de basura en la ciudad el pasado 19 de diciembre, después de 26 años de albergar la basura de los capitalinos.

En un espacio de 375 hectáreas se enviaban diariamente 12 mil 600 toneladas de desechos; la basura que era depositada en taludes alcanzaba hasta los 17 metros de altura. El Bordo llegó tan al máximo de sus capacidades que ni siquiera se pudo cumplir el plazo oficial de su cierre, que era el 31 de diciembre, sino que se tuvo que adelantar 12 días porque ya no podía albergar más basura.

Actualmente, fuentes de la Delegación Cuauhtémoc afirmaron que la administración de Marcelo Ebrard conformó un acuerdo para que los residuos de la ciudad fueran trasladados a otros rellenos sanitarios además de Cuautitlán Izcalli, en el Estado de México, y Cuautla, Morelos.

En época de campaña, Miguel Ángel Mancera —actual jefe de gobierno electo— delineó su propuesta para residuos sólidos, la cual, además de comprender la adquisición de 200 góndolas, más camiones con separadores de basura orgánica e inorgánica, continuar con los programas actuales de industrialización, reducción de residuos sólidos y generación de composta, incluía la instalación de un nuevo sitio de disposición final de residuos en el Distrito Federal.

Precisamente en una conferencia con estudiantes del ITAM, el entonces candidato detalló que este sitio no sería con las características del relleno sanitario como lo era en Bordo Poniente pero sí un espacio donde se acumule la basura con el uso de nuevas tecnologías.

En entrevista para Teorema Ambiental, Mancera dijo que el nuevo relleno sanitario no está pensado en construirse exactamente dentro de la ciudad de México pero que sí buscan “tener una visión metropolitana en donde se pueda advertir otro tipo de relleno”.

Dijo que el lugar —que, señaló, está en proceso de estudio— tiene que ser seco y apto para trabajar la compactación de los residuos. “Sí se requiere, porque ahora estamos utilizando cuatro del Estado de México”, reconoció.

Mancera deberá seguir con el legado en pro del medio ambiente y de las prácticas generosas con éste que le ha dejado la administración actual. El tema del reciclaje que, en sus palabras, “debe haber más”, debe estar relacionado con una cultura de la utilización responsable de la industrialización y procesamiento de residuos sólidos, además del consumo consciente de productos de la sociedad.

La cultura del consumo responsable y la separación de desechos entre la población, la continuidad de los programas amigables con el ambiente y, sobre todo, la creación del nuevo relleno sanitario con un trabajo en conjunto con los estados que tienen población que visita diariamente el DF por cuestiones laborales y/o escolares —Estado de México e Hidalgo, por ejemplo— son la base para garantizar que la crisis de la basura en la ciudad se siga incrementando.

Este último punto es el reto principal en temas de desechos para la siguiente administración: la creación de un nuevo relleno sanitario que tenga la capacidad de confinar la basura generada por los capitalinos, tomando en cuenta que no debe verse como una solución a corto o mediano plazo sino que tenga cualidades de durabilidad que rebasen el tiempo de vida del Bordo, por ejemplo, pues la tendencia de la ciudad de México —como de todas las ciudades— es crecer y desarrollarse.

Parte I

Teorema Ambiental

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