Legislación Ambiental

Mujer ambientalista, presidenta de Eslovaquia

Zuzana Caputova, abogada y activista ambiental cuya campaña contra un basurero tóxico le ganó el apodo de la “Erin Brockovich de Eslovaquia”, se impuso en las elecciones este sábado

Teorema Ambiental/Redacción

Zuzana Caputova ganó el premio Goldman Environmental por su lucha de 14 años contra un basurero tóxico que por fin fue clausurado en 2013. Pero este sábado consiguió otro importante logro en la vida de su país, pues se convirtió en la primera mujer ambientalista en gobernar un país, Eslovaquia.

“Soy optimista. Alguien que cree y espera que el cambio sea posible”, añadió.

Su campaña se basó en promover el civismo en la función pública y luchar contra la corrupción y resultó una alternativa refrescante contra los movimientos populistas, nacionalistas y racistas que han ganado las elecciones recientemente en Europa central.

“Estoy feliz no solo por el resultado, sino principalmente porque es posible no sucumbir al populismo, decir la verdad, aumentar el interés sin un vocabulario agresivo”, dijo durante su discurso de toma de posesión.

Caputova se impuso con un aplastante 58.3 por ciento de los votos sobre el derechista Maros Sefcovic, del partido gobernante. Sin embargo, solo logró el 41.7 por ciento de los sufragios.

La activista repudió los asesinatos del periodista Jan Kuciak y su novia Martina Kusnirova, a manos de un sicario, luego de desvelar casos de corrupción gubernamental que comprometían a importantes políticos y otras figuras de la función pública.

El crimen provocó importantes protestas en ese país, desde su separación de Checoslovaquia y del régimen comunista. Las protestas obligaron a Robert Fico, a renunciar como primer ministro el año pasado.

Caputova participó en las protestas y se inmiscuyó en las luchas sociales, retomando su lucha por el basurero, donde también convocó a decenas de miles de personas.

La ciudad natal de Caputova, Pezinok, famosa por su producción vinícola, era sede de un basurero de desechos tóxicos desde los años sesenta. Fue construido a unos pocos cientos de metros de un área residencial sin medidas de seguridad para evitar que las toxinas se filtraran en el suelo.

Los residentes empezaron a desarrollar cáncer, enfermedades respiratorias y alergias, pero, cuando el antiguo basurero alcanzó su capacidad, se planificó un segundo tiradero, sin la autorización de la comunidad.

Caputova ganó esa lucha en 2013 cuando la Corte Suprema de Eslovaquia declaró ilegal el nuevo vertedero.

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