Legislación Ambiental

La educación ambiental en la enseñanza superior

Los grandes cambios ambientales ocasionados por las actividades humanas son una de las inquietudes principales de la sociedad actual: el calentamiento global del planeta, la destrucción de la capa de ozono, la sobrepoblación humana, los cambios climáticos, la erosión y la desertificación de los suelos, la escasez de alimentos y de agua, el uso de plaguicidas, la extinción de especies, y la contaminación ambiental local y sus efectos sobre la salud de los habitantes de las ciudades, son problemas ambientales que despiertan gran interés.

La sociedad actual comienza a darse cuenta de la necesidad de detener o revertir la destrucción de los ecosistemas, ya que éstos están llegando, o ya rebasaron, su capacidad máxima de autolimpieza y regeneración. La calidad de vida de la sociedad no puede mantenerse ni mejorarse con los sistemas actuales de explotación y de uso de los recursos naturales.

La Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por medio de sus programas, ha reconocido el grave problema del deterioro ambiental y la necesidad de reorientar el rumbo hacia un desarrollo sustentable, el cual constituye uno de los mayores retos actuales de la humanidad.

La educación, y en particular la educación ambiental, vienen a convertirse en herramienta fundamental en la generación de una cultura respetuosa del medio ambiente. Las Instituciones de Educación Superior (IES) no pueden, ni deben, permanecer ajenas a la solución de la problemática ambiental, por medio de sus funciones principales de docencia, investigación y extensión-vinculación.

La educacion ambiental y su objeto

La educación ambiental ha sido definida como «el proceso de adquisición de valores y clarificación de conceptos cuyo objetivo es desarrollar actitudes y capacidades necesarias para entender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y su entorno biofísico». La educación ambiental también incluye la formación de la persona para que participe en la toma de decisiones y la formulación de un código de conducta relacionado con los temas relativos a la calidad ambiental (Enkerlin y Col. 1997).

De manera ideal, la educación ambiental es un proceso por el cual las personas llegan a cuestionar su relación con el ambiente, y a comprender los efectos que sus acciones tienen en los sistemas naturales que los rodean.

El propósito fundamental de la educación ambiental es generar una sensibilización hacia la necesidad de cuidar el ambiente. No obstante, la educación ambiental debe también modificar actitudes y proporcionar nuevos conocimientos y criterios más allá de los conceptos puramente ecológicos.

La educación ambiental debe contemplar al individuo desde una perspectiva ecológica, como un ser integrante de un ecosistema. En este sentido, se debe desechar «el antropocentrismo», que sitúa al hombre como dominador de la naturaleza para favorecer una relación de éste con el medio, basada en el respeto de los ciclos naturales. Esto determina una pedagogía del ambiente, en donde la conducta de uso correcto de los recursos del planeta viene a constituirse en uno de los objetivos finales del proceso educativo.

De acuerdo con esto, surge la necesidad de tener un mejor conocimiento del ambiente, de adquirir habilidades apropiadas para utilizar este conocimiento, y de iniciar acciones tendentes a un uso sensato del medio sin perturbar el equilibrio ecológico. La Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, organizada por la UNESCO en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en octubre de 1977 en Tbilisi, aprobó los siguientes propósitos, objetivos y principios orientadores para la educación ambiental.

Propósitos o metas

• Promover una clara conciencia e interés por la interdependencia económica, social, política y ecológica en los sectores urbanos y rurales.

• Proporcionar a cada persona las oportunidades para adquirir los conocimientos, valores, actitudes, compromisos y habilidades necesarias para proteger y mejorar el medio ambiente.

• Crear nuevos patrones de conducta hacia el medio ambiente para los individuos, grupos y la sociedad como un todo.

Categorías de los objetivos

Ayudar a los grupos sociales y a los individuos a:

• Adquirir una conciencia de sensibilidad hacia el ambiente total y sus problemas asociados (conciencia).

• Tener una serie de experiencias y adquirir un conocimiento básico en relación con el medio ambiente y sus problemas conexos (conocimientos).

• Adquirir una serie de valores y de sentimientos de preocupación por el medio, así como la motivación para participar activamente en el mejoramiento y protección ambientales (actitudes).

• Adquirir las habilidades necesarias para identificar y resolver problemas ambientales (habilidades).

• Tener una oportunidad para comprometerse activamente y a todo nivel en el trabajo a favor de la resolución de los problemas ambientales (participación).

Educacion ambiental en nivel superior

Son numerosos los pronunciamientos que manifiestan la necesidad de la educación ambiental en la enseñanza superior. A continuación se citan algunos de los más importantes:

En el informe final de la Conferencia de Tbilisi, referente a las universidades, se establece que: «Las universidades, en su calidad de centros de investigación, de enseñanza y de formación del personal calificado del país, deben dar cada vez mayor cabida a la investigación sobre educación ambiental y la formación de expertos en educación formal y no formal. La educación ambiental es necesaria para los estudiantes, cualquiera que sea la disciplina que estudien, ya sean las ciencias exactas y naturales, las ciencias sociales o las artes, puesto que la relación que guardan entre sí la naturaleza, la técnica y la sociedad, marca y determina el desarrollo de una sociedad.»

El PNUMA (1985) reconoce la importancia de la educación y de la investigación ambiental, ya que a las IES corresponde el papel relevante en la generación y transmisión del conocimiento.

Por su parte, en el Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental (1992) se expuso la necesidad de integrar la problemática ambiental a los currículos de las carreras universitarias. Los expertos ahí reunidos coincidieron en que el diseño de programas de estudio de licenciatura contribuirá a reforzar los valores del estudiante, dándole una formación en materia ambiental.

Las IES tienen hoy grandes retos en materia ambiental como son: la generación de programas de educación ambiental para la transmisión de conocimientos, la conformación de grupos académicos capaces de abordar y plantear los problemas que requieren de la participación articulada de diversas disciplinas.

Educación formal

Diferentes universidades en nuestro país han asumido su responsabilidad educativa en materia ambiental y han incorporado en los currículos de algunas licenciaturas y de posgrado el componente ambiental, además de crear grupos y centros de investigación en temas ambientales. A manera de información, quizá sea conveniente señalar que la primera licenciatura en ecología en México reconocida ante la Secretaría de Educación Pública (SEP), fue ofrecida por la Universidad del Valle de México en 1988 (Moreno y Sánchez, 1990).

La Universidad Autónoma de México es sin duda la más adelantada con su Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA). La Universidad de Guadalajara se propuso introducir a rango curricular la educación ambiental en sus programas de licenciatura. Otros ejemplos de universidades que han desarrollado programas académicos o de investigación en temas ambientales son: las universidades de Colima, Guanajuato, de Las Américas (Puebla) y las autónomas del Estado de México, Baja California, Agraria Antonio Narro, Chapingo, Nayarit, Nuevo León, así como el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Tecnológico de Sonora, entre otras (Sánchez, 1997).

Por otra parte, se han impulsado proyectos de reestructuración curricular y de diseño de nuevos programas de licenciatura y posgrado en las universidades Iberoamericana y del Valle de México, y en las autónomas de San Luis Potosí, del Estado de México, Metropolitana y Chapingo; el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Nacional Autónoma de México, y el Colegio de Posgraduados.

En posgrado se tienen experiencias de las universidades Pedagógica Nacional y de Guadalajara, con el programa de Maestría en Educación Ambiental.

Acciones en la uaslp

Actualmente, en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) existen 40 programas relacionados con temas ambientales: 11 programas de docencia (una licenciatura especializada, 7 licenciaturas que consideran temas ambientales en sus programas y 3 posgrados con áreas terminales específicas), 20 programas de investigación y 12 servicios (laboratorios, consultorías especializadas y capacitación) (Nieto, 2002).

En el periodo 2000-2006, la UASLP formará además la Academia Universitaria del Medio Ambiente, instancia colegiada y multidisciplinaria dependiente de la Agenda Ambiental de la UASLP a cargo de la maestra Luz María Nieto Caraveo. Esta instancia «tendrá como objetivo, fortalecer la identidad institucional desde la perspectiva ambiental y el desarrollo sostenible, por medio de actividades que promuevan la articulación de esfuerzos; el establecimiento de proyectos innovadores de docencia y aplicación del conocimiento; y un funcionamiento institucional congruente con la preocupación académica que disminuya el impacto ambiental de sus actividades, asumiendo un mayor compromiso con su entorno social local, regional, nacional y global». Las acciones se iniciarán próximamente (Nieto, 2002).

Educación no formal

En 1991, surge en la UNAM el Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), como una instancia de coordinación horizontal para unir los esfuerzos de grupos de trabajo multidisciplinarios.

Desde su creación, el 15 de noviembre de 1991, el PUMA ha tenido la misión de apoyar, promover, coordinar e impulsar actividades en las dependencias de la UNAM orientadas a investigar y a difundir una cultura en torno al medio ambiente.

El PUMA atiende la formación de recursos humanos en el área ambiental, la cual, por su carácter multidisciplinario, no encuentra cabida en las facultades y escuelas existentes; difunde el conocimiento mediante la impartición de cursos de actualización y la publicación de libros; asimismo, vincula a los distintos sectores de la sociedad con la UNAM y entre sí.

La Agenda Ambiental de la UASLP plantea la incorporación de la perspectiva ambiental y del desarrollo sostenible en todo el quehacer de la UASLP (Nieto y Col. 1999).

Con la participación de profesores-investigadores de diferentes disciplinas se han atendido necesidades de capacitación y asesoría en materia ambiental; se han impartido cursos y diplomados en materia de gestión ambiental y ecología, toxicología o riesgo ambiental y se ha colaborado con las autoridades estatales, emitiendo opiniones técnico científicas en proyectos con implicaciones ambientales.

Acciones necesarias

Las IES deben realizar investigación y producir tecnología que favorezca el desarrollo sostenible del país (Ávila, 1999). Por ello, el conocimiento de los factores ambientales y sus relaciones recíprocas son básicos, por lo que deben apoyarse proyectos que generen conocimiento y contribuyan a solucionar o disminuir los problemas ambientales locales, nacionales y mundiales; proyectos técnicos que controlen o eliminen los niveles de contaminación, que construyan tecnologías limpias de producción, o permitan una mejor explotación de los recursos naturales.

«Es necesario incorporar la perspectiva ambiental en todas los currículos de licenciatura y posgrado que ofrecen las IES, así como los programas de capacitación, actualización profesional o educación continua, de manera que proporcionen una formación ambiental, humana y social integral, que permita a sus egresados tomar decisiones como adultos responsables y como profesionistas competentes» (Nieto y Col., 1999).

Se recomienda que las IES desarrollen procesos de formación integral en las diversas áreas del conocimiento para la «detección, prevención y manejo profesional de los problemas ambientales».

Conclusiones

La educación ambiental debe ayudar a desarrollar una conciencia ética sobre todas las formas de vida con las cuales compartimos este planeta; respetar sus ciclos vitales e imponer límites a la explotación de esas formas de vida por los seres humanos.

Las IES desempeñan un papel de suma importancia en la adquisición de valores y conocimientos, por lo que deben brindar ya una educación ambiental formal y no formal a los estudiantes y a los profesionales egresados.

A pesar de los esfuerzos realizados por la IES, en el ámbito nacional es insuficiente la oferta de programas educativos, tanto formales como no formales, que aborden directamente los problemas ambientales.

Es necesario dar mayor énfasis a la formación de grupos académicos interesados en la problemática ambiental y que sustenten los programas educativos, además de un mayor impulso a la investigación interdisciplinaria que permita generar nuevos conocimientos y opciones viables para la solución de los problemas ambientales.

Las IES deberán ser capaces de generar y difundir los conocimientos necesarios para soportar una estrategia que permita avanzar hacia la sustentabilidad y sostenibilidad del desarrollo.

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