Legislación Ambiental

Biocarburantes agrícolas, sustitutos de petróleo

La sustitución de productos basados en petróleo por etanol de origen agrícola posibilitaría la reducción de gases a la atmósfera, y con ello se evitarían problemas ambientales.

Existen dos métodos de transformación: el etanol de remolacha y de trigo, que puede mezclarse con la gasolina, y el éster metílico de colza, que sustituye al gasóleo.

Francia es uno de los países que ha desarrollado tecnología en este rubro, sobre todo a partir de los Acuerdos de Kyoto, donde los gobiernos del mundo se comprometieron a acordar esfuerzos para reducir las emisiones de gas que contribuyen al efecto invernadero.

Después de una fase de preparación en plantas experimentales, los biocarburantes han pasado progresivamente a la fase industrial y hoy se encuentran en un momento crucial, ya que deberán dar un salto en los próximos meses.

Luego de unos 20 años de investigaciones, los industriales franceses han logrado combinar distintos sistemas que permiten producir en la misma planta industrial etanol carburante a partir de remolacha durante el periodo de su cosecha (otoño) y a partir de trigo, durante el resto del año.

El etanol puede utilizarse como carburante solo o mezclado con gasolina o transformarse también en éter etilterbutílico  (ETBE, por sus siglas en inglés).

La transformación en ETBE

«Francia ha sido también muy innovadora en materia de producción de ETBE, gracias a un método puesto a punto por el Instituto Francés del Petróleo (IFP)», comenta Jean-Pierre Leroudier, director de la Asociación para el Desarrollo de los Carburantes de Origen Agrícola (Adeca).

De esta forma, el etanol se introduce actualmente en la gasolina, pero con el tiempo ya no será obligatorio pasar por el ETBE y podrá incorporarse directamente a la gasolina, indica Daniel Boeshertz de la Dirección General de Tributación de la Comisión Europea.

Francia cuenta con tres asentamientos de producción de ETBE y produce 210,000 toneladas, para las que se necesitan 1.2 millones de hectolitros de etanol. Dos tercios del suministro proviene de la remolacha y un tercio del trigo.

En lo que a remolacha se refiere, la producción de etanol la suministran varias destilerías, y en cuanto a cereales, son dos plantas de producción, BENP en Origny-Ste-Benoîte y BCE en Provins (cerca de París) las que aseguran el abastecimiento.

Dos plantas mixtas de gran envergadura deberían ponerse en marcha próximamente, la primera de 2.6 millones de hectolitros de bioetanol en Origny-Ste-Benoîte por BENP, la segunda de 3 millones de hectolitros, en Bazancourt en la región de la Champaña, por el grupo azucarero Cristal-Union.

Sustituto de diesel

Los productores de oleaginosas han trabajado con el IFP en la esterificación de los aceites como carburantes. Los resultados son positivos y han permitido construir plantas industriales y producir ésteres de colza. Una tonelada de aceite combinada con 0.1 tonelada de metanol da una tonelada de éster de metilo y 0.1 tonelada de glicerina.

Los colectivos locales se interesaron por este nuevo carburante limpio que se puede utilizar, solo o mezclado al 30 por ciento con el diesel, para sus flotas de autobuses. El éster metílico de colza se incorpora también de forma rutinaria en la mitad del gasóleo consumido en Francia en surtidores, mezclado hasta 5 por ciento, y en la actualidad más de 200,000 hectáreas de oleaginosas se transforman en biocarburante.

Objetivos futuros

La producción de biocarburantes podría tener un nuevo despegue si la resolución de la Comisión Europea de desarrollarlos se concreta. Se está preparando una directiva cuyo objetivo es alcanzar una cuota de mercado de los biocarburantes en 2005 de 2 por ciento y, en 2010, de 5.75 por ciento.

Francia tiene 317,500 toneladas asignadas a la fabricación de éster metílico de colza. La incorporación media de 2 por ciento de biocarburante en el gasóleo representaría una producción de 530,000 toneladas de biodiesel.

Este objetivo puede alcanzarse con un aumento de capacidad de las plantas existentes y la creación de una nueva, y con una superficie sembrada de oleaginosos de 440,000 hectáreas. Para pasar a un 5.75 por ciento de incorporación de biocarburante en el gasóleo, se tendría que disponer de la producción de 1.1 millones de hectáreas de colza.

En lo que a etanol se refiere, la producción actual de 1.2 millones de hectolitros en Francia corresponde a 0.8 por ciento del consumo de gasolina. Para alcanzar los objetivos de la Comisión Europea, la producción de etanol debería pasar a 3 millones de hectolitros en 2005 y a 7.5 millones en 2010.

Esto significa que las superficies dedicadas al etanol deberían multiplicarse por 6.5 de aquí a 2010 y cubrir 180,000 hectáreas.

Con el éster de colza, en total se podrían destinar cerca de 1.3 millones de hectáreas a los biocarburantes en Francia, o sea más que las destinadas a la industria azucarera y la industria cervecera juntas.

Los beneficios

La sustitución de gasolinas por etanol reduciría la emisión de gases a la atmósfera, sobre todo gas carbónico: alrededor de 1.6 toneladas de CO2/m3 de etanol si se utiliza en forma de ETBE y alrededor de 2.2 toneladas de CO2/m3 de etanol si se incorpora directamente en la gasolina.

El éster de colza permite asimismo reducir las emisiones de CO2 de 2 a 2.5 toneladas de CO2/m3 de biocarburante utilizado en lugar de gasóleo.

Los biocarburantes reducen también la contaminación local al limitar las emisiones de partículas de hollín. Permiten asimismo reducir la dependencia de Francia de cara al exterior en materia de energía.

Obtención del biocarburante

El ETBE es un compuesto oxigenado que se incorpora a razón de 5 a 15 por ciento en los carburantes sin plomo. Se obtiene a partir del etanol por reacción con el isobutileno y es muy apreciado por su muy alto índice de octano y su baja volatilidad.

«Para producir etanol, es preciso extraer primero el azúcar de la remolacha o del trigo», explica Etienne Poitrat, responsable de biocarburantes de la Agencia Francesa del Medio Ambiente y Dominio de la Energía (Ademe).

«No se tratan los diferentes sustratos de la misma forma. La sacarosa de la remolacha se extrae por cocción y concentración para transformarse luego en glucosa, mientras que el almidón del trigo se hidroliza directamente en glucosa.»

La hidrólisis del trigo recurre a mezclas de enzimas cuya composición sigue siendo confidencial.

El etanol se obtiene luego por fermentación anaerobia (en ausencia de oxígeno) de azúcares simples de remolacha o de trigo mediante levaduras, esencialmente sacaromicetos cerevisiae. El alcohol se destila a 96º, luego se deshidrata sobre cedazos moleculares para obtener un etanol puro a 99.9º.

La compañía BENP en Origny-Ste-Benoîte (en el departamento de Aisne, en el noreste de Francia), en la actualidad principal productora de etanol de trigo en Francia (y de remolacha) ha registrado una patente para proteger su sistema de producción.

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