Legislación Ambiental

Almería, Modelo agrícola: de desierto a «huerta de Europa»

A principios de la década de 1960, los indicadores económicos señalaban a Almería como la provincia con menor renta per cápita de España y una de las zonas más deprimidas de Europa; cabe destacar que en esta provincia se encuentra el único desierto catalogado como tal en el viejo continente.

En una zona de recursos naturales limitados, sus cultivos tradicionales (uva de mesa y cítricos), entraron en una creciente crisis de rentabilidad y la escasez de agua era un mal endémico que parecía condenar a los agricultores a emigrar; prácticamente no existían la industria ni la inversión.

Este panorama cambió cuando el «parral», una estructura de palos y alambre, se transformó en el soporte de una cubierta de plástico que aislaba los cultivos, creando un invernadero de bajo costo y excepcionales resultados por las condiciones climáticas de la región.

La enorme transformación corrió a cargo de los pequeños agricultores y no de la afluencia de capitales foráneos, fenómeno único en toda Europa. Ellos mismos se han encargado de semilleros y fincas experimentales, así como de la incorporación de nuevas variedades mejoradas, la comercialización y la distribución.

Esto generó el nacimiento de muchas empresas formadas por asociaciones cooperativas de los propios productores, para auxiliar en los procesos productivos como: empresas de investigación, de plásticos más resistentes para los invernaderos, de empaque, laboratorios fitosanitarios y de residuos vegetales para transformarlos en fertilizantes orgánicos, entre otras.

En Almería el agua es muy escasa y en su mayor parte se extrae de acuíferos subterráneos; para aprovechar al máximo este recurso se generalizó el sistema de riego por goteo en los años setenta y hoy la informática proporciona programadores de riego y fertilización, así como los nuevos invernaderos conducen el agua de lluvia a depósitos anexos.

Los invernaderos permiten cultivar 2 y hasta 3 cosechas al año, con una productividad por hectárea que triplica a la de los cultivos tradicionales, las variedades de frutas y legumbres se han incrementado en proporción y calidad, como pimientos, pepinos, tomates, sandías, melones, calabazas y berenjenas.

Hoy en día es llamada «la huerta de Europa» por su alta capacidad exportadora. Es la primera potencia hortícola del país con más de 25,000 hectáreas y una de las provincias con mayor incremento en sus índices de desarrollo económico; la renta per cápita es una de las más altas de Andalucía y tiene el índice de desempleo más bajo de la región. Sin duda, un ejemplo para el mundo.

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