Energía

Transición energética ayudaría a recuperación equitativa tras la pandemia

Un informe sobre las perspectivas mundiales de las energías renovables, muestra que la descarbonización del sistema energético promoverá el crecimiento económico mundial y la mitigación del cambio climático

Teorema Ambiental/Redacción

Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, 27 de abril de 2020.— De acuerdo con el primer informe sobre las perspectivas mundiales de las energías renovables, Global Renewables Outlook, publicado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), si continúa la transición energética hacia fuentes renovables hay una mayor oportunidad de cumplir los objetivos climáticos internacionales y favorecer el crecimiento económico, crear millones de empleos y mejorar el bienestar humano hacia el 2050.

El informe revela que, si bien la ruta hacia una descarbonización más profunda requiere una inversión total en materia energética de hasta 130 billones de dólares, los beneficios socioeconómicos de dicha inversión serían enormes, entre ellos impulsar un aumento acumulado del PIB mundial, respecto a la situación actual, de 98 billones de dólares desde este momento y hacia el 2050.

Además, se cuadruplicarían los empleos en la energía renovable a 42 millones, se expandiría el empleo en el ámbito de la eficiencia energética a 21 millones, y se agregarían 15 millones en flexibilidad del sistema.

El director general de IRENA, Francesco La Camera, indicó que: “los gobiernos se enfrentan a la difícil tarea de controlar la emergencia sanitaria y al mismo tiempo introducir medidas importantes de estímulo y recuperación. La crisis ha puesto de manifiesto vulnerabilidades profundamente arraigadas del sistema actual. Por lo que este documento ofrece vías para reconstruir economías más sostenibles, equitativas y resilientes mediante la coordinación de esfuerzos de recuperación a corto plazo con los objetivos a medio y largo plazo del Acuerdo de París y la Agenda de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible”.

El documento examina los componentes esenciales de un sistema energético y los marcos políticos de las estrategias de inversión necesarios para gestionar la transición. Analiza vías para reducir las emisiones mundiales de dióxido de carbono como mínimo en un 70 por ciento para 2050.

También reitera que una descarbonización más profunda muestra una ruta hacia las cero emisiones netas y las emisiones cero. Sobre la base de cinco pilares tecnológicos, en especial el hidrógeno verde y la electrificación de uso final ampliada podrían ayudar a reemplazar los combustibles fósiles y reducir las emisiones de la industria pesada y los sectores difíciles de descarbonizar.

El informe demuestra que la inversión en actividades con bajas emisiones se amortizaría con creces, con un ahorro ocho veces superior a los costos, si se tiene en cuenta la reducción de las externalidades ambientales y sanitarias. Una ruta segura para el clima requeriría una inversión acumulada en materia energética de 110 billones de dólares para 2050, pero para conseguir una neutralidad total en las emisiones de carbono habría que sumar otros 20 billones de dólares.

El informe también examina las rutas de transición energética y socioeconómica en diez regiones del mundo. Pese a la diversidad de rutas, se espera que todas las regiones registren mayores cuotas de uso de la energía renovable, con el sureste asiático, América Latina, la Unión Europea y África Subsahariana a punto de alcanzar cuotas de entre el 70 y 80 por ciento de sus fuentes de energía combinadas para el 2050.

Asimismo, se espera un incremento generalizado de la electrificación de usos finales, como la calefacción y el transporte, superándose el 50 por ciento en Asia Oriental, América del Norte y gran parte de Europa. Además, todas las regiones mejorarían considerablemente su bienestar y registrarían aumentos netos de empleo en el sector energético, a pesar de las pérdidas en los combustibles fósiles.

Sin embargo, el incremento del empleo regional en el conjunto de la economía se distribuye de manera desigual. Si bien el crecimiento del PIB regional registraría una variación significativa, la mayoría de las regiones pueden esperar ganancias.

El informe concluye que intensificar la coordinación a escala internacional, regional y nacional será igualmente importante, orientando el apoyo financiero hacia donde sea más necesario, incluyendo los países y comunidades más vulnerables.

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