Energía

Reconciliar eficiencia energética, cuidado ambiental y consumo

En México, cerca de dos mil empresas dependen en gran parte o en su totalidad del uso eficiente de energía para la realización de sus actividades de negocios asociados a productos y servicios. Estas firmas emplean más de 200 mil ingenieros, arquitectos, consultores, obreros, gerentes y vendedores.

Los problemas que día a día enfrentan las empresas en el país, en cuanto a eficiencia energética se refiere, no son muy diferentes a los ocurridos en otras partes del mundo. Por ejemplo, la mayor parte de la población no muestra interés acerca de la necesidad de ser eficientes desde el punto de vista energético. Es decir, falta una mayor cultura y conciencia con respecto a este asunto.

En los casos en que existe cierto interés, hay un total desconocimiento sobre qué medidas tomar y esto suele ocurrir por escasa difusión, poco intercambio de tecnología, no hay aplicación oportuna de soluciones y tampoco se imparte una educación sobre eficiencia energética.

Cuando algún especialista propone medidas de eficiencia energética, hay un rechazo generalizado en el mercado por falta de credibilidad. Otro aspecto es que cuando se aceptan algunas medidas, resulta que no se cuenta con los recursos financieros para implantar las soluciones.

Se puede decir que la raíz del problema energético radica en el hecho de que la energía representa generalmente una mínima porción dentro del presupuesto de una familia o de una empresa. En promedio, la energía consumida en una fábrica representa únicamente de 3 a 5 por ciento de sus costos totales y por ello, cuando una planta opera de manera adecuada, los ejecutivos se enfocan a vigilar los probables riesgos que pudieran interrumpir sus operaciones producto de las medidas para reducir la energía.

Apoyos a la eficiencia

De igual manera, se concentran más en utilizar los recursos para incrementar la producción en lugar de invertir en mejoras de eficiencia energética. Por lo general, el personal operativo a cargo carece de los conocimientos para mejorar sus instalaciones o reducir pérdidas de energía, así como también adolecen de la falta de incentivos para realizar algún esfuerzo adicional.

Muchos de los problemas de ineficiencia energética pueden ser fácilmente eliminados con baja inversión, la cual podría recuperarse en uno o dos años. Asimismo, el Poder Legislativo podría promover leyes que especifiquen la importancia que representa la eficiencia energética para la economía y el medio ambiente del país.

Según la Asociación de Técnicos y Profesionistas en Aplicación Energética, AC (ATPAE), es urgente crear una nueva conciencia sobre ahorro de energía en las nuevas generaciones mediante la educación impartida a los niños en las escuelas, por medio de campañas de publicidad y otros mecanismos, capacitar a los empleados de Luz y Fuerza (LF), de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de Petróleos Mexicanos (Pemex) sobre las condiciones de sus instalaciones, impulsar incentivos financieros y fiscales, mejorar los controles en la medición por parte de las autoridades y formar alianzas entre organismos no gubernamentales y empresas preocupadas e interesadas en incrementar la eficiencia energética.

Por otra parte, la mayoría de los productos o equipos destinados a mejorar la eficiencia energética son de importación y los gravámenes sobre los mismos son muy altos, esto provoca su encarecimiento en el mercado mexicano.

Ante esta problemática, la ATPAE sugiere que es necesario desarrollar una mayor capacidad para fabricar equipos e incluso establecer incentivos para apoyar a los fabricantes de equipos nacionales.

Conceptos innovadores

La CFE, por conducto del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (Fide), otorga incentivos a las empresas que compren motores de alta eficiencia, compresores de aire eficientes, lámparas fluorescentes tipo T-8, así como balastros electromagnéticos y electrónicos.

Se trata de un concepto innovador para que la industria ahorre energía eléctrica y dinero, mediante un descuento en la factura de venta. Entre las empresas participantes están IEM Siemens, US Motores Baldor Motores y Controles, Atlas Copco, Kaeser Compresores, Weg ABB, General Electric, Philips y Osram.

Este tipo de iniciativas forma parte de una de las áreas más importantes que está desarrollando ATPAE y que se refiere a la vinculación que debe existir entre sector público, sector privado, académicos, fideicomisos y organismos dedicados a la investigación.

Esta agrupación se dedica a la tarea de regular y actualizar la normatividad, la cual carece de los elementos necesarios que permitan al país estar a vanguardia en el uso y aprovechamiento de los energéticos y de la energía.

Roberto Omaña Cerecero, director general de la ATPAE, señaló que el organismo a su cargo promueve la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, así como la importación de las existentes en el extranjero. Por ejemplo, sabemos que se ha innovado un vehículo automotor que funciona a base de aire comprimido (combinándolo con gasolina), que se han desarrollado celdas de energía, paneles de tablarroca o sistemas de vasos capilares para que se realicen construcciones más eficientes y que no requieran de la utilización de sistemas de calefacción o de aire acondicionado.

Certificado el sector público

En el sector público mexicano, puntualizó Omaña, existen casos que se pueden destacar como exitosos en cuanto al ahorro de energía se refiere. La CFE ha obtenido en muchas ocasiones certificados en todos sus procesos y ha realizado grandes esfuerzos por mantener un funcionamiento eficiente, a pesar de la baja de las inversiones en el sector.

Desde hace diez años, LF puso en marcha un constante proceso de reestructuración y de calidad que tiene como propósito final mejorar el servicio a los usuarios. La empresa trabaja con una logística y una metodología increíble, comentó Omaña.

Por su parte, Pemex cumple con sus compromisos de no sólo diseñar esquemas energéticos eficientes, sino también cuidar la seguridad y el medio ambiente.

«En ATPAE estamos convencidos de que se debe romper el divorcio entre eficiencia energética, protección al ambiente y consumo», sostuvo el directivo.

«Esto involucra un cambio de estrategia radical en cuanto a dejar de usar fuentes no renovables, ya que el consumo de estos recursos trae consecuencias como cambio climático, calentamiento de la tierra y emisiones de contaminantes, entre otros.

«Debemos aprovechar y desarrollar energías alternativas como la biomasa, la solar, la eólica, la energía geotérmica, hidráulica o la solar térmica, las cuales hasta el momento no reciben suficiente impulso, se carece de incentivos y de un marco legal adecuado», añadió.

Y se preguntó: «¿Cuántas licenciaturas que aborden el problema de las fuentes renovables están consideradas en los planes de estudio de las universidades del país?»

La única universidad que tiene una carrera en ingeniería en energía es la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y en los programas de maestrías de la UNAM o la Anáhuac, se comienza a abordar el tema.

Diplomados en ahorro energético

La ATPAE realiza esfuerzos titánicos para tratar de vincularse con las autoridades académicas y, por ejemplo, la Universidad Iberoamericana ofrece ya un diplomado en uso eficiente y ahorro de energía. Esto se logró en colaboración con el Fide y la Comisión Nacional de Ahorro de Energía (Conae).

Entre los temas que se abordan destaca la utilización eficiente de energía térmica y de movimiento de fluidos, consideraciones económicas en la distribución de energía eléctrica, aspectos sociales, políticos y legales, métodos computacionales enfocados a aplicaciones técnicas y diagnóstico de la utilización de energía.

La ATPAE ha recibido apoyos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID, por sus siglas en inglés), en el sentido de que por medio de su comité se ha elaborado la metodología para reconocer a los profesionales especialistas en eficiencia energética. Este certificado avala que determinada persona ha mostrado ser poseedora de altos niveles de conocimiento, experiencia, competencia, desempeño en esa especialidad, así como comportamiento ético en el campo de aplicación energética elegido.

Al obtener el reconocimiento, el especialista formará parte de un grupo selecto de profesionales que estarán en posibilidades de dar servicio a los distintos sectores involucrados: públicos, privados, industriales, comerciales, empresariales, académicos, de investigación y desarrollo, tecnológico y normativo. Estos profesionales altamente calificados conformarán un «quién es quién» en el campo de la aplicación energética y serán avalados por la ATPAE y su consejo consultivo, el cual agrupa a instituciones y especialistas de reconocido prestigio en este ámbito.

La misión de este organismo de promover y propiciar el ahorro, uso eficiente y racional de la energía, así como el establecimiento de medidas preventivas para minimizar el impacto al medio ambiente tiene perspectivas muy positivas a futuro, sobre todo porque se están creando grupos de trabajo con Estados Unidos y Canadá, en los que se incluyen aspectos como el adecuado suministro de servicios, tecnologías y soluciones a los problemas energéticos.

Las áreas de acción son muchas: desarrollo de profesionales y técnicos, estímulo a la inversión y al desarrollo tecnológico, crear oportunidades de negocios, brindar asesoría, orientación y apoyo a los interesados, servir como cuerpo certificador, contribuir al mejoramiento del marco legislativo y normativo y alentar la disponibilidad de recursos y estímulos financieros.

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