Energía

Petróleo y medio ambiente

Hace diez años, cuando nació Teorema, los habitantes de la ciudad de México aún sufrían emergencias ambientales por los altos índices de ozono en la atmósfera. Sus automóviles a veces dejaban de circular un día a la semana para abatir la contaminación.

Desde entonces, este problema se ha remediado en gran parte, gracias a la renovación del parque vehicular, los nuevos automotores y las gasolinas reformuladas. Hay días en que hasta parece que ha vuelto esa región más transparente del aire, de la que escribía Carlos Fuentes hace casi medio siglo, aunque todos sabemos que muchos otros problemas ambientales del país siguen agravándose.

Por ejemplo, suele pasar inadvertido el problema más grave del país en términos de su impacto sobre el calentamiento planetario: la quema irrestricta del gas en las plataformas petroleras en la Sonda de Campeche. Si bien Petróleos Mexicanos hace algunos esfuerzos para reducir esa quema de gas, el hecho es que durante más de 20 años de explotación del yacimiento supergigante de Cantarell, cerca de la mitad del gas asociado al petróleo, que es rico en gasolinas, se ha quemado a la atmósfera. Así, se han desperdiciado al menos dos billones de pies cúbicos de gas con un valor de mercado cercano a diez mil millones de dólares.

En otras palabras, cada año se liberan cerca de 14 millones de toneladas de bióxido de carbono y 50 mil toneladas de bióxido de azufre, equivalentes a 25 mil toneladas de azufre en un solo lugar geográfico del país. Esa cantidad es tres veces mayor al total de las emisiones de todas las plantas térmicas del sector eléctrico mexicano en un año.

Las prácticas irracionales y depredadoras en la explotación de los recursos petroleros tiene otros aspectos no menos preocupantes. Por no explotar los yacimientos al ritmo más idóneo, gran parte de las reservas de petróleo y gas se quedan en el subsuelo y nunca serán recuperables. Por no aplicar las mejores prácticas de la industria, se presenta un agotamiento prematuro en muchos campos y es probable que se haya perdido petróleo con un valor de más de 50 mil millones de dólares. Y en un país que es deficitario en gas natural, es muy factible que, por maximizar la producción el día de hoy, produzcamos menos gas el día de mañana.

Pemex no observa el Reglamento de Trabajos Petroleros, que data de antes del auge petrolero en México. Ese reglamento especifica algunas de las mejores prácticas que la paraestatal debiera observar y que son obligatorias en otros países. Sin embargo, además de un reglamento actualizado, lo que más se requiere es control y vigilancia de las prácticas que emplean Pemex y sus contratistas.

Esta problemática petrolera es sólo uno de muchos casos de deterioro ambiental que afligen al país. Aunque opera a escala macro, no lo percibimos tanto como otros casos que nos afectan en nivel micro en nuestra vida cotidiana. Pero, ¡qué bueno que contamos con un medio como Teorema que, durante diez fructíferos años de publicación, se ha ocupado de todos estos casos, y que ha ayudado a despertar nuestra conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro entorno! Enhorabuena.

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