innovadora batería
Energía

Innovadora batería mejorará la eficiencia de las actuales en un 20 %

El proyecto Baliht trabaja para desarrollar una innovadora batería de flujo redox que podrá funcionar al doble de temperatura que las existentes

Teorema Ambiental/Redacción

Valencia, España, 2 de julio de 2020.— El almacenamiento eficiente de energía es un pilar para la transición energética y un futuro descarbonizado, ya que permite flexibilizar la producción de energía renovable y garantizar su integración en el sistema. También son esenciales para almacenar la energía cuando está disponible y para poder transferirla a la red eléctrica cuando no.

El proyecto europeo Baliht H2020, coordinado por el Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS), y financiado por la Comisión Europea bajo la convocatoria “Building a Low-Carbon, Climate Resilient Future: Next-Generation Batteries” (H2020-LC-BAT-2019-2020), engloba un equipo multidisciplinario de investigadores, expertos, grandes empresas y pymes de diferentes países de la región que buscan desarrollar una nueva batería orgánica de flujo redox capaz de funcionar a temperaturas de hasta 80 ºC.

Estas baterías se componen de dos depósitos en los que se almacena la energía química de los electrolitos que se transforma en energía eléctrica (y viceversa) en las celdas a las que están conectados. El rendimiento de las baterías de flujo depende del tamaño de la celda, mientras que su capacidad de almacenamiento está relacionada con el volumen de los depósitos de electrolito.

A diferencia de otras baterías de flujo redox, basadas en electrolitos de compuestos metálicos, este proyecto utilizará electrolitos orgánicos que se fabrican de productos derivados de lignina, el polímero orgánico más abundante en el mundo vegetal, después de los polisacáridos, por lo que es una materia prima renovable, natural y no tóxica. Mientras que los depósitos para el electrolito serán contenedores modulares, flexibles y de doble pared que permitirán que la capacidad de la batería se pueda ampliar para su uso en aplicaciones diferentes de las actuales.

El proyecto buscará diseñar baterías de flujo redox que puedan funcionar a altas temperaturas pues las pilas comunes se diseñan para funcionar a temperaturas de hasta 40 ºC. Sin embargo, la utilización de la batería genera calor y, en circunstancias específicas, se necesita un sistema de refrigeración para evitar que los electrolitos degraden y deriven en un mal funcionamiento de la batería.

Además, la refrigeración requiere energía y reduce la eficiencia global de la batería. Mientras que una batería que pueda funcionar a temperaturas de hasta 80 ºC no requerirá sistema de refrigeración, por lo que su eficiencia será de hasta 20 por ciento mayor que las tradicionales.

El proyecto está alineado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU número siete para una energía asequible y no contaminante y está previsto que acabe en 2022.

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