Energía

Hasta después de 2030 uso de energías que sustituyan al petróleo

Las acumulaciones de hidrocarburos que se han formado y continúan formándose desde hace millones de años, se encuentran a diferentes profundidades en muchas partes del mundo, tanto bajo los continentes como bajo los mares.

Como su nombre lo indica, los hidrocarburos son compuestos de carbono e hidrógeno, los cuales a temperatura ambiente y presión normal pueden encontrarse en estado gaseoso, líquido o sólido.

El término comercial de petróleo crudo se refiere a los hidrocarburos líquidos. A los hidrocarburos gaseosos se les denomina gas natural y los hidrocarburos sólidos reciben el nombre de asfalto (bitumen) o cera (parafina). La mayoría de los petróleos crudos, aun cuando son líquidos, contienen gases y sólidos en solución.

La palabra petróleo viene del latín petra (piedra) y óleo (aceite), que significa literalmente aceite de piedra.

El petróleo crudo es una mezcla de hidrocarburos con pequeñas cantidades de compuestos de azufre, oxígeno, nitrógeno y ciertos metales como vanadio, níquel, sodio, así como otros elementos considerados impurezas del petróleo, que afectan su calidad.

El color del petróleo crudo puede ser lechoso, marrón, amarillo, verde oscuro y negro. Su viscosidad y densidad depende de su composición química y su olor del contenido de azufre.

En la industria petrolera es muy común expresar la densidad relativa de un crudo o su gravedad específica en grados API, unidad creada por el American Petroleum Institute. En esta escala, cuanto más ligero es un petróleo, mayor es su gravedad API, y cuanto más pesado es el crudo, menor será su gravedad API. El agua, por ejemplo, tiene una gravedad específica de 10 grados API.

El petróleo crudo y el gas natural constituyen la materia prima de la industria petrolera. A partir de ellos se fabrican miles de productos de uso común en la vida diaria, como combustibles (gasolina, queroseno y diesel), aceites lubricantes, asfaltos y otra enorme variedad de productos petroquímicos como plásticos, solventes y fertilizantes.

El gas natural, composición y clasificación

Los yacimientos de hidrocarburos pueden clasificarse según el tipo de hidrocarburo en:
• Yacimiento de petróleo. En éste sólo hay petróleo, ya que el gas natural se encuentra totalmente disuelto en este tipo de depósitos, de la misma manera como se disuelve el gas en una bebida gaseosa.
• Yacimiento de gas/petróleo. Es aquel donde el componente principal es el petróleo. El gas natural se encuentra tanto disuelto, como formando una capa sobre éste.
• Yacimiento de condensado. El petróleo se encuentra en forma de vapor mezclado con el gas natural.
• Yacimiento de gas. El único producto es el gas natural, también llamado gas libre.

El gas natural que proviene de los tres primeros tipos de yacimientos se denomina gas asociado, por encontrarse conjuntamente con hidrocarburos líquidos, mientras que el gas natural proveniente del último tipo de yacimiento, se identifica como gas no asociado o gas libre y sus partes líquidas son insignificantes.

El gas natural es una mezcla que contiene principalmente hidrocarburos y cantidades menores de otros gases, como dióxido de carbono y nitrógeno, así como porciones muy pequeñas de compuestos de azufre.

Exploración petrolera

La exploración petrolera tiene como objetivo primordial la búsqueda y reconocimiento de estructuras geológicas, conocidas como trampas, en las cuales se pudieron haber acumulado los hidrocarburos. La exploración se apoya en métodos que aportan la geología, la geofísica y la geoquímica.

La geología de superficie permite estudiar la superficie terrestre, ya sea que en forma directa, que consiste en examinar las características de las rocas expuestas (afloramiento), lo cual permite compararlas con las rocas del subsuelo, así como identificar posibles fósiles que muestren el origen y características de los sedimentos. En forma indirecta, mediante la fotografía aérea (ya sea obtener tomas desde un avión o satélite) se puede observar y analizar cualquier cambio en la superficie (plegamiento, fallas o cambios de la vegetación) y de grandes extensiones.

Los métodos geoquímicos emplean procedimientos químicos en el laboratorio, con el propósito de determinar la presencia o ausencia de rocas generadoras de hidrocarburos, y se detectan emanaciones de asfalto, de gas,

impregnaciones de petróleo y depósitos naturales de parafinas. Estos métodos también ayudan a determinar el periodo geológico en el cual se originaron los hidrocarburos.

La geofísica, por su parte, estudia la física de la tierra y es aplicada por medio de la utilización de métodos para la exploración petrolera como la gravimetría, la magnetometría y la sísmica de reflexión.

El método magnetométrico proporciona información sobre el tipo de roca presente en el subsuelo, midiendo la intensidad y dirección del campo magnético de las rocas.
El método gravimétrico permite establecer diferencias en la composición y conformación de las rocas que se examinan.

La sísmica de reflexión revela datos importantes sobre los estratos que están debajo de la superficie terrestre, su tope, su base y la distancia a la cual se encuentran de la superficie (profundidad).

Con la información recolectada los especialistas elaboran diferentes tipos de mapas de la zona examinada. Se obtiene información acerca del espesor, inclinación, dirección y naturaleza de los estratos, y los datos sirven para decidir dónde conviene realizar la perforación de los pozos exploratorios, los cuales ayudan a confirmar el modelo geológico de las estructuras determinadas y la existencia o no de hidrocarburos.

Una vez confirmada la presencia de hidrocarburos, se realizan las estimaciones de sus volúmenes mediante procedimientos matemáticos. A esta cantidad de hidrocarburos se le denomina reservas probadas.

Tipo de crudo – Gravedad

Condensado – a partir de 42
Liviano – más de 30
Mediano – de 22.0 hasta 29.9
Pesado – de 10.0 hasta 21.9
Extrapesado – hasta 9.9
Bitumen – promedio 8.2

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